Ebullición y encuentros suramericanos

Ebullición y encuentros suramericanos

De la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas en el gélido escenario de Bariloche, propicio a los resfriados y las gripas, quedó flotando más en la memoria el tono ácido de los discursos televisados que el espíritu de concordia del comunicado final.

03 de septiembre 2009 , 12:00 a. m.

No hubo consenso espontáneo, ni podía haberlo, dadas las posiciones discrepantes. Pero se preservó, por el momento, el camino de la conciliación y el diálogo y se reafirmaron los criterios básicos contra el terrorismo y la delincuencia transnacional, contra el narcotráfico y los grupos armados al margen de la ley, a la vez que se insistió en el respeto a la soberanía e inviolabilidad territorial y en la no injerencia en los asuntos de los Estados. Dejando a salvo a la OEA y su Carta Democrática.

La fundación de la Unión de Naciones Suramericanas obedeció a la determinación de construir una identidad y ciudadanía suramericanas y de desarrollar un espacio regional integrado en lo político, económico, social, cultural, ambiental, energético y de infraestructura, según reza el tratado constitutivo. Dada esta finalidad, nuevas iniciativas, propuestas y posiciones habrían de surgir.

Tanto más si como consecuencia de la crisis económica mundial y de la eclosión de nuevos poderes en el ámbito planetario, se redistribuyen las zonas de comercio, inversión y desarrollo. Los fenómenos de China, India, Rusia y Brasil habrían de ejercer inevitable magnetismo y de incitar a mirar a otros horizontes. En especial a las vastas posibilidades del Océano Pacífico, como lo intentara el presidente Virgilio Barco, sin perjuicio de la tradicional y necesaria relación con Estados Unidos.

El caso del Brasil es singularmente llamativo por cuanto descubrió lo que le faltaba: ¡petróleo en abundancia! Hasta el punto de que China prestó a Petrobras 10.000 millones de dólares a cambio de la provisión de 200.000 barriles diarios de ese hidrocarburo, durante diez años.

La misma China está construyendo enorme muelle en el puerto del Callao para la exportación por Perú de su acrecida riqueza de cobre, a juzgar por la información de The Economist.

Simultáneamente, en América Latina se quebrantaron las estructuras neoliberales forjadas al impulso del Consenso de Washington, especialmente en México y Argentina, donde sus presidentes eran las estrellas ideológicas de mostrar. El regreso del péndulo entrañaría cambios sustanciales, algunos turbulentos. Fue así como el panorama suramericano resultó con tintes predominantes de izquierda, desde la radical de la línea de Cuba en Bolivia, Ecuador y Venezuela, hasta la moderada de Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay, dentro de la cual cabe Argentina.

Sin contar con que en el Cono Sur, más próximo y afín a Europa, ha existido de antaño cierto recelo con Estados Unidos. Conforme se demostró con la oposición de dicha área a la solicitud del presidente Carlos Lleras Restrepo de preferencias generales y no recíprocas para los productos latinoamericanos en el mercado de la superpotencia. La razón era la de que así se extremaría la dependencia. Sin embargo, con el transcurso de los años se acogería para un grupo de países en compensación por sus esfuerzos contra el narcotráfico.

La manzana de la discordia, con sentimientos antiyanquis al fondo, la constituyó el acuerdo de Colombia con Estados Unidos para facilitarle el uso de siete bases militares con fines de cooperación contra el narcoterrorismo, pese a la reiterada advertencia de los presidentes Obama y Uribe de que no estarían bajo el mando o el control de Estados Unidos, ni serían a ellos cedidas o arrendadas.

Aun así, el presidente Chávez, diciéndose en peligro, ha proferido graves amenazas contra la seguridad e integridad de Colombia y notificado su disposición de proseguir la carrera armamentista, además de querer intervenir en la política de nuestro país y de empeñarse en reducir a cero el comercio binacional. Frente a semejantes actitudes y sin conocer todavía el texto de dicho acuerdo, la nación colombiana ha rechazado las conminaciones y empezado a ver, en las supuestas bases, un disuasivo de eventuales agresiones

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.