Venezuela: expectativa por devaluación

Venezuela: expectativa por devaluación

Analistas de Colombia y Venezuela tienen prácticamente descartado que este país devalúe en las próximas semanas la tasa de cambio oficial de 2,15 bolívares por dólar.

08 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

En cambio, consideran que el gobierno del presidente Hugo Chávez propiciará una caída (revaluación del bolívar) de la divisa verde en el mercado libre, conocido allí como mercado o dólar permuta, cuyo valor triplica al oficial.

Cualquier movimiento en la tasa de cambio, oficial o libre, tendrá impacto en las exportaciones colombianas al vecino país, que en los primeros siete meses del año cayeron 4,5 por ciento, pero que en sólo julio se desplomaron 28,8 por ciento.

No obstante, en el evento no previsto de que la administración Chávez decidiera depreciar la tasa de cambio oficial el golpe lo recibirían importadores venezolanos, algunos de estos con vínculos societarios con firmas colombianas, que tendrían que dar más bolívares por cada dólar autorizado para pagar deudas viejas por compras de productos colombianos.

El impacto depende de qué tanta pudiera ser la devaluación del dólar oficial: en un caso llevará a los exportadores colombianos a incurrir en pérdidas por causas cambiarias; en otro, porque algunos de sus productos se encarecerán en bolívares y perderán competitividad frente a otros competidores.

En el primer grupo, es probable que resulten perjudicadas compañías de los sectores papel y manufacturas, textiles y confecciones, entre otros.

En el segundo, “algunos productos resistirían la devaluación y continuarían en el mercado venezolano, pero otros no estarían en capacidad de mantener su presencia allí”, dijo el presidente de Analdex (gremio de los exportadores colombianos), Javier Díaz.

La presidenta de la Cámara Colombo Venezolana, Magdalena Pardo, no tiene entre sus cálculos una devaluación de la moneda del vecino país, visión que coincide con la del director de Ecoanalítica, firma de investigaciones con asiento en Caracas, Asdrúbal Oliveros.

Depreciar el cambio oficial aumentaría las presiones inflacionarias en Venezuela, que en los primeros nueve meses llegó a 15,6 por ciento, destacándose en julio el alza de 2,8 por ciento en alimentos y bebidas no alcohólicas.

El sector de alimentos, junto con las medicinas y algunas materias primas e insumos considerados prioritarios, puede importar a la tasa de cambio preferencial (oficial) de 2,15 bolívares por dólar. Si esta aumenta, los precios internos pueden dispararse, pero como hay alimentos con precios controlados lo que sobrevendría sería un desabastecimiento, estiman analistas.

El razonamiento es relativamente sencillo: algunos importadores soportan el precio administrado siempre y cuando compren dólares a 2,15 bolívares, pero si este nivel sube y se mantiene el control cambiario, simplemente incurren en pérdidas y, por lo tanto, no comprarían en el exterior.

Entonces, según las previsiones de Oliveros, lo que podría suceder es que el Banco Central de Venezuela aumente la oferta de divisas y su precio descienda reduciéndose.

Tener acceso al dólar oficial cada vez es más difícil porque también han aumentado los bienes cuya importación preferencial requiere una certificación de no producción en Venezuela o que esta es insuficiente.

Así, requieren esa certificación, según la Cámara Colombo Venezolana, los bovinos, algunas semillas, insumos para la industria del cuero, plásticos, textiles y maquinaria mecánica, entre otras de las 439 partidas arancelarias sujetas a ese requisito.

Dicho de otra manera, el 79 por ciento de lo exportado el año pasado por Colombia a Venezuela tiene que pagarse con dólares comprados en el mercado libre.

Aunque una disminución de la brecha entre las tasas de cambio oficial y paralela en principio podría favorecer las importaciones desde Colombia porque se abaratan a los ojos de los venezolanos, Pardo y Díaz consideran que el riesgo es más grande ahora para las exportaciones colombianas por la mayor discrecionalidad del Gobierno venezolano en la asignación de las certificaciones mencionadas.

Discrecionalidad y sustitución de las importaciones .

El mayor riesgo para las exportaciones colombianas a Venezuela, de acuerdo con Magdalena Pardo, presidenta de la Cámara Colombo Venezolana, es la sustitución por otros proveedores, ordenada recientemente por el presidente Hugo Chávez, quien dijo que se encargará de que caigan a cero.

Ello, explica la ejecutiva, obedece a q ue las autoridades venezolanas pueden decir qué se importa y de dónde, otorgar o no permisos a los productos colombianos, fijar cupos, etc.

Como posibles sustitutos de Colombia se habla de Argentina, Brasil, Ecuador, entre otros países, pero el consultor Alberto Schlesinger dijo, con base en fuentes confiables venezolanas, que en la reciente visita a Caracas de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, acompañada de un numeroso grupo de empresarios gauchos que salieron decepcionados de la primera oferta de pago de Hugo Chávez por los productos argentinos que reemplazarían a los colombianos.

“Posteriormente -comentó Schlesinger- parece que el acuerdo que se dio es que, ante las dificultades de pago que tiene Venezuela, es que haya un compromiso de que en 90 días el Cadivi aprobaría los pagos”.

NO SE HACE DE LA NOCHE A LA MAÑANA ¿Puede Argentina sustituir a Colombia, de la noche a la mañana, como proveedor de algunos bienes de Venezuela? “Creemos que no”, dice Pardo, quien agrega que eso puede darse de manera paulatina.

Entre algunas de las razones que expone están la de que, por ejemplo, Argentina no tiene disponibilidad de oferta de carne bovina ni la logística naviera para hacerlo.

Schlesinger anota además que la mayor parte de las exportaciones colombianas a Venezuela se hacen por vía terrestre y otras por sistemas más sencillos como el cabotaje, que por la cercanía pueden ir a puertos medianos y son de fácil manejo portuario.

Hoy, agrega, la situación de los puertos venezolanos pasa por momentos de crisis y congestión grave, lo que internacionalmente les genera penalidades muy altas. “Como decimos en Colombia, el asunto no es tan de ‘bola a bola’ y decir hoy compro aquí y mañana compro allá”, advierte el consultor en comercio internacional.

Sin embargo, esta misma situación la vive Colombia, en su intención de buscar mercados que le permitan sustituir al vecino

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