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LA RENUNCIA

LA RENUNCIA

Sale del Ministerio de Defensa un personaje que cumplió en ese despacho notable tarea. Amigos y enemigos le reconocen el buen manejo de la cuestión militar y fue palpable el afecto que lo rodeó al anunciar a sus compañeros de trabajo y a la alta oficialidad su carta de renuncia. Tenemos que reconocer en el Ministro Botero Zea la dignidad en el manejo de esta difícil situación. Sus palabras fueron nobles, tristes eso sí, pero plenas de solidaridad y sin dejar ver una amargura que a otros habría penetrado hasta lo más profundo de su alma.

La crisis continúa, e insistimos en un solo tema: facilitar al Gobierno su tarea, con espíritu patriótico y respeto al Presidente de la República, para que el país no se deje enredar con la declaración del señor Medina, algunas de cuyas afirmaciones tienen visos de mentira, y otras se perciben fácilmente destinadas a producir un efecto contaminador que no sabemos de dónde procede, pero que debe ser evaluado por la opinión pública, tratando de establecer los hechos reales en las desfiguraciones que teje el señor Medina.

El país necesita una gran dosis de moderación, desde las más altas esferas hasta aquellos que cubren el campo informativo. Nadie está tratando de tapar los hechos, pero muchos sí procuran exagerarlos y con ello, agravarlos. Está faltando un alto sentido de patriotismo; en ocasiones se obra disfrazando con un ropaje de veracidad la urgencia informativa, y declarándose partidarios de publicaciones que en casos no precisables pueden contener un sentido de colaboración con aquellos a quienes se debe castigar.

Esperemos que retorne la calma; que la Fiscalía, como lo pedíamos ayer, proceda con veracidad y libre de cualquier presión. El país la apoya, pero sabe también que al Presidente de la República hay que cuidarlo y tenerlo lejos de las calumnias y cargos que le formulan o intentan hacerlo muchos de aquellos que, quizá promovidos por los carteles de Cali, han sido los únicos y es un hecho irrebatible golpeados por la tenacidad del Presidente y quien fuera su ministro de Defensa, para castigar de verdad y sin ambajes a los capos de la droga.

Es curioso que todo esto se produce cuando las autoridades en sus diversos estamentos son felicitadas por los Estados Unidos, por su valentía y efectividad en la lucha contra el narcotráfico.

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