Males de los ‘pelaos’ que complican las vacaciones

Males de los ‘pelaos’ que complican las vacaciones

Si en el grupo del paseo no hay un médico o una persona entrenada para enfrentar dolencias de última hora, las vacaciones se pueden venir a pique con el llanto de un niño afectado por alguno de esos malestares típicos de las vacaciones, que aparecen cuando se está lejos de la ciudad y de un pediatra.

23 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Lo mejor es prevenir, pero no está de más que al lado del chingue empaque los siguientes consejos: Si hay dolor de oído: aplique compresas de agua tibia en la oreja del niño o sóplela con un secador de pelo en bajo, desde 30 centímetros de distancia.

El calor dilata los vasos, barre sustancias que producen dolor y relaja la zona.

Mantenga la cabeza del niño siempre levantada y evite que se acueste; eso mejora el drenaje de la trompa de Eustaquio y disminuye la congestión dolorosa. Si el niño entiende, pídale que abra y cierre la boca con frecuencia o póngalo a masticar chicle. No aplique gotas ni le meta nada en el oído. Una dosis de acetaminofén cada seis horas, ayuda. Si hay fiebre y el dolor no cede en 24 horas, aliste viaje.

Si les duele el estómago: el calor es útil. Un bebé, por ejemplo, puede sentirse cómodo si se pone boca abajo sobre una botella o bolsa plástica (especialmente hecha para este fin) con agua tibia. Los mayorcitos pueden usar una botella de agua caliente envuelta en una toalla húmeda, vigilados por un adulto.

Verifique si el niño ha ido al baño; si lleva más de un día sin hacer del cuerpo, empiece a preocuparse. Déle un masaje en el estómago con aceite, siguiendo las manecillas del reloj. Si hay fiebre, vómito o náuseas, mejor regrese.

Si les sangra la nariz: no lo acueste, mejor incline su cabeza hacia delante, presione su nariz en la parte blanda por diez minutos ininterrumpidos y pídale que respire por la boca. Si al cabo de ese tiempo la hemorragia no ha parado, busque ayuda.

Si los pican: si hay aguijón, retírelo; ponga hielo en forma intermitente en el sitio de la lesión; también presione la picadura con firmeza por diez segundos, con la uña o la tapa de un esfero, eso evita que la toxina se disemine y disminuye el dolor. Aplique bicarbonato con un copo de algodón, por 20 segundos (no lo use cerca de los ojos). Si le duele, déle una dosis de acetaminofén cada seis horas. Si el sitio de la picadura se agranda, si aumenta el enrojecimiento y se generaliza la inflamación, consulte urgente.

Más consejos para más males infantiles en vacaciones, en la próxima columna

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