A un año del estallido de la crisis, la reforma financiera no se concreta

A un año del estallido de la crisis, la reforma financiera no se concreta

REF: Casi un año después de que la quiebra de Lehman Brothers estremeciera el sistema financiero, el mundo ha cambiado.

10 de septiembre 2009 , 12:00 a. m.

La caótica muerte del banco de inversión neoyorquino intensificó la mayor recesión de las economías desarrolladas desde la Gran Depresión de los años 30, pavimentó el camino para una mayor injerencia del gobierno en la economía y sembró dudas en la gente sobre la capacidad de los mercados para autocorregirse. No obstante, hay cosas muy importantes que el colapso de Lehman no ha cambiado.

La reforma regulatoria en Estados Unidos que impulsa el Partido Demócrata, por ejemplo, se ha entrampado en medio de las disputas entre diferentes reguladores, la ira de los bancos y la oposición de muchos legisladores que creen que un mayor rol del Estado en la economía sólo creará nuevos problemas. Además, el acalorado debate sobre la reforma de salud ha disminuido el entusiasmo por sacar adelante un proyecto de ley tan complejo.

Mientras tanto, los principales bancos estadounidenses no sólo han vuelto a ser rentables, sino que muestran cierta soberbia. Las ganancias han mejorado, los jugosos paquetes de remuneración están de vuelta, al igual que las apuestas riesgosas.

Las empresas han vuelto a vender productos financieros exóticos parecidos a los que derribaron a los mercados y a la economía mundial a fines del año pasado. Y el apetito por el riesgo ha vuelto a aumentar. Los cinco mayores bancos estadounidenses podrían haber perdido, en conjunto, cerca de US$1.000 millones al día en el segundo trimestre de 2009 en caso de que sus apuestas hubieran salido mal, un nivel récord.

Ahora, el gobierno estadounidense ha caído en una suerte de limbo regulatorio. El gobierno insiste en que se mantiene fiel a su compromiso de impedir que la historia se repita y ha solicitado nuevas facultades para hacerlo. Si hoy colapsaran los mercados o un banco importante se declarara en bancarrota, tiene pocas alternativas a su disposición, salvo lanzar un nuevo rescate. “No hay un cambio fundamental en la manera en que los bancos son gestionados o regulados”, afirma Peter J. Solomon, un ex vicepresidente de Lehman que ahora dirige un banco de inversión en Nueva York. “Lo único es que hay menos bancos”

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