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FIESTA POR REGRESO DE LA VIRGEN

FIESTA POR REGRESO DE LA VIRGEN

El lustrabotas Melquisedec Pérez, a quien hace trece años le amputaron una pierna, y Luis Alberto Salamanca, panadero de oficio, estaban entre los miles de fieles que participaron de la bendición del nuevo monumento a la patrona de Duitama.

Melquisedec Pérez, oriundo de Mongua, de 40 años de edad, viudo desde hace 20 años, perdió su pierna por quemaduras que sufrió cuando cayó en un fogón, al perder el conocimiento por un ataque epiléptico. Ayudado por una muleta de madera, se demoró dos horas en ascender penosamente hasta el cerro de La Milagrosa donde se celebró la ceremonia y acudió motivado por la devoción que le tiene a la Virgen.

Luis Alberto Salamanca, de 41 años, que apenas gastó 20 minutos en subir, lo hizo buscando vender los 60 churros que ese día amasó. Soltero, porque aún no ha encontrado al churro de faldas que le quite el sueño, debió esperar que terminara la misa para vender su amasijo, del que depende su sustento diario.

Pero la mayoría de los presentes en este acto de fe religiosa lo hizo para revivir una devoción que se había enfriado, tras la tragedia que para ellos constituyó la destrucción del monumento mariano a causa de una descarga eléctrica.

El educador y líder comunal, Eduardo Navarrete, al celebrar la colocación de una nueva e imponente imagen de la Virgen del Milagro en su sector, dijo jubiloso: Es como si a los habitantes de este barrio, que durante siete años estuvimos huérfanos de la presencia de la madre celestial por causa de un rayo, nos hubiera vuelto el alma al cuerpo .

Y el acto fue una verdadera fiesta, en la que participaron miles de fieles devotos, de todas las edades y condiciones sociales, que en alegre romería se desplazaron hasta el cerro de La Milagrosa, encabezados por el alcalde Héctor Julio Becerra Ruiz y monseñor Carlos Prada Sanmiguel, obispo de la Diócesis de Duitama y Sogamoso.

Con esta obra renace para sus habitantes la esperanza de salir de la olla por el tradicional abandono en que el sector se encuentra. El profesor Navarrete, que es la voz cantante de esta comunidad, no quiere que al barrio se le siga teniendo como el nido de la delincuencia . Es una mala fama que se han ganado por la actuación de unos pocos malandrines, como también los hay en los barrios de las familias adineradas, dijo. Confía en que la Virgen, que ahora volvió a acompañarles, les haga el favorcito de que las autoridades se vinculen al progreso del barrio La Milagrosa, situado en la parte más alta de la ciudad, al oriente de la Capital Cívica.

Nuevo monumento El año pasado, un movimiento ciudadano impulsó la idea de revivir el homenaje a la patrona de la capital Cívica de Boyacá. Diversas actividades se realizaron para cristalizar el objetivo. El empresario duitamense, Jorge Solano Niño, residenciado en la capital del país desde hace 25 años, donó la imagen de 5.30 metros de altura, tallada en fibra de vidrio por el escultor oriundo del municipio de Nobsa, Pedro Pérez Ortiz, que el miércoles pasado fue colocada en un pedestal de seis metros.

Un comité cívico allegó, mediante colectas y la realización de un banquete pro-monumento, más de 17 millones de pesos que permitieron llevar a cabo el proyecto.

El obispo de la Diócesis de Duitama y Sogamoso, monseñor Julio Prada Sanmiguel, bendijo el nuevo monumento entre aplausos y lluvia de claveles que radiantes ofrecieron los ciudadanos que en masa participaron de esta celebración.

Al término de la ceremonia se produjo el primer milagro: El alcalde de la ciudad, Héctor Julio Becerra Ruiz, le regaló a la comunidad del cerro La Milagrosa una unidad odontológica.

Protesta mariana La devoción a la Virgen María nació en Duitama a raíz de una protesta que se originó en 1940, cuando un grupo evangélico abrió un centro de reuniones en el centro de la ciudad. Las Hijas de María organizaron una marcha y manifestaron su rechazo a la presencia de los protestantes elevando oraciones y portando festones y banderas con la imagen de la Virgen.

Al concluir la caminata surgió la idea de levantarle a la Virgen María un monumento en la parte más alta de la ciudad. Y la iniciativa se concretó al cabo de dos años. Y allí, en el cerro del Viacrucis como hasta entonces se llamaba al pico oriental de la ciudad, en 1942 se instaló una imagen de la madre de Jesús, se inauguró una capilla y se institucionalizó el 16 de mayo como el día de la Virgen de La Milagrosa, fecha que anualmente motivaba la llegada de piadosos seguidores procedentes de distintos lugares de Duitama y de municipios boyacenses a rendir su homenaje a la santa patrona. Desde ese entonces el cerro, a cuyo alrededor creció un barrio, empezó a conocerse también con el nombre de La Milagrosa.

El miércoles 25 de febrero de 1988, a las 5:45 de una lluviosa tarde, una descarga eléctrica hizo pedazos el monumento a la Virgen del Milagro, cuya estatua, de cuatro metros de altura, estaba colocada sobre un pedestal de diez metros de altura.

Eso fue una tragedia para el barrio. Fue como si todos hubiéramos quedado huérfanos, pues a raíz de esto vino el decaimiento en la atención por parte de las autoridades para esta comunidad , dijo uno de los vecinos.

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