Caballitos que le ganan a la extinción

Caballitos que le ganan a la extinción

Los caballitos de mar del Caribe están en una carrera contra el tiempo por evitar su desaparición definitiva. En esta competencia tienen a su favor una investigación inédita que acaba de hacerse pública en el país, liderada por un grupo de biólogos que está logrando su reproducción en cautiverio.

19 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Es algo así como un ‘hipódromo’ virtual instalado en Santa Marta, dentro del acuario de la Fundación Mundo Marino de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, donde la ciencia compite cabeza a cabeza contra los atentados ambientales que tienen en jaque la existencia de esta dócil especie multicolor.

Y parece que, por ahora, los científicos están ganando por una nariz.

Expertos de la universidad, que han hecho equipo con otros del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), ya han obtenido dos camadas de caballitos con las que ha renacido la esperanza de repoblar nuestros arrecifes con estos peces, entre los que el macho es quien incuba a sus crías.

Este hecho inusual en la naturaleza se produce luego de que la hembra le deposita sus huevos dentro de una bolsa en el momento del apareamiento. Un mes después, comienzan a nacer decenas de bebés exactos a sus progenitores.

Pero es que ser caballito de mar en la región no es nada fácil. No sólo deben enfrentar un océano contaminado, sino superar los ataques frecuentes de los humanos. Aprovechando que se mueven lentamente (no tienen grandes aletas), que exhiben sus troncos panzudos y sus colas enroscadas mientras se aferran a plantas subacuáticas, a lo que se suma que no pueden escapar con facilidad, son capturados con frecuencia para adornar llaveros. Para esto los sacan del agua, los ponen a secar bajo el sol y finalmente los embadurnan con laca.

Pero también tienen otro enemigo: los traficantes ilegales, que los pescan para exportarlos a Asia, donde son utilizados para condimentar alimentos exóticos con la excusa de que son afrodisíacos. O para curar desde el asma, pasando por la incontinencia y la impotencia, sin que esos supuestos beneficios estén documentados. De acuerdo con la Unión Internacional para la Naturaleza (Uicn), al año se capturan más de 20 millones de ejemplares para suplir esta demanda.

Un caballito de mar puede medir hasta 18 centímetros y vivir por más de cinco años.

Las investigaciones en Colombia se han concentrado en una especie denominada Hippocampus reidi. Aunque en el país también se puede ver el Hippocampus erectus.

Y el reto está no solo en obtener su reproducción (ya se han conseguido 16 machos y 6 hembras), sino en lograr que se desarrollen en condiciones muy similares a las que el animal encuentra en su hábitat, como la composición química del agua y la temperatura específica.

A esto se ha sumado el desafío de imitar sus dietas alimenticias, desconocidas hasta hace unos años, según Álvaro Cabrera, director de la investigación.

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‘BIOINDICADORES’ DE LOS ECOSISTEMAS .

Los caballitos de mar son muy sensibles a los cambios de temperatura y las condiciones del agua, por eso de cada gestación que se puede llevar a cabo, incluidas las que se consolidan en el mar, son muy pocos los que sobreviven.

Las cifras indican que logra crecer uno de cada 1.000 (menos del 1 por ciento).

Por eso, otra de las bondades de la investigación es que logró tasas de supervivencia del 40 por ciento, que incluso han superado las que se consiguen en el medio natural.

“Estamos logrando crías cada ocho días, de un grupo de 22 animales”, explicó Álvaro Cabrera, director de la investigación.

“La idea es tener un grupo para poder repoblar zonas y devolverle al mar algo de lo que le hemos tomado”, agregó Cabrera.

Los caballos de mar son indicadores del buen estado de un ecosistema, es decir, son ‘bioindicadores’. Si por ejemplo un buzo encuentra uno dentro de un arrecife, esto indica que es un sector que está en buen estado, lo que permite deducir que el hábitat no ha sufrido fuertes perturbaciones en sus condiciones ambientales (contaminación, dinamita, entre otras).

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millones de caballitos de mar son extraídos cada año para suplir la demanda asiática, que los usa como condimento en platos exóticos o para curar dolencias como el asma y la incontinencia, sin que estos beneficios estén documentados. Viven en ecosistemas muy sensibles, como manglares y arrecifes

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