¿Con los tuyos o con los míos?

¿Con los tuyos o con los míos?

Durante sus seis años de matrimonio Pilar y Andrés no han tenido problemas para pasar la noche de Navidad juntos y compartir, a la vez, con cada una de sus respectivas familias.

19 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Conocedora de que la suya es una familia numerosa y de que todos sus hijos están casados, la mamá de Pilar organiza una celebración navideña tempranera –alrededor de las 7 p.m.– de manera que todos sus hijos quedan libres a eso de las 9:30 p.m. para reunirse después con sus familias políticas y evitar así la típica pelea de pareja por cuenta de las fiestas de fin de año.

Este ejemplo, sin embargo, no es el que más se ve entre las parejas establecidas cuando se trata de decidir con quién y en dónde pasar ocasiones especiales como la Navidad y el Año Nuevo.

Abundan, por el contrario, frases del estilo “mi mamá no nos perdonaría si no estamos a las 12 de la noche con ella”, “pero si siempre hemos pasado con mis papás, por qué tenemos que cambiar este año”, o “los niños la pasan mejor con los hijos de mis hermanos que con tus sobrinos”.

Todas representativas de una situación de intolerancia y de falta de diálogo en la que desafortunadamente caen muchas parejas y que pareciera acentuarse con la llegada del fin de año.

“Aunque abundan en diciembre, son características de parejas que ya tienen dificultades y que en esta época, por la cantidad de compromisos y la presión de las familias, las acentúan”, dice Olga Albornoz, psiquiatra especialista en parejas.

Asegura que la situación es muy típica de aquellas personas que a pesar de estar casadas y tener su propia familia no se han desvinculado del todo de su entorno familiar paterno. “Por lo tanto sienten que es casi una obligación volver a casa de los papás en fechas como la Navidad y el Año Nuevo”, señala Albornoz, agregando que estos individuos olvidan que su solidaridad principal es con su pareja y con sus hijos.

Hablar del tema Los mayores damnificados con esta situación son los hijos, si existen, que desde que tienen uso de razón saben que con diciembre no solo llegan las Novenas y los villancicos, sino también las peleas entre sus papás.

“Siempre trato de ver el lado bonito a la Navidad, pero incluso ahora que soy grande, no logro olvidar la tensión que se vivía en mi casa porque mi papá quería ir siempre a su casa y mi mamá lloraba al ver que nunca íbamos a la de ella. Algunas veces incluso nos quedamos sin plan, porque ellos no se ponían de acuerdo”, dice Adriana Gutiérrez, de 28 años.

Albornoz insiste en que la mejor forma de manejar ese inconveniente es de una manera adulta. “Es decir negociando con el otro, llegando a acuerdos, entendiendo que ambos tienen familia y que los niños tienen derecho a estar con las dos familias, en algún momento de las festividades”, agrega la especialista.

Asegura que es importante no dejarse presionar por la familia extendida, pues muchas veces los padres, los suegros y hasta los hermanos y cuñados ejercen una presión extra.

“Lo ideal es conversar sobre el tema, con calma, con tiempo y teniendo en cuenta, primero que todo a los hijos”, señala Albornoz.

En el caso de las parejas divorciadas la situación es aún más compleja pues usualmente la separación de los padres incluye también un distanciamiento con la familia del otro. “Además para los divorciados es una oportunidad de hacerle algo a la ex pareja para demostrarle su rencor, olvidándose de que los niños son de ambos y que siempre serán las víctimas de su comportamiento”, explica.

Por eso, dice la experta, estas situaciones siempre deben generar solidaridad hacia los menores. “Yo les diría a los niños, sobre todo si ya son preadolescentes, que protejan a sus hermanos menores, que creen un bloque entre ellos para hacer buen ambiente y, sobre todo, que no se metan en la mitad de las peleas de sus padres ni permitan que los involucren”, señala Albornoz.

Un consejo de respeto y tolerancia que se puede poner en práctica en estas festividades.

ACTUAR COMO GRANDES POR EL BIEN DE LOS CHICOS .

1. Es necesario hablar con su pareja de la importancia de llegar a un acuerdo sobre dónde pasar la noche de Navidad y de Año Nuevo.

2. La mejor solución, si las dos familias tienen buenas relaciones, es juntarse todos en un solo lugar. Si no es posible, pasen Navidad en un lado y Año Nuevo en el otro.

3. Celebrar Navidad la noche del 23 o durante el 25 de diciembre es otra buena idea. Lo importante no es el día sino unir a la familia.

5. Estas fiestas son para los niños. Permita siempre que (sea un día o el otro) ellos disfruten de sus abuelos, tíos y primos.

‘‘ Los adultos deben tener en cuenta que estas fiestas son para los niños y tomar sus determinaciones pensando en ellos”.

Olga Albornoz, psiquiatra.

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