TUNJA, MUY NOBLE Y MUY LEAL

TUNJA, MUY NOBLE Y MUY LEAL

El nombre de la ciudad viene desde épocas anteriores a la llegada de los conquistadores a tierras de Boyacá. Su fundación española ocurrió el 6 de agosto de 1539. Su tradición y riqueza histórica, cultural, religiosa y arquitectónica son admirables.

04 de agosto 1995 , 12:00 a.m.

El día de la Transfiguración, miércoles 6 de agosto de 1539, ocurrió la fundación española de la hoy capital del departamento de Boyacá. El capitán don Gonzalo Suárez Rendón tomó posesión del suelo, desafiando a duelo a quien se opusiera a sus intenciones, y firmó el acta de nacimiento del poblado, dejándole el nombre indígena de Tunja.

En la hoy es la plaza de Bolívar, el padre agustino Fray Vicente de Requejada, ofició una misa ante un pequeño altar, que aún se encuentra en una de las columnas de la nave norte de la Catedral.

Se afirma que Suárez Rendón tomó posesión del territorio en nombre del Rey de España y definió los límites de la población, dio el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe a la iglesia que se debía construir y distribuyó los solares entre los españoles que venían con él.

El 29 de marzo de 1541, el emperador Carlos V le otorgó a Tunja el título de Ciudad muy noble y muy leal , junto con las mismas mercedes, libertades y franquicias concedidas a la ciudad de Santafé de Bogotá. Tunja recibió también, de un monarca español, cuyo nombre no se conoce, Escudo de Nobleza, caracterizado por el águila negra, de alas explayadas, de doble cabeza y sus testas con una corona de oro.

Desde un principio, la ciudad evidenció una tendencia hacia la cultura religiosa. Diversas comunidades religiosas se establecieron en su suelo, entre ellas los Dominicos, Franciscanos, Agustinos, Jesuítas, Hospitalarios, Carmelitas, las Clarisas y las Concepcionistas, protomotores de la belleza de las iglesias y conventos, llenos de gran riqueza arquitectónica y pictórica.

Las familias españolas que aquí se residenciaron, en los primeros tiempos de la Colonia, construyeron mansiones de hermosos artesonados, que hoy siguen siendo la admiración de propios y visitantes.

Por la notable participación que tuvo en la guerra por la independencia nacional, El Libertador la llamó cuna y taller de la libertad. En su suelo se llevó a cabo la batalla del Puente de Boyacá, que selló la independencia de Colombia.

Geografía Junza o Tchunza, que en lengua chibcha significa varón prudente , era como se denominaba la capital del Cacicato de los Zaques, cuyo territorio cobijaba a Ramiriquí, Turmequé, Tibasosa, Tenza, Garagoa, Somondoco, Lenguazaque, Tuta, Motavita, Sora y otros pequeños caseríos indígenas.

Limita por el norte con Villa de Leyva, Motavita y Cómbita; por el sur con Boyacá y Ventaquemada; por el oriente con Oicatá, Chivatá y Soracá, y por el occidente con Cucaita, Sora, Sáchica y Villa de Leyva.

Su extensión territorial es de 297 kilómetros cuadrados. Dista de Bogotá 135 kilómetros.

Por el límite sur pasa el río Teatinos o Boyacá, que desciende del páramo de Teatinos, baña el histórico Puente de Boyacá y sigue en dirección al oriente. En la vereda de Runta nace el río Gallinazo, en las cabeceras del río Chicamocha. Por el límite con Motavita baja el riachuelo Teta de Agua, que recorre un pequeño llano y lleva sus aguas al Gallinazo, sobre la Carretera Central del Norte, abajo del Pozo de Donato.

La rama oriental de la gran cordillera de los Andes presenta tres estribaciones. De las pequeñas colinas sobresalen el Alto de San Lázaro, el Alto de Soracá, el Alto del Moral, el Alto de Pirgua y el Alto de Cepeda, entre otros.

Su suelo produce papa, trigo, maíz, cebada, habas, hortalizas y frutales como duraznos melocotones, ciruelas, curubas, cerezas, manzanas y peras.

En el campo de la minería se explota caolín, arcillas y piedra para construcción. En algunas veredas se hallan minas de carbón mineral.

La principal fuente de empleo en la ciudad la ofrece el sector oficial. También sus habitantes se ocupan en el comercio, a la fabricación de ladrillo y teja, a la agricultura y a la ganadería.

Generalidades Veredas: Centro, Chorro Blanco, Barón Gallego, Barón Germania, Runta Arriba, Runta Abajo, La Lajita, La Olla, El Porvenir, Pirgua, La Colorada y Tras del Alto.

Electrificación: Todas las veredas están electrificadas, pero el servicio es regular. Hace seis meses la vereda Tras del Alto se halla sin servicio por daño de un transformador.

Vías: Por el centro de la ciudad pasa la Carretera Central del Norte. Al sur pasa la Carretera del Progreso que lleva al oriente boyacense. Al pie del Alto de San Lázaro comienza la carretera que pasa por cercanías de Cucaita, Sáchica y lleva a Chiquinquirá. Las vías interveredales del municipio se hallan en aceptable estado.

Educación: Son sus principales universidades la Pedagógica y Tecnológica de Colombia, la Fundación Universitaria de Boyacá y Escuela Superior de Administración Pública, Esap. También hay universidades que ofrecen estudios superiores de Educación a Distancia. El municipio cuenta con 104 establecimientos de educación preescolar, primaria y secundaria, tanto privados como oficiales con 45 mil alumnos.

Salud: Tunja cuenta con cinco puestos de salud urbanos y dos rurales. Próximamente se abrirá un nuevo puesto de salud en el antiguo Hospital de la ciudad. El Hospital San Rafael cuenta con un total de 278 habita-camas.

Alcaldes populares: Hernando Torres Barrera, Fernando Sandoval Rodríguez, Teódulo Benítez Castelblanco y Manuel Arias Molano.

A mediados de 1500, Tunja era uno de los principales centros religiosos, culturales y arquitectónicos del Nuevo Reino de Granada. Una ciudad donde era normal el encuentro de escritores, literatos y pintores.

Figura cumbre de la producción literaria que se dio en Tunja, fue el primer escritor español que se radicó en esta ciudad hasta 1606, cuando murió, don Juan de Castellanos, quien escribió en verso las obras históricas Elegías de varones ilustres de Indias , Historia del Nuevo Reino de Granada , Vida de San Diego de Alcalá y Discurso de Francisco Drake .

También, en el siglo XVIII, Sor Francisca Josefa del Castillo y Guevara, nacida en Tunja y nervio vital de la poesía religiosa de la Nueva Granada, escribió varias obras que la inmortalizaron, siendo la principal Afectos espirituales y un libro que trata de la vida mística

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