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ASÍ SE FORMAN LOS NUEVOS POLICÍAS

ASÍ SE FORMAN LOS NUEVOS POLICÍAS

Su obligación será proteger vidas y bienes; defender al inocente del engaño y a los débiles de la opresión y de la intimidación; emplear la paz contra la violencia y el desorden; respetar los derechos constitucionales de libertad, igualdad y justicia; llevar una vida irreprochable que sirva de ejemplo a todos; mostrar valor y calma frente al peligro, al desprecio, al abuso o al oprobio; tener constantemente presente el bienestar de los demás; ser inflexible pero justo con los delincuentes; no aceptar jamás recompensas... Ellos lo saben, lo han estudiado en el código de ética de su profesión y se lo repiten en todas las clases y de todas las formas. Cada uno se prepara concienzudamente porque va a ser policía. Pero no cualquier policía. Estos jóvenes llevan sobre su espalda el compromiso de trabajar para que el código no se quede en el papel.

Son ellos los principales responsables de emprender un cambio que la institución se propuso hace un par de años, pues hacen parte de las primeras generaciones de nuevos policías que se están formando en el país desde al año pasado, cuando se puso en marcha, como parte de la modernización institucional, la profesionalización del personal que trabaja en la calle, directamente con la gente. Eso con la idea de cambiar la imagen y la realidad de una organización que ha sido blanco de innumerables críticas y acusaciones durante los últimos años.

El exigente proceso de selección de los aspirantes, el plan de materias que estudian, las actividades que desarrollan y, sobre todo, su manera de pensar, dejan la idea de que ese cambio puede ser más fácil y real de lo que muchos creen.

Lo más importante es que se siente uno útil; la gente es muy agradecida con lo que hacemos por ellos y esa es la mejor paga. En la comunidad en donde efectuamos las prácticas, por ejemplo, mucha gente habla de que tenía otra imagen de la policía. Nos estiman y nos ven como líderes no como autoridad ni como jefe, y ese es nuestro reto , dice Angela Liliana Echeverri.

Primero, la gente Echeverri , como le dicen sus compañeras de la Escuela Gonzalo Jiménez de Quesada, de Sibaté (Cundinamarca), nació en Manizales hace 22 años y en enero ingresó a la institución porque la profesión compaginaba mucho con su manera de ser y sus intereses. Siempre he sido muy activa y me ha gustado el contacto con la gente; fui recreacionista, he participado en grupos juveniles y el trabajo como policía es una continuación de esa trayectoria .

Porque lo que más sorprende es que la mayoría de estos jóvenes coinciden en que escogieron la carrera, no atraídos por el uniforme, ni por la disciplina militar , ni por la posibilidad de tener poder. La frase común es porque me encanta trabajar con la comunidad .

De hecho, la formación que reciben está claramente orientada a proporcionarles herramientas para tener un contacto afectivo y efectivo con la gente. Eso se nota en el currículo: al lado de las materias obvias que los introducen en la organización y normas de su institución y su profesión y de las que le dan herramientas técnicas para su labor militar (preparación física, tiro, inteligencia, control de disturbios, criminalística básica), figuran (y éstas son la mayoría) asignaturas humanísticas.

Derechos humanos, sicología social, desarrollo individual, liderazgo comunitario, ética social y familiar, formación deportiva y recreativa, primeros auxilios, derecho penal, ecológico y familiar, legislación indígena, atención y prevención de desastres, técnicas de comunicación oral y escrita, son algunas de las clases que reciben durante el primer año de formación.

Según Martha Nieto, profesional de la oficina de selección, esta preparación garantiza que su arma para manejar los problemas sociales ya no será el bolillo.

Con Echeverri estudian otras 134 jóvenes venidas de todos los rincones del país, y una bogotana. En menos de dos meses culminarán el primer año y saldrán a trabajar en forma a la calle.

Además de asistir a las clases, las patrulleras (ese es el grado que recibirán, pero están tan posesionadas del cuento que lo usan desde ya) realizan actividades de recreación y educación en orfanatos y ancianatos de Sibaté.

