Un diccionario para los ‘piscos’ más ‘chirriados'

Un diccionario para los ‘piscos’ más ‘chirriados'

“En estos asuetos, cómo estás de chapiado, carachas”, así hablaban los bogotanos hace 30 años. Usaban traje de paño con sombrero y se reunían a comentar la radionovela Kalimán o a escuchar la Vuelta a Colombia, que narraba con dramatismo el locutor Carlos Arturo Rueda C. Los foráneos los llamaban rolos o cachacos.

26 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

“El verdadero cachaco se distingue por ser una persona cortés, bien vestida y, la mayoría, nos sentimos ingleses que queremos a Bogotá”, dice Albero Borda Carranza, director de Cultura de Cundinamarca.

Todavía hay uno que otro bogotano que conserva ese estilo que caracteriza a Borda Carranza. Criado en Chapinero y preocupado por su ciudad, escribió el Cachacario para que las futuras generaciones no olviden la jerga de los antepasados capitalinos.

El libro es una especie de diccionario que tiene 1.650 términos usados por los cachacos desde hace más de 50 años. Borda, durante los últimos 20 años, se dedicó a escribirlos y definirlos, primero por simple curiosidad y luego con la firme intención de presentar un libro. “Nací y crecí en Bogotá con amigos bogotanos, así que me dediqué a recopilar palabras de los más viejos, porque me daba risa escucharlos”, dice.

Este año lanzó su obra de la mano de Editorial Puntoaparte. Pronto estará a la venta en librerías.

Cachaco de sangre “A los 16 años me pagaban para que hiciera acrósticos, pero del romanticismo pasé a recolectar en papelitos cada palabra bogotana que escuchaba, eso recuerda mi mujer”, dice.

Se ha dedicado a la cultura desde 1985, cuando lo nombraron director de las Bibliotecas Públicas del Concejo de Bogotá, luego fue gerente de la Corporación La Candelaria y, recientemente, director de la Fundación Rafael Pombo.

Su gusto por las letras no es gratuito. Es la herencia de su tío, Eduardo Carranza, que fue su gran amigo. “Lo disfruté mucho más como amigo que como tío. A veces era pretencioso frente a determinadas personas, pero conmigo compartía amores y desamores”, recuerda.

De esa época tiene miles de anécdotas y algunas no se pueden publicar. “Un día de tertulia me preguntó cómo me parecía su novia. Le dije: ‘¿Cuál es?’.

Y me respondió: ‘Esa que está al lado del marido’. Así era él”.

Aunque nunca recibió consejos de escritura del poeta Carranza, él siempre le autografiaba sus libros con la frase “para mi colega”. “La importancia de este trabajo es que hará parte de las memorias de Bogotá, así como las radionovelas o el recuerdo de ver televisión en un aparato de tubos. Eso tiene su encanto”. Los interesados le pueden escribir al autor: albertobordac@yahoo.com.

PALABRAS CURIOSAS DEL 'CACHACARIO'.

Atembado: persona que procede sin pensar.

Baja calaña: de mala extracción social.

Brocha: hombre tosco.

Calzonarias: tirante de caucho que sostiene los pantalones.

Curubito: pedestal.

Choneto: objeto torcido.

Chiquero: desorden.

Charro: persona aburrida.

Chanza: broma pesada.

De gorra: gratis.

Desplumar: quitarle la plata a un jugador.

El patas: el diablo.

Garra: expresión despectiva para hablar de un objeto de mala calidad.

Lentejo: persona que se inclina al lado que más le favorece.

Líchigo: tacaño.

Nochero: celador.

Peonada: patanada.

Sopapo: golpe que se da con la mano en la cara.

Tuste: cabeza.

Cachacario Alberto Borda Carranza

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