Cultura: sí hay plata

Cultura: sí hay plata

Todavía manifiestan artistas, poetas y promotores de espectáculos el lamento por encontrar cerrados los despachos públicos cuando de buscar plata para la cultura se trata. Incluso, dicen que al hacerlo se sienten próximos al infierno de Dante: “El que cruce esta puerta que renuncie a toda esperanza”.

19 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Basta saber que en algunos municipios los recursos de la cultura se van en mariachis para el cumpleaños del alcalde, en el traje de las reinas (con cadera de 112 cm) y en su robusta comitiva a Cartagena. Rápidamente, cada año ese dinero se agota hasta en construir puentes, pues con artificios algunas administraciones sostienen que así integran culturalmente a dos pueblos.

Algo está mal: ya que esto dejó de ser un asunto de intelectuales y hoy, mediante campos como la lectura o la producción de bienes y servicios en sectores creativos, alude al desarrollo humano en un entorno socioeconómico inocultablemente inequitativo, lo cultural no les pertenece a los gobiernos y, en consecuencia, no puede ser definido por estos, sino por una insustituible participación ciudadana.

Por eso, los consejos de cultura (obligatorios en cada entidad territorial y en el nivel nacional) deben actuar en definiciones centrales: cuáles serán las políticas culturales para períodos más allá de los planes de desarrollo; cuáles los presupuestos públicos y las prioridades anuales de inversión.

Municipio que no tenga ese Consejo o no lo consulte para invertir el presupuesto anual del sector lo gasta con una lista de ilegalidades, asunto en el que falta más intervención de las contralorías y del largo inventario de organismos de control.

No son naderías: el IVA a la telefonía celular cuyo porcentaje para cultura y deporte supera los 100.000 millones de pesos al año, la estampilla “procultura” en más del 50 por ciento de municipios y departamentos, los recursos de propósito general de la Nación a las entidades territoriales, así como un conjunto de incentivos tributarios para cine, industria editorial, patrimonio y, ahora, las bibliotecas públicas no permiten decir que no hay plata.

Recordemos que en América Latina, Colombia es el cuarto productor de cine y una de las más fuertes industrias editoriales; que la cultura aporta algunos puntos del PIB y que a veces ha contribuido a las cuentas nacionales más que la exportación cafetera.

No son admisibles hoy los alcaldes que invoquen el precepto medieval de que “ante el defecto de pedir está la virtud de no dar”. Tampoco es entendible una postura ciudadana resignada a no reclamar.

LOPJUA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.