SIN LLUVIA, VIENE OTRO AÑO DE APAGÓN

SIN LLUVIA, VIENE OTRO AÑO DE APAGÓN

Tras 11 meses de racionamiento eléctrico continuo, las condiciones de la crisis y sus perspectivas no han cambiado sustancialmente: el país sigue dependiendo de la lluvia. Si este año el promedio de la pluviosidad es el histórico, el racionamiento se acaba. En cambio, si se repite un año tan seco como 1992, será necesario mantener el apagón indefinidamente.

08 de febrero 1993 , 12:00 a.m.

El sistema eléctrico colombiano es excesivamente dependiente del agua. Las plantas térmicas que hoy están operando apenas alcanzan a abastecer el 26 por ciento de la energía eléctrica que consume el país.

Qué pasó con el plan de emergencia? No era una de sus funciones darle un soporte térmico al país en el menor tiempo posible? Para el ministro de Minas, Guido Nule Amín, era absolutamente imposible cambiar la estructura del sector eléctrico en menos de un año. Ella sólo podrá modificarse en el largo plazo con el plan de expansión que se tiene previsto.

Además, los contratos para producir energía térmica de emergencia fracasaron en su mayoría: las barcazas nunca generaron y las unidades de Buenaventura llevan tres meses de retraso.

Guido Nule Amín, nacido en Tolú, departamento de Sucre y quien ha afrontado la crisis eléctrica, explicó a EL TIEMPO la magnitud de la situación que vive el país y las posibilidades que existen para salir de la crisis. Cuáles son las perspectivas del sector eléctrico? En cuánto tiempo el país podrá volver a una situación de suministro normal de energía? Si tenemos el mismo comportamiento climático y el mismo aporte hídrico del año pasado, es necesario mantener el racionamiento del 12 por ciento todo el año. Si el régimen de lluvias se normaliza y se llega al promedio de años anteriores, se nos acaba el racionamiento.

Algunas cifras ayudan a entender el problema. Este año el país necesita 38.000 gigavatios-hora para atender la demanda. Cómo vamos a atenderla? Existen dos maneras de generar: con plantas térmicas o hidráulicas. El parque térmico puede generar aproximadamente unos 10.000 gigavatios al año. Los 28.000 restantes se generan con agua.

No obstante, los embalses tienen una capacidad máxima de unos 13.000 gigavatios, pero es muy difícil encontrarlos llenos. Además, es mejor no hacer cuenta de lo que tienen los embalses, porque ellos son un colchón de seguridad que sirve para épocas de sequía.

Tradicionalmente, esos 28.000 gigavatios se generan con el agua que cae durante el año. Sin embargo, el régimen de lluvias el año pasado sólo aportó 19.000. Por ello, si regresamos al promedio histórico de lluvias, que aportan cerca de 29.000 gigavatios en el año, el racionamiento se acaba. Cuál es el aporte del Guavio? Muchos afirmaron que la entrada de este proyecto era la salvación del apagón.

La hidroeléctrica del Guavio permite eliminar la mitad del racionamiento. Sin este proyecto el faltante de energía sería de 9.000 gigavatios-hora en todo el año, es decir obligaría a un ahorro del veinte por ciento, que fue lo que el país tuvo que soportar al principio de la crisis. Qué impacto sobre la solución de la crisis ha tenido el fracaso de las barcazas generadoras y el retraso de tres meses en las unidades de Buenaventura? Estos proyectos, en términos generales, estaban previstos para aportar una potencia al sistema de 100 megavatios: cincuenta en Buenaventura y cincuenta en Cartagena. Esta capacidad se traduce en 700 gigavatios de energía al año. Es decir, se trata del 15 por ciento del déficit actual de energía que es de 4.500 gigavatios.

