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EL SOL NACIENTE DE LAS ARTES

EL SOL NACIENTE DE LAS ARTES

La evocación de la naturaleza en el arte japonés no es una mera representación. Es un signo de la espiritualidad que se percibe en los actos más cotidianos de esta cultura milenaria. Un rasgo que también figura en su teatro No y en sus haikues (poesía japonesa). Fue esto lo que sedujo a los impresionistas Claude Monet, Edouard Manet y Vincent Van Gogh, a quien cautivó, particularmente, una pintura costumbrista ukiyo e, que hacía parte de la célebre serie de Cien paisajes de Edo.

Esta xilografía y otras 119 piezas conforman la exposición Eternos tesoros de la cultura japonesa que desde mañana se exhibe al público en el Museo Nacional y que esta noche será inaugurada. La idea de presentarla en Colombia responde al interés del Museo Fuji por intercambiar arte y cultura con otras naciones del mundo. Esta exposición se ha presentado en Francia, Inglaterra, Suecia, Austria, Brasil y Argentina. Llega a Colombia, luego de que tres años atrás en Japón se mostró una colección del oro precolombino.

La muestra deja ver las distintas etapas de una historia artística, en la cual son notorias las influencias de otras culturas orientales. Sólo una pistola del año 1500, aproximadamente, demuestra la influencia que pueblos occidentales, como el portugués, tuvieron sobre ellos.

Las 120 obras fueron creadas entre los siglos XII y XIX. Una hoja de espada es la pieza más antigua de todas, tiene aproximadamente 700 años. Ella fue elaborada en el período Kamakura, cuando Japón iniciaba la consolidación de un arte autóctono tras la influencia de la China continental y su religión budista en las edades Media y Antigua. Japón estuvo abierto a influencias, lo cual llegó a ser positivo con el paso de los años, pero al comienzo mostró muchos estilos sin alguna continuidad.

Fue entre los siglos XIV y XIX, en los periodos Muromachi, Momoyama y Edo, cuando el arte japonés adquirió un perfil. Y, si bien al principio este era patrimonio de las clases con dinero y los guerreros y feudales creaban para demostrar su poder, las clases populares desarrollaron sus obras en el período Edo (1615 1868) en una especie de Renacimiento. Como testimonio de ello quedan las xilografías y grabados.

Al definir el arte que identificaría al país, un rasgo se hizo más evidente con el paso de los siglos. La estética se introdujo en lo más singular de la vida cotidiana: los instrumentos para comer, dormir, vestir, luchar o estudiar estaban decorados. Es justamente lo que más asombra de esta exposición. Para uno de los curadores, Naoto Tominaga, todos los artesanos buscaron siempre la belleza, independientemente del uso que fueran a recibir los objetos. Simultáneamente se preocuban por avanzar en la tecnología y agregar su concepción sobre la naturaleza, que no era retratista, sino abstracta. Encontrar la belleza es parte del pensamiento de nuestro pueblo .

Y eso, sin duda, lo confirman los objetos de esta exposición. Las pinturas a gran escala o biombos, que son las obras más importantes de la muestra traen representaciones del Monte Fuji y los cuentos de Heike y Genji. Ellos están hechos sobre papel, pintados en tinta y láminas doradas. Además de la vida cotidiana o de una historia específica, representan las flores, los pájaros, la luna y el viento, que son los cuatro elementos básicos de esta cultura.

Entre todo lo producido, se desarrollaron nuevas técnicas en las cuales siempre estuvo presente la estrecha relación del japonés con su medio natural y su respeto incesante por la cultura, la religión y la vida.

El lacado fue una de las técnicas que con mayor abundancia se desarrolló, como resultado de ella quedan las cajas de escritura, los estuches de medicamentos, las mesas y vajillas y los accesorios budistas. El diseño fue desarrollado con laca en colores y con aplicación de oro. Los diseños de figuras naturales fueron los más destacados y en algunos casos se incorporaron también pedazos de caracoles.

Las armaduras también están llenas de diseños en cuero y madera. Su elaborada ormanentación era símbolo de toda su autoridad. Obra de arte? Esto se discute, lo cierto es que su belleza con técnicas de laqueado, orfebreía y teñido es innegable. Como tampoco lo es la que poseen las armas, cascos, chalecos, máscaras del tradicional Teatro No y la danza oriental. 120 obras de arte La exposición comprende trece biombos, cuatro pinturas en tinta sobre papel, una en color sobre seda, once xilografías, una palangana, una vajilla para sopa, cuatro cajas de escritura decoradas, un juego de tinteros, un estuche para máscaras, dos estuches de cartas, una caja de escudos de familia, un apoyabrazos, un mueble con cajones, un escritorio, un brasero, una tabaquera, tres platos decorados, 18 estuches para medicina, un armario, cuatro máscaras, tres armaduras, tres yelmos, dos máscaras protectoras, una montura con estribos, armas abanicos, sables, fundas de espada y accesorios de guerra.

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