13 DESMOVILIZADOS PARAMILITARES HAN RENDIDO VERSIÓN LIBRE SOBRE SUS ACCIONES EN EL VALLE (II) Justicia y verdad, todavía en veremos

13 DESMOVILIZADOS PARAMILITARES HAN RENDIDO VERSIÓN LIBRE SOBRE SUS ACCIONES EN EL VALLE (II) Justicia y verdad, todavía en veremos

19 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

La última vez que vio a su esposo Jhon Freddy Acevedo fue el 26 de enero del 2002 cuando hombres armados lo sacaron de su casa y se internaron con él en las montañas de Dagua, en Valle del Cauca.

Se enfrentó a ellos y se salvó de ser también golpeada, por los 6 meses de embarazo. Su niña ya cumple 7 años, los mismos que ella lleva preguntando por el padre de sus 2 hijas. “No lo busque más si no quiere que le pase lo mismo”, fue la orden de un jefe paramilitar.

Esta mujer llegó esta semana a una sala de audiencias a escuchar a Robert Enrique Oviedo Yañez, ‘El Chacal’, desmovilizado del Bloque Calima, en la versión libre que este rindió ante la Unidad de Justicia y Paz.

Aún cuando ‘Él Chacal’ admitió haber dado muerte de un impacto de bala en la cabeza el 11 de junio del 2001 a Jhon Jairo Artunduaga, en Jamundí, y de otras dos personas, dijo que no sabía nada de Acevedo, con lo que sigue la incertidumbre de su viuda.

No es la única pariente de víctimas con el mismo vacío en estas audiencias de la Ley 975 del 2005, de Justicia y Paz. Además de Oviedo, han rendido versión libre Evert Veloza (HH), comandante general del Bloque Calima; Juvenal Álvarez Yepez (‘Coca Colo’), José de Jesús Pérez (‘Sancocho’), Albeiro Antonio Úsuga Graciano (‘Robinson’), Isaías Iscancio Atencio (‘Tapizao’), Wilson Cerón (‘Voluto’), Jhon James Granja Lizalda (‘Sayayine’) y Manuel de Jesús Kerfgelen Soto (‘el Negro’).

También Delfín Caicedo Ramos (‘Pescado’), Luis Miguel Arango y / o Diego Fernando Perdomo Zamora (‘Diego’, ‘el Rolo’ o ‘Andrés’), Yesid Enrique Pacheco Sarmiento (‘Yesid’) y Henry Rodríguez (‘Darío’).

A través de estas diligencias, la Ley busca consolidar el proceso de paz, en este caso con los paramilitares, y garantizar el derecho a la verdad, la justicia y reparación a las víctimas.

“Los 13 versionados del Bloque Calima han mencionado más de 500 hechos, 73 masacres y se tiene conocimiento de 9.320 víctimas, de las cuales solamente han sido reconocidas unas 500”, dice Elmer Montaña, quien dirige en el Valle el programa de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR).

Pero el ritmo de las versiones y calidad de estas deja mucho que desear a las víctimas. “Esto es una burla”, se lamentaba uno de los pocos asistentes a la audiencia de Juvenal Alvarez (‘Coca Colo’), quien se limitó a confesar su participación en el hurto de 300 reses en Sevilla y prestar una moto desde la cual presuntamente se cometió un crimen.

Aún cuando 16 campesinos afectados por el hurto del ganado salieron de la audiencia tranquilos por la compensación económica que recibirán, una decena de personas quedaron esperando para saber sobre sus seres queridos.

Entre ellos están los allegados de Ángel María Cifuentes Castaño, bajado de un jeep el 26 de junio de 2004, y muerto de tiros en cabeza, cuando transitaba por la vía a Galicia, de Bugalagrande.

“En ese entonces era mucho el coroteo, la gente salía dejando todo en las fincas”, recuerda una de las víctimas.

El 9 de abril del 2000 de una finca de San Antonio ( Sevilla), sacaron a Rubén Darío Moreno Tagarife, de 34 años. “Eran ocho hombres armados. En una semana mataron 13 personas”, dice una mujer.

‘El Chacal’ admitió que conoció de la muerte de Fernando de Jesús Jurado Rico. Dijo que vio cuando lo llevaron a un sitio aparte y luego escuchó disparos.

Una persona cercana a la víctima dice que en realidad a su pariente lo tuvieron tres días, lo torturaron y presentaba fractura en la cabeza, el vientre abierto y lesiones en el tórax. Se opuso a cavar su propia tumba, como querían obligarlo.

“Perdono lo que hicieron, pero no su cinismo ni tranquilidad en las versión amañada de las cosas. Cuando veo sus manos moverse en la pantalla pienso en todo el daño que ellos han hecho”, confiesa un pariente.

Otra no puede evitar las lágrimas al escuchar el crudo relato sobre la forma en que fue asesinado su esposo. Nueve años después, el dolor está intacto.

J.R.

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