ARGENTINA DA OTRA VUELTA DE TUERCA EN SU GUERRA CONTRA EL FRAUDE FISCAL

ARGENTINA DA OTRA VUELTA DE TUERCA EN SU GUERRA CONTRA EL FRAUDE FISCAL

Para las autoridades fiscales argentinas, llegó la hora del duelo al sol.

13 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El lunes, Carlos Tacchi, secretario de Ingresos Públicos, desafió a varios de los principales evasores fiscales al anunciar los nombres de 150 compañías grandes y pequeñas que presuntamente usaron facturas falsas para evadir del fisco unos US$1.000 millones durante los últimos cuatro años. Les dio una semana para cancelar sus deudas o arriesgarse a un proceso judicial.

Tacchi también desató un escándalo al exigir que el presidente Carlos Menem vetara una ley que renovaría miles de millones de dólares en exenciones fiscales anuales para los clubes de automovilismo y fútbol del país, instituciones casi sagradas para muchos argentinos.

La Dirección General Impositiva(DGI), planea a partir de ahora concentrarse en los elefantes cargados de diamantes y no perder el tiempo en hormiguitas .

Los comentarios de Tacchi, a sólo un mes de las elecciones en las que Menem se postula a un segundo período, marcan el más reciente esfuerzo de una campaña de cuatro años, en gran medida de éxito, por hacer que los argentinos paguen sus impuestos.

En este momento hay más en juego que de costumbre. La recaudación fiscal cayó abruptamente en febrero y marzo debido a la falta de liquidez provocada por la crisis financiera mexicana. Desde fines de diciembre han quebrado unas 30.000 pequeñas empresas, lo que ha dejado a las elegantes calles del centro de Buenos Aires cubiertas de carteles de Se alquila .

Más deporte que delito El desempleo se ha disparado a una cifra récord del 13%. Y la evasión fiscal, que en Argentina se considera más un deporte que un delito, está de nuevo en aumento. Estas son malas noticias para el país, que tiene que volver a registrar un superávit comercial para mantener la confianza de los acreedores internacionales.

En muchos casos, no se trata de elegir entre pagar y no pagar los impuestos , dice Guillermo Teijeiro, prominente abogado bonaerense especialista en derecho tributario. Las empresas pequeñas y medianas en particular enfrentan una verdadera lucha para pagar el alquiler y a sus proveedores. Vemos problemas que no hemos padecido desde hace años .

El gobierno intenta compensar el déficit de recaudación con un aumento del impuesto al valor agregado y de los aranceles a la importación, con la esperanza de convertir el modesto déficit presupuestal del año pasado en un superávit de US$4.400 millones para 1995. Los aumentos tributarios fueron parte de un paquete convenido a principios de mes con el Fondo Monetario Internacional, que incluye reducciones considerables del gasto público, privatizaciones adicionales y la venta de activos del Estado.

Pocas esperanzas Pero algunos economistas dudan que las nuevas medidas fiscales, que supuestamente deben recaudar US$2.500 millones, obtengan el resultado esperado. Al comienzo de la recesión uno no debería empujar la economía aún más a la baja con un aumento de los impuestos , dice Adalberto Rodríguez Giavarini, economista del Partido Radical, de oposición. Giavarini y muchos otros economistas dicen que no creen que el Producto Interno Bruto argentino crezca un 3% este año, como pronostica el gobierno y el FMI.

Los analistas dicen que lo que impulsó al ministro de Economía Domingo Cavallo a dar rienda suelta a Tacchi a tan poco tiempo de las elecciones fue el temor a que la recaudación fiscal se mantenga baja durante los próximos meses, así como el reconocimiento de que atacar a los ricos es una medida que consigue votos.

Desde que asumió la dirección de la DGI en 1991, Tacchi ha simplificado enormemente el sistema tributario al reducir la anonadante variedad de gravámenes que tenían que pagar los argentinos. Ha mejorado el cumplimiento de las normas fiscales al enviar a sus intocables en redadas contra heladerías, estacionamientos y pequeñas fábricas.

Y ha supervisado una campaña educativa que demostró a la gente por primera vez la conexión entre los impuestos y los servicios , dice Eduardo Amadeo, secretario de Servicios Sociales.

Bajo el liderazgo de Tacchi, el nivel de recaudación ha subido de uno de los más bajos de América Latina a uno de los más altos, lo que contribuyó a poner fin a décadas de déficit presupuestarios causados por un escaso control del gasto público y la evasión fiscal generalizada. El producto mensual de la DGI ha subido de US$1.500 millones que se recaudaban cuando Menem fue electo, a un promedio de US$3.500 millones el año pasado.

Sin embargo, es probable que todavía quede sin cobrarse una tercera parte de esa cifra. Aquí el dinero negro todavía es muy importante , dice Daniel Cravino, socio de Price Waterhouse & Co. Es la mitad de lo que era hace cinco años, pero todavía es considerable .

Basta con preguntarle a Ricardo Cossio, director general de la DGI. Mientras ojea un grueso fajo de documentos, Cossio explica cómo cientos de empresas argentinas, incluidas firmas que se cotizan en bolsa, como el gigante de la pulpa de papel Celulosa Argentina S.A. y la siderúrgica Acindar Industrias Argentina, usan facturas falsas para reducir tanto sus ingresos como el impuesto al valor agregado que deben.

Ha sido como pelar una cebolla , dice Cossio. Y queda mucho por pelar . El martes, Celulosa y Acindar publicaron comunicados en los que niegan haber pagado menos impuesto de lo debido.

Posición cómoda Los contadores dudan que la DGI tenga éxito con una ley de activos formulada con el fin de obligar a los ricos a quedar totalmente cubiertos por la ley tributaria. El nuevo gravamen, que sustituye al impuesto a los consorcios empresariales, que estaba lleno de resquicios legales, aspira a extraer un impuesto del 0,5% sobre todos los activos que posean los argentinos tanto dentro como fuera del país.

A través del impuesto, el gobierno espera recaudar US$700 millones este año, o la mitad de lo que se espera recaudar con el aumento del impuesto al valor agregado.

No creo que el impuesto a la riqueza genere lo que esperan las autoridades , dice Cravino. Todavía hay muchas personas no registradas que se mantienen en una posición muy cómoda a la hora de evadir impuestos . Muchos argentinos ricos utilizan empresas ficticias fuera del país, en especial en el vecino Uruguay, para albergar sus propiedades. Dice Teijeiro: El área internacional es donde la DGI no tiene ninguna experiencia técnica .

La DGI tampoco ha tenido mucha suerte en hacer que los tribunales castiguen verdaderamente a los evasores, a pesar de que desde 1990 burlar el fisco conlleva penas de cárcel y costosas multas. Cossio calcula que en la actualidad hay más de 5.000 casos en los tribunales. Tenemos que convencer a los jueces de que hay que encarcelar a los que infringen las leyes administrativas , dice.

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