No obstante, el gran daño que han causado estos proyectos se traduce en pérdida de credibilidad. Se deterioró la imagen que se podía tener de la labor resistente y seria que el Gobierno ha venido realizando para salir de la crisis eléctrica. Cómo explica el resultado de la contratación de las barcazas? Siempre he creído que los contratos no se hicieron con las empresas que debieron haberse hecho. Pero es mi opinión, y no la de la junta de ISA ni la del director de ese momento. Ellos pueden tener sus argumentos y sus razones para haber hecho lo que hicieron. Pero es claro que los contratos fracasaron, principalmente el de Cartagena. Un retraso de más de tres meses en las unidades de Buenaventura, no haría que la energía que finalmente produzcan estas plantas sea demasiado costosa? Qué opina sobre declarar la caducidad de este contrato? Nosotros no tenemos por qué declarar caducidad porque se atrase un contrato. Creo que deben ser muy pocos los contratos de obras públicas y privadas que no han tenido atrasos importante en el país.

Y en términos de costo, lo que sucede es que el atraso disminuye el valor de la energía que el país compra. En el momento en que ISA impone multas por 9.200.000 dólares hay que restar este valor del monto total del contrato que asciende a 19 millones de dólares. Perjuicio económico para el consumidor no hay. Sólo existe un daño en la medida en que el usuario no tenga la energía. En la planeación de largo plazo del sector eléctrico se han decidido algunos cambios. Por qué se adelantaron proyectos en el plan de expansión? Se pretende adelantar la entrada en operación de algunos de los proyectos que se habían programado con el objeto de dar una mayor confiabilidad al sistema. El plan inicial estableció que los proyectos térmicos debían estar listos en 1997 y 1998. Hoy aspiramos a tenerlos funcionando en el 95 o el 96.

Ello implica inversiones adicionales. En la medida en que se quiere disminuir el riesgo de un evento de racionamiento, se tiene que invertir más para dar más respaldo al sistema. Ello va a repercutir necesariamente en las tarifas finales; es un seguro contra el racionamiento que paga el usuario. Se ha hablado de revisar la política petrolera y los términos de los contratos de asociación y de otros temas. El Gobierno tiene algún plan en ese sentido? El Gobierno tiene una posición abierta a la discusión. Lo que está funcionando en el país ha dado buenos resultados. Pero es claro que las condiciones de la industria petrolera cambian.

Sí hay interés para facilitar la inversión extranjera, para hacerla más eficaz, para buscar más y llegar a sitios inexplorados. Pero no es que haya una posición ya tomada o inflexible. Una gestión difícil Lo más grave que hemos tenido es el contrato de las barcazas; nos ha dado muchos dolores de cabeza. Infortunadamente, son proyectos que vienen firmados y tiene uno que tratar de sacarlos adelante, pero diría que es la parte más grave de toda la crisis.

Cuando uno se mete en una cosa de estas deja de hacer todo lo que venía haciendo antes. Se aleja de la familia, de los amigos, de la vida de uno y de los intereses más particulares y personales. Por ejemplo: tenía programado, antes de meterme en el sector público, tomarme un tiempo para irme a una universidad y estudiar un poco algunas cosas que me interesaban y se dañó el programa.

Hay una cosa de la cual no me había dado cuenta antes. En el sector privado a uno lo miden mucho por los resultados finales; en el proceso de llevar a cabo los proyectos se pueden cometer errores, pero se van subsanando siempre y cuando se demuestran buena fe y buena voluntad, en lo cual yo siempre he actuado.

En el sector público eso no es así, a uno le están midiendo los pasos, no importa el resultado final a veces, sino cada paso se convierte casi que en definitivo. Cualquier tropezón en el intermedio es fatal... y vivimos en terrible estado de nervios y con el país encima.

Aquí miran todos los proyectos con lupa. Nos atrasamos un día y todo el mundo se da cuenta enseguida. No obstante, hay carreteras que comenzaron hace veinte años y no se han terminado, y obras públicas en general. Pero aquí se nos atrasa un proyecto un día y al siguiente me están llamando en la mañana: ya se atrasó el proyecto.

Es el resultado de la crisis. Lleva a que la gente esté muy pendiente de las cosas y no deje pasar nada. Ello ha sido un acicate para que las cosas caminen de mejor manera.

Después de esto no tengo nada fijo. Lo que se presente. Lo cierto es que quedo sin puesto .

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