LÍBANO VIVE EN LA MEMORIA DE SU GENTE

LÍBANO VIVE EN LA MEMORIA DE SU GENTE

Alberto Machado, prosa del olvido Imbuido en un ambiente totalmente diferente a la hiperactividad de su mente, Alberto Machado, el último de los escritores de una generación marcada por los sucesos del 9 de abril de 1948, testigo de la violencia política y bandolera y de muchos otros hechos que sacudieron al país, vive esto días postreros bajo la mirada firme de la imagen de Gaitán sostenida de una de las paredes de su cuarto, siempre en penumbras.

21 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Alberto Machado Lozano y Amina Cifuentes A sus 85 años, se ha limitado sólo a la lectura, porque como él mismo afirma, el tiempo no pasa en vano y se siente cansado para continuar escribiendo los testimonios de vida que lo han convertido en el símbolo de una época.

Es el único de los exploradores de la historia y de las letras que quizo quedarse en el Líbano para vivir en compañía de su hermana mayor los atardeceres en el gran solar del patio de la casa donde vive, sentado en una robusta mecedora de madera, en la que actualmente penetra los arduos caminos de Changó, el gran putas , libro del folclorólogo Zapata Olivella.

Alberto Machado escribió El castigo de la sangre , La tierra los llamaba , La peregrinación de los muertos -relatando los disturbios del 9 de abril-, Bajo los cedros , katia y Gotas de rocío , libro que será editado próximamente.

Pero como él mismo dice, los libros no me dejaron nada . Una frase lapidaria que expresa lo pésimo de su situación económica, relegado al reconocimiento de su labor, pero elevado a la categoría de un mito. Y resulta que es un mito que aún vive y que necesita de apoyo para continuar.

Con la vitalidad que aún desborda, Machado había llegado a Bogotá en plena violencia política y con su formación y sus viviencias terminó colaborando para varios periódicos, trabajando también en varias entidades del Estado, de las cuales desafortunadamente no obtuvo una pensión.

Por ahora se queda en su cuarto, rodeado además de Gaitán, de otros símbolos que considera fundamentales como el amor y la fiesta taurina, mostrando con algo de regocijo el reconocimiento a su labor que años atrás le hiciera el Concejo Municipal.

Amina Cifuentes y el costumbrismo Escribo como quien necesita calmar la sed con un vaso de agua , explica Amina Cifuentes, la poeta costumbrista enamorada de la vida del pueblo, refiriéndose a la fuerza interior que inesperadamente la lleva a plasmar la cotidianidad y los personajes que la enriquecen, sensaciones que se acostumbraron a fluir irreverentes entre sus dedos hasta convertirse en versos, cuya abundancia ya ha plasmado en tres libros de poemas, Mis violetas , Mis memorias , y Personajes diferentes .

A pesar de la pérdida paulatina de su capacidad auditiva, Amina transmite en su figura delgada y menuda, un encanto que salta de su sonrisa y se reafirma en la potencia de su cálida voz con la que cuenta la época de su infancia cuando de alguna parte de su ser le daban unos arranques que con los años terminaron contando la vida de conocidos y célebres personajes del Líbano.

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