Montoya, el pie de lucha

Montoya, el pie de lucha

Juan Pablo Montoya empezó el ‘chase’ de la Nascar con un tercer puesto, luego de haber estado hasta el final en los espejos del vencedor de las 300 millas de New Hampshire, el veterano Mark Martin, quien se defendió como un león en las tres últimas vueltas de la carrera que fueron un sprint dramático contra el colombiano.

21 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

En efecto, a siete vueltas del final se neutralizó la pista y Martin, como puntero, optó por tomar la salida por la parte alta de la pista: sabia decisión que le dictó su experiencia de 154 carreras de Nascar y 50 años de edad.

Juan Pablo intentó un sobrepaso final, pero no hubo forma de quitarle al veterano de la grilla su quinta victoria del año ni evitar que tomara ventaja en el puntaje del ‘chase’, al que ingresó con un bono de 40 puntos por sus cuatro triunfos previos.

Al descartar la posibilidad de ganarle a Martin, a quien Montoya le reprochó haberle frenado deliberadamente en la arrancada para quebrarle el impulso, se vio involucrado en una pelea ‘puerta con puerta’ contra Denny Hamlin por el segundo puesto que, ópticamente, pareció ser para Juan Pablo. Pero resulta que en esa misma vuelta final Allmendinger se estrelló y la bandera amarilla congeló las posiciones que en ese momento le daban el segundo puesto por metros a Hamlin.

Era el carro más veloz Pero Montoya, en su carrera 100 de Nascar y en el día de su cumpleaños 34, fue el eje de todo el espectáculo, pues punteó la mayoría de las vueltas – de la segunda hasta la 124 de las 300 programadas–, durante las cuales su carro emitió un diagnóstico claro: era el más veloz de todos con facilidad con alto peso de gasolina y llantas frescas, pero decaía al final de los turnos en los cuales fue superado por Tony Stewart y Kurt Busch.

Sólo que en las dos primeras paradas su equipo trabajó impecablemente los cambios de ruedas y el tanqueo y lo devolvió en el primer lugar. También lo lograron en la tercera entrada cuando recibieron a Montoya en el segundo lugar y lo entregaron de nuevo en el comando de la prueba, en el giro 143.

Como siempre pasa en Nascar, las cosas suelen desenvolverse en muchos sentidos y luego de la mitad de la distancia las estrategias comenzaron a modificar favorablemente las perspectivas de los que venían atrás, como Jimmie Johnson y el zorro Martin, quienes hicieron paradas en diferentes tiempos mientras en un momento dado, Montoya cambió cuatro llantas, cuando otros apenas pusieron par cauchos nuevos y cayó al puesto 15 en la vuelta 198.

El de siempre Lejos de estar perdida la carrera, en estos pasajes se volvió a ver a Montoya en todo su esplendor, pasando de manera decidida y dispuesto a volver a la punta, en una remontada que fue aplastante.

En el giro 206 iba de séptimo y en el 263 estaba segundo nuevamente, pero todos tuvieron que parar en bandera verde para preparar el carro para las vueltas finales, maniobra que no resultó tan productiva para Montoya, pues cuando faltaban 18 giros no aparecía entre los cinco primeros, que ya iban encabezados por Martin.

Pero en dos arrancadas que se dieron tras sendas banderas amarillas muy cerca del final, el colombiano barrió con quienes lo precedían y llegó a la última verde al lado de Martin, con quien perdió el lance final.

En el transcurso de su persecución estuvo cerca de irse en trompo al enredarse con Jeff Burton y fue golpeado por detrás pero su carro resultó ileso mecánicamente y hasta con mayores bríos para el remate de la corrida.

Casi se da su primera victoria en un óvalo, lo cual habría sido –lo será cuando llegue– histórico para las estadísticas, pero más que ese hecho episódico, lo importante es que el automóvil (estrenaba chasís) se mostró sumamente competitivo y muy bien puesto a punto para una pista en la cual el pilotaje también marca diferencias pues tiene precisas frenadas y cambios de velocidad. De paso, se ratificó la visión de que en trazados de mediana distancia los muchachos del Ganassi Racing le tienen el pulso al ajuste de la máquina.

Cuarto en el ‘chase’ después del primer episodio, lo cual significa siete puestos arriba, el Montoya de ayer volvió a ser el de antes, corriendo abierto y sin presiones de resultados, con total dominio de la línea de los óvalos y con buen botín entre manos: pole, vuelta más rápida, récord de pista, mayor cantidad de giros punteados, tercer puesto en la meta y un perfil ganador

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