ISQUEMIA CEREBRAL... CUIDADO, USTED PUEDE SUFRIRLA

ISQUEMIA CEREBRAL... CUIDADO, USTED PUEDE SUFRIRLA

Si usted escucha hablar sobre isquemia cerebral y piensa que en alguna oportunidad ha sentido los mismos síntomas es mejor que consulte al médico.

12 de febrero 1996 , 12:00 a.m.

La isquemia cerebral no es una enfermedad simple. Por el contrario, los especialistas la califican de mucho cuidado porque ataca el motor de los seres humanos.

El neurocirujano Hugo Zuleta explica que la isquemia es una enfermedad cardiovascular que puede producirse de dos formas.

La isquemia cerebral que se presenta por una disminución del aporte sanguíneo al cerebro y la hemorrágica, que es una salida de la sangre por fuera de los vasos arteriales cerebrales hacia el tejido cerebral.

La isquemia cerebral puede ser de tres tipos: Una de ellas es cuando por alguna enfermedad, propia del paciente, por ejemplo, una diabetes o problemas de hipertensión no controlados, se va produciendo un daño en las paredes de la arteria cerebral, comienzan a agregarse plaquetas hasta formar lo que se llama un trombo (coágulo de sangre) produciéndose luego lo que es conocido como trombosis.

Esto es un coágulo dentro de una de las ramas de la arteria Carotida interna, que está dentro del cerebro y que obstruye completamente la circulación sanguínea en un punto determinado. Si eso persiste, esa disminución del flujo sanguíneo se traduce en un infarto o en una lesión permanente del cerebro.

También se puede producir esta obstrucción por un embolo, que no es otra cosa que un trombo (coágulo de sangre) que se encuentra en un sitio distante de la arteria dañada. Puede ser a nivel del corazón o de los grandes vasos de este órgano, y que por un momento se desprende, viaja con el torrente sanguíneo y obstruye un vaso cerebral mas lejano.

Otra entidad que puede producir una lesión isquémica es la hipoxia, es decir, una disminución de la concentración del oxígeno de la sangre que llega al cerebro y una causa de ella puede ser una baja en la presión arterial o hipotensión, que pudiera ser secundario a un infarto cardiaco.

En este caso puede disminuir el bombeo cardiaco y la circulación cerebral. De ser prolongado, uno o más minutos, llegaría a producirse una lesión isquémica permanente o un daño cerebral continuo.

El neurocirujano Zuleta explica que los pacientes con mayor factores de riesgo son los fumadores, igualmente aquellas personas que tienen malos hábitos alimenticios, quienes sufren del colesterol, triglicérido y pacientes con lesiones cardíacas.

Con respecto a las secuelas que puede causar una isquemia, dijo que ello depende del calibre del vaso obstruido.

Un vaso de grueso calibre, que dé múltiples ramas, puede producir un infarto cerebral profuso. En este caso, con el tiempo llevará a una incapacidad prolongada e incluso la muerte.

Cuando se trata de vasos pequeños, que pueden ser suplidos por una circulación colateral que tiene el cerebro, las secuelas serán míninas.

La isquemia cerebral transitoria, que es la baja momentánea en la circulación cerebral, puede ser revertida, de tal forma que al paciente no le quedan secuelas.

Las secuelas dependen del área cerebral que se afecte. Si afecta la zona que tiene que ver con el lenguaje, la persona puede quedar sin habla, si toca áreas como la de asociación --donde se integran la parte motora, sensitiva, audición, visión--, el paciente queda con ciertas disfunciones, pierde la capacidad de expresar las ideas o de comprenderlas.

Al preguntársele si en los niños puede presentarse una isquemia, el neurólogo manifestó que hay enfermedades degenerativas de los vasos arteriales y pueden acompañar la patología infantil, pero la enfermedad se asocia más que todo en los pacientes de mayor edad.

Causas y síntomas más comunes Los síntomas que presenta la isquemia son diversos.

Las manifestaciones que suelen darse y que en ocasiones son sentidas pero se dejan pasar desapercibidas son entre otras la intolerancia hacia ciertos tipos de alimentos, mareos, indigestiones, dolor precordial y aumento de la presión arterial.

Para prevenir una isquemia es necesario tener presente que el proceso de alimentación, en la medida que pasan los años, se va modificando.

La alimentación de un recién nacido no puede ser igual a la de uno de 10 años y ésta tampoco puede ser igual a la de un adulto.

Los especialistas sostienen que también es bueno tener en cuenta que hay un momento en que los excedentes de cierto tipo de alimentaciones como la grasa o los hábitos que no son apropiados, como fumar o ingerir alcohol, pueden llegar a desencadenar este tipo de enfermedades.

Cuando se registran casos de isquemia cerebral los médicos tienden a aplicar medidas generales dirigidas a controlar las causas que la produjeron y que permitan restablecer el flujo de oxígeno en el tejido afectado.

Igualmente pueden adelantar un tratamiento quirúrgico en casos de enfermedades oclusivas ateroscleróticas.

Sin embargo, de acuerdo con las características de cada paciente, su médico puede determinar tratamientos y exámenes determinados. (VER DIAGRAMAS: TIPOS DE ISQUEMIA)

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