El ‘Teacher’ no es un simple ‘profe’

El ‘Teacher’ no es un simple ‘profe’

Luis Guillermo Berrío permanece aislado del mundo exterior en Rivera, una población a 20 kilómetros de Neiva, en la que el plantel del Atlético Huila está en plena concentración.

15 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

No es que no le guste acercarse a la gente. Por el contrario, cada vez que pisa la capital del departamento, las manifestaciones de cariño son tan populares como el asado huilense o el sanjuanero.

Ese aprecio creció aún más desde la noche del domingo, cuando el Atlético Huila clasificó, por segunda vez en tres años, a la final del fútbol colombiano, para enfrentar al Medellín. El 4-1 sobre Santa Fe, en Neiva, prendió un San Pedro a escala.

Para Berrío, Neiva parece ser su lugar en el mundo, aunque se demoró varios años en encontrarlo. En su crianza hay una mezcla de culturas enorme: nacido en Amagá (Antioquia), el 11 de abril de 1967, se fue muy pequeño a Cali, donde se crió en el barrio 12 de Octubre. Allá, se encontró con dos cosas que le cambiaron la vida: el fútbol y el apodo, el ‘Teacher’, como consecuencia de la primera.

“Eso es de ‘sardino’, en el barrio 12 de Octubre, en Cali. Había un compañero que le ponía apodos a todo el mundo y a mí me puso el ‘Teacher’, por la forma como manejaba la bola”, recuerda Berrío. Ahora, los que dominan el balón son otros. Él, desde marzo de este año, es el que manda.

Pasó por las inferiores del América y en 1986 llegó al primer equipo, aunque jugó poco: hizo parte de los ‘Pitufos’, la nómina juvenil que aparecía en el torneo local cuando los titulares se iban a jugar la Copa Libertadores. Al año siguiente comenzó a dar vueltas por el país: Pereira en 1987, Bucaramanga en 1988, un regreso corto al América en el 89, Cúcuta en 1990 y dos equipos de la B en el 91: Dinastía, de Riosucio, y Envigado, con el subió a la A.

La consolidación definitiva de su campaña y de su vida futbolística comenzaría a llegar recién en 1992, cuando lo contrató el Atlético Huila.

“Estaban armando un equipo muy bueno para llegar a la A. Teníamos un buen cuerpo técnico, a cargo de Alberto Rujana, y logramos hacer una buena campaña para salir campeones”, recuerda.

En ninguno de sus equipos anteriores había estado más de un año. En Neiva se quedó cinco seguidos y se ganó el cariño de una hinchada que antes era del ascenso y luego se mantuvo en ascenso. Tuvo un paréntesis de un año en el Tolima, después que el Huila, en 1996, se fue a la B, pero regresó para volverlo a ayudar a ascender, a finales del 97.

Un año más en Neiva le despertó otra vez el espíritu de trotamundos. Se fue en 1999 a Perú, a jugar con el Unión Minas; ayudó a ascender al Pereira en el 2000 y luego se fue al Quindío, hasta que en el 2002 decidió retirarse y hacer una escuela de fútbol en Neiva.

Una crisis del Atlético Huila lo hizo desempolvar los guayos. El club, que estaba en riesgo de volver a descender, lo volvió a llamar en el 2003 y le dio año y medio más de vida a su carrera como futbolista. Tras otro paso por el Pereira, a los 37 años, decidió irse definitivamente.

Pero pudo más el cariño por el Huila, donde fue entrenador de divisiones menores y luego asistente técnico. Este año agarró el equipo como DT principal en una situación que ya conocía como jugador: en peligro de irse a la B y con técnico de salida, Miguel Augusto Prince.

“Fue un momento bastante difícil para nosotros. Tomamos el mando con ese aprecio que se le tiene a una institución como el Huila y, gracias a Dios, las cosas salieron bien”, asegura Berrío. Y van tan bien que en ocho días, el Huila puede ser campeón de la A por primera vez en su historia.

Berrío combina el orden táctico y el respeto por el balón con la motivación a un grupo de jugadores experimentados y una gran fe en Dios. “Acá, tenemos a jugadores importantes como ‘Champeta’ (Iván Velásquez), como Ervin González, que son personas muy devotas, que siempre están poniendo delante de todo lo que hacemos a Dios y eso es fundamental para estar bien”, explica.

El ‘Teacher’ está como en su casa en Neiva. Su mezcla de culturas desaparece poco a poco y el acento opita cada vez lo tiene más marcado.

“Yo soy antioqueño, criado en Cali, pero tengo mi familia acá –ahora, en su actual unión tiene una niña–. Acá están todas mis cosas. Uno debe estar donde lo tratan bien y estar agradecido por todo lo que le brindan”.

Al ‘Teacher’ Berrío le pusieron así porque era un maestro con el balón, y ahora le caza perfecto porque es simplemente el ‘profe’del Huila...

‘Champeta’, casi descartado El médico del Atlético Huila, Juan Carlos Wilches, descartó prácticamente la presencia del delantero Iván Velásquez en el primer partido de la final frente al Independiente Medellín, mañana en Neiva.

Velásquez, que no pudo terminar el juego frente a Santa Fe y fue reemplazado por Jeison Quiñones, tiene una contractura en el cuádriceps de su pierna derecha. “El manejo de esa lesión toma entre cinco y seis días. Podríamos tenerlo para el miércoles, pero preferimos trabajarlo para que pueda actuar el domingo unos 45 ó 60 minutos”, explicó Wilches. Lewis Ochoa y Amílcar Henríquez también tienen molestias musculares, pero actuarían mañana

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