‘Lo degollaron miserablemente’: Uribe

‘Lo degollaron miserablemente’: Uribe

El propio presidente Álvaro Uribe confirmó anoche, en una alocución televisada a todo el país, que las Farc “degollaron, asesinaron miserablemente” al gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar Carvajal, menos de un día después de haberlo secuestrado de su propia casa, en Florencia.

23 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

“Los altos mandos me han explicado que como había persecución de la Fuerza Pública, los terroristas, seguramente para evitar hacer disparos, procedieron a degollar al señor Gobernador”, afirmó el Presidente.

En un paraje rural de la vereda San Antonio de Atenas, hacia el sur de la capital caqueteña, terminó la intensa búsqueda del mandatario seccional, que ya antes había estado secuestrado en cuatro oportunidades y que este martes cumplía 69 años.

La persecución del comando de la ‘Teófilo Forero’ de las Farc que el lunes se llevó a Cuéllar –en la que participaron 10 aeronaves y un centenar de policías Jungla y miembros de las Fuerzas Especiales del Ejército– se mantendrá, según anunció Uribe.

El cuerpo fue hallado sobre las 3 y 40 de la tarde, cinco horas después de que apareció, incinerado en una zona relativamente cercana, la camioneta en la que la guerrilla se había llevado a Cuéllar después de asesinar al único policía que custodiaba su casa.

Rodeado de explosivos Alrededor del cuerpo había explosivos, según confirmó la Fuerza Pública.

Estaba boca abajo (lo que dificultó su identificación) y tenía señales de varias heridas que inicialmente se reportaron como de arma de fuego. Después se confirmó que la causa de la muerte fue una herida en el cuello con arma blanca, aparentemente un machete.

El Presidente dijo que no entendía por qué mientras que el Gobierno da todas las garantías para que la liberación anunciada por las Farc se concrete (la de los militares Pablo Emilio Moncayo y Josué Daniel Calvo), “ahora este grupo responda de esta forma” (ver texto de la alocución en la página 1-4).

El cuerpo del gobernador será velado hoy en la sede de la Asamblea de Caquetá. Anoche tomaba fuerza la realización de una marcha.

El crimen del Gobernador causó rechazo. El Gobierno de E.U. envió un comunidado en el que catalogó el hecho como “repulsivo y repugnante”.

Un hombre perseguido por las Farc 22 años .

La vida del gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar Carvajal, estuvo marcada por las Farc. Así lo relató su cuñada Inés Galindo, quien contó que desde muy joven, incluso antes de incursionar en la política, era extorsionado por ese grupo guerrillero.

El hastío lo demostró también ayer su esposa Imelda Galindo, con quien tuvo cuatro hijos: “No hay derecho de que no haya otra persona para que secuestren sino Luis Francisco”.

Cuéllar había sido secuestrado antes cuatro veces por diferentes frentes de las Farc. La primera fue en diciembre de 1987 cuando estaba en su finca, en Morelia. La segunda fue en 1995, mientras se dirigía con su esposa a otra de sus haciendas. En esa oportunidad estaba recién operado de una rodilla y los guerrilleros lo hicieron caminar y, desde entonces, no pudo recuperarse.

Setenta y ocho días después fue dejado libre tras pagar un rescate.

Tan sólo tres años después, en junio de 1997, cuando ya era alcalde de Morelia, fue secuestrado de nuevo. Y en marzo 1999 lo plagió el frente 39 de las Farc en el municipio de Belén de los Andaquíes (Caquetá). “Fue el último y espero no volverlo a tener”, le dijo el mandatario al periodista Óscar Ritoré en una entrevista reciente. Por eso, afirma su cuñada, es que Cuéllar ya no prestaba atención a amenazas, como la que cumplieron los guerrilleros al secuestrarlo y asesinarlo ayer.

Antes de ser político, Luis Francisco Cuéllar Carvajal era conocido como finquero. Tenía tres haciendas, dos de ellas en el municipio de Morelia, en donde han girado sus negocios como ganadero y hacendado, y otra más llamada La Victoria, cerca de Florencia, la capital caqueteña.