Los insobornables Sus colegas del Centro de Instrucción de Bogotá no se quedan atrás. Son 115 varones que están cursando segundo trimestre y que actualmente están vinculados con un programa de arborización, están colaborando en un plan de educación a prostitutas y en la elaboración de planes de prevención de desastres en colegios. También han ido a ancianatos a dar alegría los viejitos y están comenzando un programa de alfabetización en barrios populares en asocio con Inravisión.

Los muchachos viajaron hace un par de meses a Ibagué, para apoyar a la policía local en el Festival del Folclor. Ayudaron a requisar a la gente para evitar problemas graves y también colaboraron en la organización de los desfiles y los eventos, para que la gente se sintiera segura y tranquila y participara en las actividades .

Realizamos lo que realmente es la misión de la policía: prevenir, no reprimir , dijo Germán Saldaña, de 20 años.

También, en esa ocasión, los pusieron a la entrada del concierto de Vicente Fernández para controlar el ingreso de bebidas y armas. La gente llevaba bolsas de agua cristal llenas de aguardiente y las pillamos. En muchos casos nos trataron de sobornar para que se las dejáramos entrar, pero nosotros no accedimos, pues ya tenemos conciencia de que somos los protagonistas del verdadero cambio.

Nos llenaba de orgullo ver que la gente decía esos sí son policías de verdad, si estos son los del futuro, parece que todo va a mejorar , dijo Suárez.

En las 18 instituciones que existen en el país para hacer la carrera (que formalmente se llama Nivel Ejecutivo-Cuerpo de Vigilancia), la preparación es similar, pues esto está establecido por Ley. Según los estudiantes, todas esas actividades y exigencias les ayudan a formar la responsabilidad, el respeto por la gente y la valoración de su profesión.

También les exigen mucho en su presentación personal: zapatos brillantes, dos pañuelos, uniforme limpio y sin arrugas... Y ellas, además, deben cortarse el pelo y estar siempre maquilladas y bellas, y sin demoras!... Y como a los que estamos aquí nos gusta esto, pues todos obedecemos sin problema , comenta Johny Cárdenas, de 20 años.

Como todo universitario, leen, hacen trabajos escritos y estudian para quices que les hacen a diario para evaluar los temas vistos el día anterior.

Con cara de universidad Según el coronel Fabio Correa Zapata, subdirector académico de la Escuela, la idea es que antes del año dos mil estas instituciones deben ser ya reconocidas por la gente como universidades y la carrera debe tener tanto prestigio como otras.

Estamos estudiando la estructura universitaria y estamos involucrados de lleno en todas las actividades del sector con el ánimo de hacer realidad nuestro proyecto, que ya comienza a tener cara de universidad , explicó el oficial.

En la escuela Jiménez, por ejemplo, los profesores son profesionales seleccionados con el mismo celo que lo haría cualquier universidad prestigiosa, tienen asesor pedagógico y biblioteca y complementan la formación académica con actividades deportivas, culturales y religiosas.

Para toda la vida Tanto los jóvenes como las muchachas se sienten estudiando una carrera como cualquier otra que, además, tiene ciertas ventajas exclusivas. Johny Cárdenas, de 20 años, ingresó a la institución por que le brindaba una estabilidad laboral que no hay en ninguna otra profesión, pues si uno quiere y se porta bien puede ser policía toda la vida y siempre tendrá su puesto y su salario .

Tenemos los deberes de cualquier otro universitario, pero aquí el ambiente es diferente. Somos muy solidarias y compañeristas, y los profesores y los directivos se preocupan mucho por nuestro bienestar, no como en algunas universidades donde el lema es que cada quien se defienda como pueda , declara Teresa González, una caleña de 19 años.

José Díaz, de 22 años, dice que la Policía nos da la oportunidad de ser profesionales, de ir ascendiendo y de estudiar otra carrera adyacente. A mí por ejemplo, me gusta la electrónica y voy a estudiarla para ofrecer un servicio profesional más completo a la institución y al país .

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