LA OTRA SELVA

Boris Salazar, un joven escritor caleño, escribió La otra selva una novela sobre el viaje a Estados Unidos de José Eustacio Rivera y su inesperada muerte. Según la obra, el propósito del autor de La Vorágine era lograr interesar a Hollywood en la filmación de su novela.

23 de junio 1995 , 12:00 a. m.

El trabajo de Salazar con un estilo postmodernista (los ejercicios de intertextualidad y autoconciencia lo colocan allí) pinta un Rivera cuarentón, atractivo que seduce a una señora gringa sensible y otoñal. Hay un enemigo omnipresente, una especie de hampón - payaso (recuerda al guasón de las películas de Batman) que persigue destruir la novela que escribía Rivera en esos días y que se titularía La mancha negra , una denuncia de la explotación al hombre de las compañías petroleras norteamericanas.

El manuscrito, el único, logra ser salvado y puesto en manos de Benjamín Méndez, un aviador que en la novela y en la vida real pereció en un accidente de aviación cuando intentaba el vuelo Nueva York - Bogotá. La obra inédita se fue con sus denuncias y estilo al fondo del mar. Lupe Vélez, la actriz que se quería para el papel de Alicia nunca lo supo. La película nunca se hizo.

La otra selva se ganó el premio Ciudad de Pereira hace algunos años. Hubo buenas críticas y malas ventas, lo habitual.

Sin embargo ese Rivera seductor es cuestionable. En uno de sus últimos artículos Germán Vargas, basándose en un estudio publicado en la Academia de Historia de Bucaramanga, comentaba cómo debido a su defecto congénito el autor de Tierra de promisión estaba físicamente impedido para amar. Por eso las memorias de sus contemporáneos nos hablan de un Rivera muy discreto en sus lides amorosas y reticente en forma total a visitar los sitios galantes.

Muy ilustrativa resulta la anécdota de su apuesta con el poeta barranquillero Miguel Rasch Isla para escribir en un plazo dado un poemario erótico. Rivera no cumplió. De hecho su poesía es pobre en temas amorosos. El barranquillero escribió uno de los libros eróticos mas osados en lengua española, La manzana del Edén . (El no va mas... dijo el poeta y crítico Darío Jaramillo Agudelo. Para el crítico Carlos Jota María (q.e.p.d.) sin embargo esta obra es antierótica pues el poeta ve a la mujer como un enemigo, como áspid, serpiente ponzoñosa, Venus que segrega venenos letales etc). De todos modos la obra de Rasch Isla fue recogida y la edición de cien ejemplares, costeada por el político Pedro Juan Navarro, constituye una curiosidad.

Queda la inquietud de saber por qué caminos se llega a la poesía. Ya se sabe que uno es el de los paroxismos de la locura y otro el cultivo de los excesos, y también que nunca se llega a ella por la vía de la cautela.

Pasado el tiempo ahora hay una nueva forma de lectura de La Vorágine en la que se abandona el interés por el estilo y las descripciones del paisaje y se recalca las denuncias de un Rivera que se ha encontrado como un apóstol social, un conservador de izquierda. Que es también un poco el Rivera de la de la Otra selva aunque aquí se respetan los senderos lunares del poeta. En cuanto a su problema amoroso, Boris Salazar me manifestó desconocerlo pero de haberlo sabido como me dijo: hubiera sido otra novela... .

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