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EL MAESTRO MIGUEL DUARTE FIGUEROA

EL MAESTRO MIGUEL DUARTE FIGUEROA

Recientemente, y en la capital de la república, falleció el maestro Miguel Duarte Figueroa en el más completo olvido y en la más absoluta indiferencia por parte del mundo artístico y musical del país. Y es explicable ese olvido lamentable si se tiene en cuenta que el maestro Duarte Figueroa no era experto en vallenatología, ni consumado salsómano o adiestrado roquero. Tampoco formó parte de los pulpos disqueros o del comité de aplausos de las payasadas de Carlos Vives.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
16 de enero 1996 , 12:00 a. m.

El maestro Duarte Figueroa era, simplemente, un director de bandas sinfónicas, un compositor de música clásica y vernácula y un discreto pedagogo que formó orfeones, dirigió orquestas, creó escuelas musicales e impartió conocimientos del pentagrama a diestra y siniestra en los barrios populosos de Bogotá, con devoción y pasión, esa fue su tarea en su vida sexagenaria.

Este músico y musicólogo era natural de Pamplona, la hidalga urbe nortesantandereana donde crece silvestre el talento musical. Sus primeros estudios los realizó en la Escuela de Música de su ciudad natal y luego los perfeccionó en el Conservatorio de la Universidad Nacional. Fue discípulo dilecto y predilecto del maestro José Rozo Contreras y bajo su experta y admirable batuta se graduó como Director de Bandas Sinfónicas.

Ahora recordamos con nostalgia el concierto dominical en el Parque Nacional, cumpliendo su examen de grado y dirigiendo la Banda Nacional bajo la estricta vigilancia del maestro Rozo. Aquella prueba de fuego la cumplió con éxito, y con gran ovación del público. Sucedió a su maestro en varias opciones de dirección de la Banda Nacional y durante algún tiempo demostró su profesionalismo como director de la Banda Sinfónica de la Policía.

Sus últimos años los consagró de lleno a la docencia musical, a la composición, al ejercicio instrumental, a los conciertos y a impartir popularmente ese fervor y praxis por nuestra verdadera y auténtica música, que los críticos de toda pelambre llaman despectivamente bambuquera . Con la muerte del maestro Duarte Figueroa se marcha un poco de esa música, que es entraña del pueblo colombiano.

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