Cuéllar trabajó en el Fondo Rotatorio del Ejército y en el Sena como instructor pecuario. Además, hizo parte del Fondo Ganadero del Caquetá.

En 1995 pasó a la política como Alcalde de Morelia y luego fue diputado hasta el 2003.

En ese mismo año, el 3 de febrero, fue asesinado Óscar Eduardo Cuéllar, uno de sus hijos, mientras trabajaba en una finca en El Plato (Magdalena). No es claro si fue a manos de grupos armados. Después llegó a la Gobernación por la Alianza Nacional Indígena, con 35 mil votos.

Su historia, sin embargo, fue polémica y el año pasado la Fiscalía le abrió una investigación por denuncias de ex paramilitares que lo relacionan con esos grupos armados.

El Gobernador murió justo el día en que cumplía 69 años.

GARCÍA TENÍA UNA NIÑA DE 5 AÑOS.

El patrullero Javier Simón García Gutiérrez tenía 26 años y hacía parte del esquema de seguridad del gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar.

Él era uno de los ocho escoltas, dos de los cuales pertenecían a una empresa de seguridad privada.

El uniformado estaba casado y tenía una hija de 5 años. García, quien había ingresado a la Policía hacía siete años, siempre estuvo asignado en Caquetá.

Por sus labores había recibido una mención honorífica y once felicitaciones, según informó la Policía.

El joven patrullero era oriundo de Guamo (Tolima), donde adelantó sus estudios en la Escuela de Policía Gabriel Flórez, ubicada en Espinal. De acuerdo con la Policía, el cuerpo del patrullero será enviado hoy a su pueblo natal.

EX SECUESTRADOS.

Luis Eladio Pérez “Debe primar el criterio humanitario para evitar que sucedan hechos tan lamentables como el de Caquetá. Una orden perentoria de un rescate militar significa la lápida para el secuestrado”.

Óscar Tulio Lizcano “Se necesita reingeniería a la política de seguridad democrática. Esto es un campanazo. Hay que apoyar al presidente Uribe en esa situación”.

'Ellos llegaron diciendo que eran del Ejército'.

ALBERTO MARIO SUÁREZ ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO FLORENCIA (CAQUETÁ) La fiesta del cumpleaños 69 del gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, terminó en tragedia.

Su cuñada, Inés Galindo, contó que en la noche del lunes un grupo de amigos de Cuéllar se reunió con él en su casa, en el barrio Pablo Sexto, de Florencia. Llegaron para traerle una torta, un día antes de su cumpleaños, que era ayer. “Ellos partieron y el Gobernador le dijo a su esposa que quería ir a dormir. Y se fueron al tercer piso”, señaló la mujer. Faltaban pocos minutos para las 10 p.m.

Según vecinos del barrio, hombres vestidos como militares llegaron al sector a las 10:15 p.m. por la calle 12 y parquearon una camioneta cerca de la casa de Cuéllar. Esperaron hasta que se acercara el patrullero Javier García Gutiérrez, que cuidaba la casa del mandatario. “Le quitaron el radio, el arma, y lo mataron”, contó un testigo.

Entonces, las calles del barrio quedaron vacías. “Yo estaba en mi alcoba cuando comencé a sentir unas ráfagas y de un momento a otro una explosión”, contó Galindo.

Los tiros fueron los que acabaron con la vida de García. Y la explosión, fue del petardo que pusieron para derribar la puerta de la casa de Cuéllar.

Cuatro o cinco guerrilleros entraron a la casa donde estaban Inés; la esposa de Cuéllar, Imelda Galindo y el Gobernador. Afuera se siguieron oyendo disparos. Dos guerrilleros se quedaron cuidando la calle y otro se mantuvo en el carro.

Los subversivos que entraron dijeron que pertenecían al Ejército y que venían a darle seguridad al Gobernador, porque había un atentado terrorista en curso. Le preguntaron a la esposa del Cuéllar dónde estaba él y ella respondió: “Está allá arriba”.

