ENTREGA Y COMPROMISO EN DICIEMBRE Trabajadores con espíritu festivo

ENTREGA Y COMPROMISO EN DICIEMBRE Trabajadores con espíritu festivo

16 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

DIANA BELLO ARISTIZÁBAL Redactora de EL TIEMPO Mientras algunos están en vacaciones y otros disfrutan de las fiestas, hay quienes en la temporada de diciembre madrugan por y para la Navidad. Ellos no son oficinistas, ni banqueros, ni economistas, sino coristas, decoradores, hadas, elfos y hasta papás Noel.

También hay quienes en jornadas completas se dedican a diseñar las tarjetas que contienen mensajes para esta época y, además, elaboran los afiches, carteles, almanaques y todo el material navideño que se exhibe en calles, centros comerciales y almacenes.

La labor que realizan es muy valiosa porque, en conjunto, crean la atmósfera que se percibe en todos los rincones del país para que propios y extraños vivan la Navidad. Estas son las historias de tres de ellos.

El 'jo jo jo' es su .

frase de cabecera Como sacado de una película norteamericana luce todos los años Jan Juzes Hajduk, un profesor de inglés y especialista en teatro, de origen polaco, gordo, cachetón y canoso, que hace 10 años se convirtió en Papá Noel y terminó creando una empresa que todos los años reparte alegría en novenas, centros comerciales, hospitales y casas.

“Fue algo gracioso cómo comencé. Un día una alumna en plena clase me dijo: Profe, no se vaya a poner bravo, pero usted es igualito a Papá Noel. La idea me sonó”, dice este hombre, que reparte su tiempo entre esta ocupación y dictando clases individuales de inglés, después de haber sido docente por 20 años.

Su vocación es genuina. Al principio lo hacía por el placer de ver la sonrisa de muchos niños que se emocionaban al verlo. Por eso, alquiló un espacio en el centro comercial Subazar, por un valor de 500 mil pesos.

“Sacrifiqué salario para ver la fila de niños que querían tomarse una foto conmigo”, añade.

Para él, su experiencia a lo largo de una década ha sido fascinante, pues los más pequeños se sientan en sus piernas, le jalan la barba, le preguntan si es el verdadero Papá Noel y le llevan cartas con una lista de regalos. La mayoría piden juegos, Barbies y artículos de tecnología.

Ahora, su labor es de tiempo completo, puesto que, junto con sus empleados, que son duendes, arlequines, soldados de plomo, hadas y músicos, monta espectáculos que planea durante todo el año, aunque diciembre es el mes más activo.

“En una jornada normal, dicto clases de inglés de 6 a 8 de la mañana, luego contacto a la gente que me va a ayudar hasta las 4 de la tarde y en la noche empiezan los espectáculos en los que cantamos y animamos a la gente.

Tratamos de estar en la mayor cantidad de lugares, porque la alegría de la Navidad debe permanecer en todos. Este año visitaremos los centros comerciales Unicentro, Santa Ana y El Retiro”, agrega.

La música es el .

motor de su vida Juan Francisco Zapata es productor musical y desde hace cinco años dirige coros navideños. Está convencido de que cantar es una las actividades más sanas que existen. “Lo mejor es que al hacerlo se transmite felicidad”, dice.

Se inició como director de coros en un grupo a cargo de Guillermo Silleruelo, en el cual se combinaba baile, canto y una puesta en escena, actualmente lleva la batuta de un coro infantil, compuesto por 9 niños y 5 niñas, a quienes les enseña entonación y técnica para interpretar villancicos como ‘Tutaina’, ‘Noche de paz’ o ‘El burrito sabanero’, durante las novenas de aguinaldos.

La preparación para las presentaciones, que ofrecerá al medio día durante nueve días en diferentes conjuntos residenciales, comenzó desde junio.

Ahora, ultima detalles y ensaya con los integrantes del coro que lleva el nombre de ‘Juan Zapata y sus ángeles navideños’, los martes a las 2 de la tarde por espacios de dos horas.

“Lo más bonito es el vestuario, pues las niñas se visten como Mamá Noel y los niños como Papá Noel, con gorritos, camisetas de colores y bufanda y pantalones que contrastan con el atuendo”, afirma.

Esta actividad, que combina con el oficio de ser profesor de piano de lunes a sábado, es la excusa perfecta para darles a quienes tienen espíritu navideño la oportunidad de cantar. “No se trata de vincular a cantantes profesionales, sino a quienes les guste el canto”, concluye este músico, quien ama y vive la música desde que tiene 6 años.

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