Veinte años de trabajo por los niños

Veinte años de trabajo por los niños

La Convención sobre los Derechos de los Niños se ha convertido en leyes nacionales y locales, ha motivado a muchos a incluir los derechos de la niñez en sus programas legislativos y ha dado vida a entidades y personas que trabajan por mejorar las condiciones de vida de niños y niñas.

29 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

En estos veinte años de vigencia se han logrado importantes avances que están reseñados, lo mismo que los retos pendientes, en El estado mundial de la infancia, de Unicef. De allí sabemos que la cifra anual de muertes de menores de 5 años en el mundo ha descendido de 12,5 millones en 1990 a cerca de 9 millones en el 2008 y que la lactancia materna exclusiva de recién nacidos menores de 6 meses de edad ha aumentado.

Desde el 2000, la vacunación ha contribuido a reducir las muertes por sarampión en un 74 por ciento y se ha disminuido la prevalencia del virus del VIH en mujeres entre 15 y 24 años que asisten a clínicas prenatales en 14 de 17 países.

Más de 1.600 millones de personas han obtenido acceso a fuentes de agua potable entre 1990 y el 2006. Han descendido las cifras de niños y niñas que no van a la escuela de 115 millones en el 2002 a 101 millones en el 2007, y se ha logrado una permanencia escolar hasta el último curso de primaria de más del 90 por ciento entre 2000-2007.

La Convención ha tenido implicaciones legislativas que hacen posible exigir los derechos; una prueba de ello es el Código de Infancia y Adolescencia, establecido desde el 2006. Una ley que incrementó la cobertura en los programas de protección a la infancia inspiró una generación de niños y niñas conscientes de sus derechos que vienen empoderando a otros y ayudó a transformar las actitudes hacia la infancia, definiendo unos estándares mínimos sobre cuidado, desarrollo, protección y participación.

*POR LA OFICINA DE UNICEF EN COLOMBIA .

Motivos para seguir trabajando Frente a los logros mundiales y nacionales, aún existen grandes retos que obligan a las naciones a continuar en un trabajo persistente y sistemático.

Según la reciente edición especial del ‘Estado Mundial de la Infancia’, citada previamente, más de 1.000 millones de niños y niñas en el mundo carecen de uno o más servicios esenciales; cuatro millones mueren durante su primer mes de vida y casi nueve millones nacen con bajo peso. Al menos 148 millones de niños menores de cinco años en las regiones en desarrollo tienen un peso insuficiente para su edad. En estos países, la mortalidad infantil entre los habitantes con escasos recursos es casi dos veces mayor que entre los habitantes con mayores recursos. También en estos países, la prevalencia del bajo peso en menores de 5 años es más del doble entre las personas con pocos recursos. El acceso al agua potable y a las instalaciones sanitarias adecuadas es dos veces mayor para los hogares urbanos que para los rurales.

¿Y cuál es la situación en Colombia? En el país, la pobreza sigue golpeando a los niños en materia de desnutrición, educación y acceso al agua potable y a servicios básicos. La Misión de Estrategia de Reducción de la Pobreza y la Desigualdad (Merpd) de Planeación Nacional, 2005, indica que el 66 por ciento de los niños y niñas colombianos vive por debajo de la línea de pobreza; es decir, 2 de cada 3 niños no cuentan con los medios necesarios para gozar de un nivel de vida digno.

Preocupan, también, el creciente número de adolescentes embarazadas y el incremento de casos registrados de la infección del VIH/sida, que afecta también a los adolescentes colombianos.

Por otra parte, llama la atención el incremento de la denuncia de casos de violencia intrafamiliar que afecta a los niños.

Existen derechos de los niños y niñas que son violados cotidianamente, aunque son inalienable e indivisibles, cuyo cumplimiento no puede estar condicionado a ninguna circunstancia, porque obligan a todos, por encima de los derechos de los demás.

Por eso es necesario insistir en que el interés superior de los niños y niñas debe ser la guía de cualquier política y decisión gubernamental o privada que los afecte. Se hace prioritario proteger y garantizar el gasto social que beneficia a la niñez, aunque sea este un momento de crisis económica, de modo que se eviten dobles efectos negativos sobre quienes ya viven las consecuencias de la pobreza y la indigencia.

Nos alegramos por los avances que ha alcanzado el país en estos 20 años: por el Código de la Infancia y la Adolescencia, por el compromiso de tantas entidades nacionales e internacionales que trabajan para promover los derechos de los 16 millones de ciudadanos menores de 18 años, por las realidades que ha producido la Estrategia “Hechos y Derechos”, por la tarea de las entidades nacionales y la labor callada de muchos líderes y servidores del Gobierno y del Estado colombiano, que durante estos 20 años han logrado para los niños, niñas y adolescentes colombianos mejores condiciones de vida, respeto por sus derechos y un compromiso que augura mejores realidades presentes y futuras.

74 por ciento ha disminui do la mortalidad por sarampión, gracias a la vacunación.

''La Convención ha tenido implicaciones legislativas que hacen posible exigir los derechos; una prueba de ello es el Código de Infancia y Adolescencia, del 2006”.

‘El Estado Mundial de la Infancia’, de UNICEF.

Preocupa el creciente número de adolescentes embarazadas y de los casos de violencia intrafamiliar que afecta a los niños”

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