Copenhague, en difícil recta final

Copenhague, en difícil recta final

La posibilidad de que la cumbre sobre el clima acabe con un estrepitoso fracaso debido a las divergencias entre países industrializados y en vías de desarrollo, se hizo patente ayer en Copenhague, a sólo cinco días del final de la reunión.

15 de diciembre 2009 , 12:00 a.m.

Los 53 países africanos, respaldados por las otras naciones en vías de desarrollo (G-77) incluida China, bloquearon durante varias horas la negociación por considerar que los países ricos están desentendiéndose del Protocolo de Kioto.

Kioto, único instrumento internacional existente para luchar contra el calentamiento global, impone obligaciones a las naciones industrializadas al tiempo que protege a países en vías de desarrollo.

La primera fase de objetivos del Protocolo de Kioto expira a finales del 2012 y la cumbre de Copenhague tiene como misión definir la acción internacional para después de esa fecha.

Los países en desarrollo defienden el mantenimiento de este tratado, con una segunda fase de compromisos a partir de enero del 2013, pero algunos países ricos prefieren elaborar un acuerdo totalmente nuevo, con bases diferentes.

E.U., que nunca ratificó Kioto, considera que el Protocolo es injusto porque no impone obligaciones a las grandes potencias en desarrollo, como China, India y Brasil, responsables de gran parte de las emisiones mundiales de CO2.

Por su parte, China rechazó toda responsabilidad si la cumbre termina con un fracaso. “Sé que algunos dirán que es culpa de China si no hay acuerdo. Es una trampa de los países desarrollados. Que asuman sus propias posiciones sin utilizarnos como pretexto”, afirmó el vicecanciller chino, He Yafei.

Desde Nueva York, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, recordó que el tiempo se está agotando para alcanzar un acuerdo mundial ambicioso de lucha contra el cambio climático.

“Llamo a todos los líderes mundiales (...) a redoblar los esfuerzos para hallar lugar para el compromiso”, dijo Ban horas antes de partir hacia Dinamarca.

A última hora Cerca de 120 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el estadounidense Barack Obama, participarán en la reunión el jueves y el viernes. Pero el ministro británico de Medio Ambiente, Ed Miliband, advirtió que no se pueden aplazar todas las decisiones difíciles hasta su llegada.

“Los líderes mundiales tienen un papel muy importante. Pero, francamente, les corresponde también a los negociadores y a los ministros no dejarles todo por decidir sino avanzar ahora”, advirtió.

Los ministros de Medio Ambiente empezaron a llegar a Copenhague el domingo.

Un grupo de unos 50 mantuvo una reunión informal para intentar desbloquear los puntos más conflictivos.

Los representantes de México y Brasil participaron en esa reunión, que fue criticada por el jefe de la delegación boliviana por excluir a la gran mayoría de los 193 países que participan en la negociación.

“Están creando un proceso paralelo y no democrático en el que eligen sólo a algunos países”, afirmó Pablo Solón, embajador de Bolivia ante la ONU.

Numerosos jefes de Estado latinoamericanos, encabezados por el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, tienen previsto participar en la cumbre el jueves y el viernes. Según el programa, deben asistir el venezolano Hugo Chávez, el mexicano Felipe Calderón, el boliviano Evo Morales, la argentina Cristina Kirchner y el colombiano Álvaro Uribe. Igualmente estará presente el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

Ayer, en el centro de Copenhague, más de mil personas se manifestaron bajo una fuerte vigilancia policial para reclamar la apertura de las fronteras a los “refugiados climáticos”.

120 jefes de Estado, entre ellos Álvaro Uribe y Barack Obama, asistirán a la reunión el jueves y el viernes.

DURAS CRÍTICAS A COLOMBIA.

COPENHAGUE (Efe) La posición de Colombia frente a la deforestación augura una “catástrofe climática”, denunció ayer en Copenhague la organización ecologista Greenpeace.

Gustavo Ampugnani, de la ONG, dijo que Colombia asume un riesgo innecesario con esos proyectos de deforestación porque al tener cotas bajas de tala, puede atraer “inversiones de industrias altamente contaminantes del extranjero”.

Criticó que el Gobierno colombiano se escude en los territorios dedicados a cultivos ilícitos y zonas controladas por la guerrilla para no cumplir con la protección de los bosques

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