COLOMBIA, A LOS JUEGOS OLÍMPICOS

COLOMBIA, A LOS JUEGOS OLÍMPICOS

En forma dramática, el seleccionado Sub-23 de Colombia consiguió su clasificación a los Juegos Olímpicos de Barcelona al igualar 1-1 ante Ecuador en el Torneo Preolímpico de Fútbol. Paraguay, que a primera hora empató sin anotaciones con Uruguay, se coronó inesperado campeón del certamen y el obtuvo el otro cupo a la justa orbital.

17 de febrero 1992 , 12:00 a.m.

Angustiosa, pero justa Se escriben estas líneas aún con el corazón en la mano y con el gesto pálido, cadavérico, que alcanzó a dibujarse en el rostro de este puñado de colombianos que flameaban la bandera nacional en el Defensores del Chaco.

El drama que todavía se prolonga: al minuto 90, ese chiquitín llamado Danes Coronel le ganó la bola a Diego Osorio, dejó en el camino a Geovannis Cassiani y sacó un remate horizontal que merodeó todo el arco de Miguel Calero. Casi llega el 2-1 de Ecuador sobre Colombia que nos apeaba increíblemente de los Juegos Olímpicos de Barcelona.

La angustia se transformó en llanto. El 1-1 final retornaba al país a una olimpíada futbolística con el rasgo de los grandes amores: sufrido, luchado, dramático, pero con el final feliz de la reconciliación, con la justicia y con los juegos.

Aún a despecho del paso nervioso sobre el cierre por no alcanzar la mejor producción ante Ecuador, por el bien del mismo fútbol el certamen no podía dejar por fuera a la que fue la mejor selección del campeonato.

El desfogue emocional que afloró con ese cabezazo de Víctor Aristizábal, ante el pase de John Wilmer Pérez para creer que estabamos con el tiquete asegurado. Los rostros caricaturescos que aparecieron tras el error de Calero al dejar rebotar la pelota en su cuerpo para la crucificción de Chalá. Entre uno y otro gol apenas 3 minutos... del 7 al 10 de la complementaria.

Y por eso no hay que endilgarles nada a estos héroes que devuelven a Colombia a una olimpíada tras las ejecuciones de México-68, Mnich-72 y Unión Soviética-80. Porque simplemente es el precio que se debe pagar cuando se quieren alcanzar los grandes retos.

Colombia fue el mejor. Y pese a su derrota con Paraguay, 1-0, a su enredado y temeroso paso frente a Ecuador, 1-1, aún se reconoce por la crítica internacional ese desborde generoso de buen fútbol, de exquisito toque, de arte y plasticidad cuando las fuerzas y la tranquilidad eran compañeras inseparables de la selección.

Para la historia hay que recordar ese momento dramático que nos puso de rodillas frente a Coronel. Pero más allá de eso, siempre se dirá que Colombia y Paraguay fueron los clasificados por Suramérica a los Olímpicos de Barcelona.

Son los sustos que hacen parte de los recorridos victoriosos en el fútbol. Son las circunstancias mismas de un deporte que no tiene nada de lógico, que arrastra y somete, que alegra y golpea como se pudo palpar esta noche en el Defensores del Chaco.

Gracias a Dios que Coronel se atortoló en el momento crucial. Porque se había borrado de un tajo los golazos del máximo artillero del torneo, Iván René Valenciano, también se iba por la borda esa chispa genial llena de malabarismo de Faustino Asprilla, el espíritu de sacrificio de Gustavo Restrepo y Hermann Gaviria o el temperamento indomable del gran Jorge Bermúdez.

Ya se sufrió y ahora es el momento de gozar. Estamos en la olimpíada con una escuadra rica, táctica y futbolísticamente repleta de individualidades, que le dieron brillantez a un torneo que mostró una final inédita: sin los grandes Brasil y Argentina.

Y la tierra se extraña; conquistar unos pasajes a la máxima justa del cuatrienio, es cosa de titanes. No es una simple casualidad que desde hace años Colombia haya entrado en la disputa de los máximos honores con las potencias. La prueba es que se llega a los Olímpicos con un boleto que por primera vez se alcanza en un torneo realizado más allá de nuestras fronteras.

Por eso, el corazón aún tiene el ritmo acelerado. El de Bolillo Gómez y el de Juan José Peláez, el de Elkin Sánchez y el de Hernán Luna, el de Efraín Pachón y el Arturo Bustamante, el de Jairo Grisales y el Javier Cacaino Correa, el de Luis Bedoya y el de León Londoño.

Pero valió la pena, porque el hecho de volver a ser protagonistas en el mundo jamás podrá ahorrar una gota de adrenalina... Colombia entre los mejores 16 del mundo. Un gustazo, un brindis con todo en momentos en que la palidez cadavérica aún se mantiene cuando se escribe. POSICIONES FINALES DEL PREOLIMPICO Equipos PJ PG PE PP GG GC PTS 1. Paraguay 3 2 1 0 2 0 5 2. Colombia 3 1 1 1 4 2 3 3. Uruguay 3 1 1 1 1 3 3 4. Ecuador 3 0 1 2 1 5 1

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