Secciones
Síguenos en:
El caso de Fanny Lorena

El caso de Fanny Lorena

Nadie mejor que un padre o una madre a la hora de describir lo que se siente perder un hijo. Lo saben quienes los ven consumidos en el infierno de la droga, el alcohol o el crimen; los que los pierden en la guerra o las madres que aún claman por los hijos secuestrados que se traga la selva.

Todos estos casos son aterradores, porque en ellos el dolor se manifiesta de manera miserable, despiadada y egoísta. Pero, ¿qué hay de los hijos que simplemente desaparecen?, ¿los que anuncian el regreso a casa y luego se evaporan? Esa es más o menos la historia de Emma Ordóñez, la mamá de Fanny Lorena, la joven que desapareció el 6 de octubre y reapareció casi tres días después en una estación de TransMilenio. Durante su ausencia, la ciudad estuvo en vilo, se movilizaron los organismos de seguridad y se desbordó la solidaridad de medios y redes sociales con tal de hallarla sana y salva.

Emma hizo lo que cualquier madre hubiera hecho en su lugar: alertar.

Y Lorena apareció. Hubo regocijo y todos sintieron que de una u otra forma habían contribuido al feliz reencuentro de la joven de 24 con años con su familia. Pero a medida que fueron pasando las horas, las conjeturas también aumentaron. ¿Qué le pasó a Fanny Lorena?, ¿quién se la llevó?, ¿por qué apartes de su historia no concuerdan y hay versiones que se contradicen, según las autoridades? Aún no existe respuesta. Ella reposa, la Policía duda de su versión inicial y la Alcaldía anuncia posibles demandas si se comprueba que todo fue producto de una falsa motivación de denuncia.

Mientras no exista una prueba de que lo que dice Fanny Lorena es falso, mal se le puede juzgar a ella o a su familia. Es lo que en derecho se llama respeto al debido proceso.

Dicho lo anterior, por el bien de toda la sociedad, resulta imperioso encontrar la verdad. Razón tienen las autoridades cuando advierten que una persona se da por desaparecida pasadas 72 horas, pero obviamente aquí primó la comprensible angustia de una familia y el fatídico mensaje de auxilio grabado en un celular que hipnotizó a los medios.

¿Las consecuencias? La totalidad de las unidades policiales disponibles (3.000 hombres); 100 agentes especializados del Gaula, otros 100 de la Sijín, 50 de la Sipol; toda la logística técnica, despliegue en calle, rastreo de llamadas y demás, se activaron para buscar a Lorena. Unos mil millones de pesos habría costado la operación, según la Policía.

Pero hay hechos que no se miden con cifras y que vale la pena tener en cuenta: los taxistas se sienten estigmatizados (ella asegura que desapareció en un taxi); las mujeres están más temerosas de salir a la calle y la percepción de inseguridad está disparada.

El tema no es de poca monta y de ahí que la verdad no dé espera. Diariamente se denuncian desapariciones en la ciudad que –como en la fábula del Pastorcito mentiroso–, terminan en nada; pero otras seguramente merecerían el mismo despliegue policial y mediático que se le dio a Fanny Lorena. Y eso también lo saben los padres de familia.

erncor@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.