A PESAR DE LOS TROPIEZOS, EL TRANSPORTE MASIVO GANA ESPACIO EN LA CIUDAD MÍO, medio año de contrastes

A PESAR DE LOS TROPIEZOS, EL TRANSPORTE MASIVO GANA ESPACIO EN LA CIUDAD MÍO, medio año de contrastes

05 de septiembre 2009 , 12:00 a.m.

Con todo y el arranque forzoso que tuvo el MÍO hace seis meses, su entrada en funcionamiento le cambió la cara a la ciudad y la cotidianidad a los caleños.

El primero de marzo, cuando terminaron los casi tres meses de etapa promocional y comenzaron a cobrarse los 1.500 pesos por el pasaje, el sistema solo puso en operación una ruta troncal y 5 alimentadoras. Hoy, son 7 troncales, 5 pretroncales y 9 alimentadoras las que están en funcionamiento. Y tiene rodando por la ciudad 57 buses articulados, 58 padrones y 79 complementarios, además de tener en pie una estación intermedia y 40 de parada.

Durante los primeros meses, el promedio de pasajeros diarios no superaba los 70 mil y hoy se calculan en 115 mil. Lo que permitió un recaudo total, hasta julio, de más de 14 mil millones de pesos.

“Eso nos demuestra que vamos por el camino que es”, dice el actual presidente de Metrocali, Luis Eduardo Barrera, al hacer su balance del semestre y destacar el número creciente de usuarios.

Según el funcionario, durante el tiempo que ha estado al frente de la entidad, se ha dedicado a desatrasar varios de los pendientes que le dejaron sus antecesores. “El tema con Metrocali es que el trabajo que nos ha tocado es simultáneo en operación, implementación, construcción y expansión”, afirma.

Y uno de los últimos logros que exhibe es haber podido sacar a licitación la construcción de la Troncal de Aguablanca, que tuvo que ser excluida de la primera fase por problemas de diseños y predios. Esa troncal no solo beneficiaría a casi medio millón de usuarios de una de las zonas que más necesita el masivo de transporte, sino que aumentará los ingresos del sistema. Se calcula que entraría en operación a mediados del 2011.

Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Comercio, entidad que lidera el Proyecto de Veeduría del MÍO, considera que el balance de los seis primeros meses es bueno. Destaca que el sistema ha ido ganando espacios en la movilidad urbana, lo mismo que en número de usuarios. Y plantea varios retos a corto plazo: En primer lugar, que el sistema de recaudo debe expandirse al ritmo que crece la demanda, En segundo, que se necesita definir qué va a pasar con los patios y talleres, y en tercer lugar, definir de las terminales norte y sur.

Finalmente, menciona como reto mantener el ritmo de la chatarrización, para evitar el paralelismo de rutas entre el sistema tradicional y el masivo.

Según datos de la Secretaría de Tránsito suministrados al programa ‘Cali Cómo Vamos’ (CCV), se ha cumplido en 107 por ciento la reducción de la sobreoferta (que se logra chatarrizando, cambiando de radio de acción o cambiando el uso del vehículo).

“Las empresas de transporte público cumplieron en un 106 por ciento el compromiso de reducir el 30 de la oferta de vehículos, equivalente a 1.482 unidades, pues la cantidad efectiva certificada de reducción fue de 1.572”, dice CCV. Lo que no se ha cumplido es en la reestructuración de rutas, que implica eliminarlas o modificar recorridos.

Este ha sido uno de los puntos más polémicos. Los operadores se han quejado por la falta de agilidad en la reestructuración de rutas, pero la Secretaría de Tránsito argumenta que mientras no entren en operación otras del masivo, no dejará sin servicio a los usuarios.

De acuerdo con ‘Cali, Cómo Vamos, “de entrada, el gran problema es la resistencia en el gremio de transportadores de la ciudad a desprenderse del viejo sistema”.

Y se da tanto en los que están afuera como adentro del sistema. Los que están afuera, porque ven en el MÍO una competencia y los que están adentro no se deciden a desprenderse de la parte que tienen en el sistema tradicional, porque sienten que el MÍO en su primera fase no les alcanza a dar un punto de equilibrio en sus finanzas.

“Los transportadores se amparan en una claúsula, según la cual el sistema tradicional de transporte colectivo no se podrá desmontar o reestructurar hasta tanto no se declare la operación regular del MÍO y esto solo sucederá cuando esté listo el 100 por ciento de la infraestructura pendiente de la primera fases, como patiros y estaciones terminales de cabecera”, dice CCV.

Pero eso no parece que sucederá a corto plazo. “Las estaciones de cabecera no las vamos a tener a corto plazo. Se demorará por lo menos unos 6 meses, porque ni siquiera las hemos licitado porque no tenìamos conciliados los diseños”, anota.

Fotos: Juan Carlos Quintero / EL TIEMPO

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