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UN GRITO DE INDEPENDENCIA

UN GRITO DE INDEPENDENCIA

No se equivoca quien afirma que los habitantes del Magdalena Medio son todos iguales. No podía ser de otra manera, pues cada uno de ellos tiene su origen en las aguas del río más importante de Colombia y en el sol inclemente que, desde las 5 de la mañana, comienza a picar en la piel. Hombres y mujeres que hablan duro, que dicen de frente lo que no les gusta, que encuentran natural caminar grandes distancias bajo el sol del medio día, que consumen con pericia un bocachico sin que una espina se les atraviese en la garganta, así son los hijos del Magdalena Medio.

Como buenos hijos, los habitantes de esta zona claman por el bienestar de la tierra que les vio nacer. Consideran injustos todos los años de pobreza, violencia social y abandono estatal que los han marcado como pobladores de una de las zonas más conflictivas de Colombia. Pero por sobre todas las cosas, lo que más les preocupa es el estado lamentable, el deterioro acelerado que aqueja a su fuente de vida, el río Magdalena.

Consideran que ningún otro colombiano depende tanto de la arteria fluvial como ellos. Porque desde mucho antes del año 1536, cuando llegó don Gonzalo Jiménez de Quesada a Latora (como la llamaban los indios yariguies), esta ya era una región donde caribes, opones, carares y chibchas intercambiaban mantas y oro, por plátanos, pescado o ese líquido negro y pegajoso que empleaban los indígenas para curar las dolencias de sus extremidades y espantar la nube implacable de mosquitos.

Aún quedan muchos recuerdos de aquella aventura emprendida por el alemán Geo von Lengerke, que sin piedad acabó con buena parte de la selva, para encontrar una vía rápida que lo condujera desde Zapatoca hasta las Barrancas bermejas , para comercializar la tagua.

También existen en la memoria los románticos buques como El Medellín, El Atlántico o El David Arango, que con buena orquesta y copas de champagne brindaban a los turistas el mejor de los recorridos, sin temor de quedar encallados, pero eso sí, vigilando los caimanes que no dejaban de acechar. Mil batallas Eran otros tiempos y los hijos del río son conscientes de ello. Por eso, están dispuestos a luchar hasta el final, por conseguir para el Magdalena Medio, la sede de la Corporación Autónoma del Río Magdalena, figura en la que todos ven la única y última esperanza que tienen para salvar la arteria fluvial y lograr las reivindicaciones sociales para la región.

Consideran que así como son punto clave para las vías, el comercio, la explotación y refinación de petróleo y hasta como objetivo militar, también pueden convertirse en el centro de las decisiones para invertir los millonarios recursos con que contará la Corporación.

Para ello, están dispuestos a conversar con la clase política, el alto gobierno, funcionarios, gobernadores, alcaldes y todo aquel que les ayude a obtener muy pronto la reglamentación del artículo 331, a través del cual fue creada la Corporación, proceso en el que esperan la designación del Magdalena Medio como centro de actividades del nuevo ente.

Después de conseguir este objetivo, vendrá la otra polémica: Puerto Berrío o Barrancabermeja? Las dos ciudades tienen mucho para ofrecer. Cuenta la buena ubicación geográfica que ofrecen las dos poblaciones, especialmente si se analiza que ambas son polos de desarrollo, pues Puerto Triunfo, San Carlos, San Luis, San Francisco, Nare y otros pueblos tienen a Berrío como su centro de actividades, mientras que para Yondó, San Pablo, Puerto Wilches, Puerto Parra y Sabana de Torres, Barrancabermeja es su metrópoli.

Desde el punto de vista de la protección militar, Puerto Berrío cuenta con la XIV Brigada, mientras que Barrancabermeja es la sede del Batallón Nueva Granada, centro de operaciones para la Brigada Móvil Número Dos.

Sin embrago, en materia de recursos y desarrollo, existe una gran brecha entre los dos municipios. Mientras el presupuesto anual de Puerto Berrío es de 1.088 millones de pesos, el de Barrancabermeja supera los 16 mil millones. El hecho es explicable, si se tiene en cuenta que el primero depende casi exclusivamente del impuesto de industria y comercio que pagan los almacenes, mientras que el puerto petrolero recibe la misma contribución, pero de Ecopetrol, más las regalías petrolíferas, el IVA, la participación por hidrocarburos, las transferencias de la nación para acueducto y alcantarillado y los aportes de la gobernación, entre otros.

Además, es trascendente el hecho de que en Berrío, la única fuente de empleo masivo que existe es la administración municipal, mientras que en Barrancabermeja, la refinería, el distrito de produccion El Centro, el proyecto de estanques piscícolas, el comercio que crece aceleradamente, más las microempresas generadas en los últimos años, ofrecen mayores alternativas.

También en materia poblacional, la diferencia es notoria, pues en Puerto Berrío existen cuarenta mil habitantes y en Barrancabermeja ya se cuentan 250 mil.

Pese a la divergencia que existe entre los dos municipios, se llegó al acuerdo de aunar esfuerzos para conseguir la sede de la Corporación para el Magdalena Medio, y después veremos , como dijo el diputado santandereano Juan de Dios Alfonso. Las peticiones En el Primer Foro Nacional del Magdalena Medio, organizado por la Asociación de Municipios, dirigida por Saúl Urrego, se acordó que la integración regional es el mejor mecanismo para obtener la atención del Gobierno nacional.

El desempleo y la urgencia de crear microempresas, las deficiencias en la infraestructura vial, los recursos mineros y energéticos, la educación y el ordenamiento territorial fueron los principales temas tratados durante la reunión, a través de comisiones de trabajo creadas en esta.

El certamen contó con la asistencia del presidente del Senado, Tito Edmundo Rueda Guarín; el presidente de la Comisión de Ordenamiento Territorial, Aurelio Iragorri Hormaza; los congresistas Hugo Serrano Gómez, Luis Norberto Guerra, Gerardo Duque, Gloria Quiceno, Darío Londoño, Fabio Valencia Cossio y Aristides Andrade. Por parte del Gobierno nacional se hicieron presentes los viceministros de Agricultura y Obras Públicas, Jaime Lombana y Juan Alonso la Torre, respectivamente, y el secretario del Minminas, Carlos Piedrahíta.

Asistieron los alcaldes de Puerto Boyacá, María Isabel Torres; Puerto Nare, Jorge Villegas Aristizábal; San Francisco, Otoniel Ceballos Naranjo; Concorná, Jorge Vásquez Montoya; San Luis, Julio Hoyos Arias; Puerto Triunfo, Piedad del Socorro Mejía; Puerto Salgar, Luis Felipe Luna Ortiz; Cimitarra, Orlando García Rincón; Landázuri, Wilson Téllez Hernández, lo mismo que delegados de La Dorada, Barrancabermeja y Caracolí. Los organizadores del encuentro señalaron que el foro es en realidad un pequeño grito de independencia del Magdalena Medio .

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