Pistas de la masacre de cinco personas en Ventaquemada

Pistas de la masacre de cinco personas en Ventaquemada

Expertos de la Fiscalía y la Policía empezaron a reconstruir la escena de terror que tuvo lugar en una casa de la vereda El Boquerón, en Ventaquemada (Boyacá), donde fueron asesinados a cuchillo y machete, el sábado pasado, dos adultos y tres niños.

19 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

El rastro de sangre dejado por los zapatos de los asesinos en su huida, su ropa escondida bajo tierra, las armas blancas incineradas y testimonios de vecinos les permitieron a las autoridades dar con las primeras pistas.

Ubicaron a dos hombres que sindicaron como autores materiales del homicidio de Clara Zulay Díaz Escobar, sus hijos de 2, 4 y 10 años, y Pedro Martín Isaza Figueredo, de 33 años de edad.

Luis Antonio Romero y Javier Hernando Carrillo, dos jóvenes mineros oriundos de Muzo y Caldas (Boyacá), habrían llegado el sábado hacia las 10 de la noche a la residencia donde dormían las cinco personas. La razón: resolver un altercado que días antes se había presentado entre el primero de estos y la mujer de 30 años asesinada.

Comenzó en una riña La reconstrucción de los hechos por parte de los técnicos judiciales relata que Romero atacó a la madre de los tres niños. El escándalo habría despertado a Pedro Isaza, quien 15 días atrás arrendó una habitación en la vivienda, e intervino para defender a la mujer, por lo que fue atacado por el otro asesino.

Clara Zulay fue hallada a la entrada de la cocina, boca abajo, degollada, con varias puñaladas y una chaqueta amarrada al cuello. Los niños fueron encontrados en el corredor de la habitación principal. La niña de 10 años tenía tres heridas de arma cortopunzante en la región pectoral y lumbar y fue degollada; el niño de 2 años estaba boca abajo, con dos heridas mortales en la espalda; el menor de 4 años tenía cuatro heridas cerca del corazón. El adulto también fue degollado.

“Los homicidas les retiraron la ropa a los niños para asegurarse de que las puñaladas fueran mortales”, dijo una fuente oficial. Los investigadores creen que los agresores habrían asesinado a los niños para no dejar testigos, pues ellos presenciaron el homicidio de los dos adultos.

“Los homicidas caminaron hacia su residencia, a un kilómetro del lugar.

Mientras ingerían alcohol hablaban del ataque, sin percatarse de la presencia de vecinos”, señaló uno de los investigadores.

En el allanamiento a la vivienda de los hombres fueron encontrados sus zapatos con rastros de sangre, el cuchillo y el machete incinerados y a uno de ellos con una herida de arma blanca en la cabeza.

Como los dos asesinos presentan rasguños en varias partes del cuerpo, las autoridades practican pruebas en las uñas de los cadáveres para relacionar rastros de piel o de sangre. Los acusados no aceptaron los cargos ante el juez y fueron recluidos en la cárcel de El Barne, en Cómbita. De ser culpables podrían pagar una condena de hasta 60 años

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