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EL INVIERNO SIGUIÓ DE LARGO EN LA COSTA

EL INVIERNO SIGUIÓ DE LARGO EN LA COSTA

El Atlántico está viviendo uno de los años más lluviosos de la última década, según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) del departamento. Los barrios subnormales de Barranquilla, Soledad y en el sur del departamento han sufrido los mayores estragos.

También en distintas áreas de Sucre y Magdalena la situación es crítica y las pérdidas superan los mil millones de pesos.

El informe oficial indica que en los fuertes aguaceros del jueves y ayer hicieron agravaron el panorama para más de un centenar de sectores que conforman el cordón tugurial de Barranquilla. Inundaciones, casas destruidas, otras a punto de caerse, sectores intransitables y enfermedades que amenazan con convertirse en brotes epidémicos, particularmente entre la población infantil, marcan el dramático cuadro en la zona.

La situación es tan grave que la directora de la Oficina de Atención y Prevención de Desastres del Distrito, Judith Pacheco Russo, tuvo que viajar a Bogotá a buscar recursos para solventar la problemática.

Hasta el momento no se ha establecido un censo real de damnificados. Hasta ayer se reportaban 20 casas destruidas por la sedimentación y la fuerza de los arroyos, mientras que otras 30 se localizan en zonas de riesgo.

Ayer, en el Centro Comunitario San Carlos Borromeo, del barrio La Pradera, permanecían albergadas 69 personas, entre ellas 32 niños, a quienes les tocó abandonar sus viviendas que resultaron inundadas por la arremetida del arroyo El Salao. En el cuartelillo de Policía de El Bosque hay 84 personas, incluidos 34 menores.

La emergencia se debe a que las dos temporadas de invierno, que se registran anualmente, se vieron retrasados. Eso se originó en que los vientos alisios del norte retrasaron con mayor intensidad la zona de confluencia tropical -que es el fenómeno principal que determina el invierno en Colombia- y no permitieron que subieran a la zona norte del país.

Lo que ha pasado es que los vientos alisios cedieron ahora y apenas se precipita la primera temporada. El veranillo de San Juan, usual entre la primera y segunda temporada (del 24 al 30 de junio), no se presentó.

Los pronósticos indican que la segunda temporada, que es de agosto a octubre y aún más intensa que la otra, llegará unida a la primera.

De acuerdo con Javier Ceballos, meteorólogo del Ideam, la precipitación más fuerte se presentó el 28 de julio, de cuatro de la madrugada a cinco de la mañana, con la caída de 42,0 milímetros de agua y entre las siete y 10 de la mañana, con 62,5 milímetros de agua; en total fueron 63,7. La del jueves fue calculada en 14,1 milímetros de agua, de una a dos de la tarde.

Entre tanto, los municipios de San Marcos, Chalán, San Benito Abad, Sincé y Galeras (Sucre) están a punto de quedar incomunicados debido a que sus vías están prácticamente intransitables. La situación más dramática se presenta en las dos primeras localidades, donde los campesinos se quejan por el escaso tránsito vehicular.

Por su parte, más de 15 mil hectáreas cultivadas se encuentran bajo agua en el Magdalena. En Sitionuevo el desbordamiento del río Magdalena acabó con una isla. De acuerdo con las autoridades, los damnificados sobrepasan las 2.000 familias y las pérdidas se calculaban en más de 1.000 millones de pesos.

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