“Lo bajaron arrastrando por las escaleras. Cuando ví eso me di cuenta de que no era ningún Ejército. Él me dijo: ‘Inés, qué pasa’. Y yo le respondí: ‘No sé señor Gobernador’. Y lo ayudé a levantar. Fue cuando lo sacaron y lo subieron en una camioneta”, contó Inés Galindo.

El escolta de una de sus hijas se enfrentó a los guerrilleros pero no pudo hacer nada. Una patrulla también fue atacada por los subversivos y dos policías se recuperan en una clínica de Florencia.

‘Ellos llegaron diciendo que eran del Ejército’ Imelda Galindo, esposa del Gobernador del Caquetá, estaba con él en la casa del barrio Pablo Sexto, cuando se lo llevaron los guerrilleros.

CRÍMENES DE LAS FARC.

Junio de 1996. Asesinado el gobernador de Caquetá, Jesús Ángel González.

17 de enero de 2000. Asesinan al alcalde de La Montañita (Caquetá), José Ipsen Fierro Arias.

29 de diciembre de 2000. Son asesinados el congresista Diego Turbay Cote; su madre, Inés Cote de Turbay; y cinco personas más, en la vía Puerto Rico-Florencia.

5 de mayo de 2003. Asesinado el gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa, y el ex ministro de Defensa Gilberto Echeverri, durante un intento de rescate del Ejército, en Antioquia.

24 de mayo de 2005. La Columna Móvil Teófilo Forero asesinó a cinco concejales y al secretario del cabildo de Puerto Rico (Caquetá).

3 de diciembre de 2005. El ex gobernador y ex senador del Huila Jaime Lozada fue asesinado, en Hobo (Huila).

27 de febrero de 2006. Fueron asesinados nueve concejales en Rivera (Huila).

18 de junio de 2007. Asesinan en Nariño a 11 de los 12 diputados del Valle que estaban en poder de las Farc.

Falló el esquema de protección del Gobernador.

Analistas consultados por EL TIEMPO señalaron que el crimen cometido por las Farc representa un duro desafío a la Seguridad Democrática, por las características de la acción y por la persona que fue víctima. Además, cuestionaron el esquema de protección de un mandatario que, como Luis Francisco Cuéllar Carvajal, tenía altos riesgos.

¿Por qué un solo policía cuidaba la casa de Cuéllar? El del lunes fue el quinto secuestro de Cuéllar. Ese antecedente, las amenazas que había tenido en los últimos meses y las características de Caquetá, donde la guerrilla sigue siendo fuerte, obligaban a que su esquema de protección no tuviera ‘huecos’. Sin embargo, la familia del Gobernador denunció que sólo un policía custodiaba la casa en el momento del ataque: “No es posible que la seguridad del primer mandatario del Caquetá estuviera a cargo de una persona. Muchas veces sólo había un policía, como pasó anoche (lunes)”, dijo la esposa del Gobernador, Imelda Galindo. Dos policías de una patrulla asignada al sector se enfrentaron a los guerrilleros, pero fueron fácilmente superados por los atacantes. Ayer, en el consejo de seguridad realizado en Florencia, hubo críticas a la Policía por ese tema. El Ministerio del Interior informó que, por solicitud de Cuéllar, en marzo de 2008 le dieron un carro blindado, pero resaltó que su protección era responsabilidad de la Policía. Hasta anoche, esa institución no se había pronunciado.

Falló la inteligencia. “Las Farc quieren demostrar que la política de seguridad es vulnerable”, asegura el coronel (r) Jhon Marulanda. El ataque de la columna Teófilo Forero casi calcó los asaltos al edificio Miraflores, en Neiva, y a la Asamblea del Valle, de donde se llevaron a 12 diputados, once de los cuales nunca volvieron. Las autoridades de Caquetá sabían que se planeaba un gran golpe, pero la inteligencia no pudo identificar el objetivo.

Además, la guerrilla logró concentrar un número importante de combatientes en las goteras de Florencia, una de las capitales más militarizadas del país, y esa situación no se detectó a tiempo

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