EL PRECIO DE LA SANGRE Y LAS LÁGRIMAS WAYÚU

EL PRECIO DE LA SANGRE Y LAS LÁGRIMAS WAYÚU

Al regresar de un largo sueño, un piachi wayúu se bajó de su chinchorro en la ranchería de Zarrut, en la alta Guajira, y les contó a los mayores que acababa de descubrir un crimen que había ocurrido dos años atrás.

18 de febrero 1996 , 12:00 a. m.

El indígena, médico tradicional y visionario de la casta Uzayú, ubicada a una hora del municipio de Uribia, dijo a los demás miembros de su clan que en sus sueños vio cuando un vecino ahorcaba a un joven de nueve años, cuando pastoreaba.

El menor, que hacía parte de la familia, fue sepultado en ese entonces por sus padres, luego de que su cuerpo fuera hallado sin vida en el desierto, en medio de los chivos que llevaba a tomar agua, por un probable ataque de epilepsia.

Sin embargo la visión del indígena, del pasado 20 de enero, removió el dolor de sus familiares. La familia se reunió y buscó un putchipu u (palabrero) para realizar el reclamo contra el hombre que apareció en los sueños.

Ahora, la familia del menor está pidiendo cien chivos al presunto matador (nombre que dan los indígenas a un asesino) para compensar el hecho. No obstante, el indígena condenado asegura que no mató al niño y no acepta el cobro.

Tres días después, en el casco urbano de Uribia, Rosa González Pushaina recibió el revólver calibre 32 con que asesinaron a su hijo Bartolo, como parte del pago por su sangre.

Los familiares del matador entregaron además seis collares de tuma (valorados en 300.000 pesos), dos millones de pesos en efectivo y una mula por la ofensa. Así fue saldada la muerte de Bartolo, joven de 19 años, que fue asesinado el pasado 13 de enero en un gasolinera sin nombre, a orilla de la vía a Riohacha.

La muerte en La Guajira tiene un precio. Historias como estas llegan a diario a la Secretaría de Asuntos Indígenas de la Gobernación de La Guajira, en Riohacha, y la del Ministerio del Interior, en Uribia. Allí, se corroboran los acuerdos de ley indígena que pactan las familias.

Según Edgar Fuminaya Tromp, secretario indígena de la Gobernación, los casos que se registran son sólo de los indígenas más civilizados, ya que muchos no llegan ni siquiera a Uribia y es muy complicado llegar a cada rincón del departamento.

Por eso, muchos de los conflictos se dirimen bajo los techos de palma de yotojoro de las rancherías de la Guajira arriba, con la palabra como única firma.

En la Secretaría se registraron el año pasado cerca de 200 conflictos, de los cuales se solucionaron 89 y 111 quedaron sin resolver. Este año se ha registrado un caso cada día.

En las 1 176.000 hectáreas de resguardo wayúu, las lágrimas, la sangre y la carne de los indígenas se borran con animales y dinero, para que la paz se mantenga. El antropólogo Weildler Guerra explica que para el wayúu la ley es un mecanismo de regulación que se ha mantenido por tradición y ha resultado efectiva.

La paz entre los alijunas (los hombres que no sean wayúu) nace de la voluntad, pero para los wayúu nace del pago de la dignidad dice Guerra, quien tiene sangre indígena. En la cultura wayúu se paga hasta el delito más atroz del mundo. Desde una violación hasta el más sangriento crimen .

Un mal consejo Para los 128 mil indígenas de esta región, un mal consejo puede ser causal de pago. Si alguien le dice a un wayúu que puede ir a pescar, porque está haciendo un día bonito, y a este le pasa algo durante la faena, quien dio el consejo es el responsable , dice Guerra.

Igualmente, quienes son testigos voluntaria o involuntariamente de un asesinato, también deben indemnizar con pago a los afectados. Inclusive, si alguien le brinda agua a un asesino, aun sin saber que cometió un delito, debe pagar.

Guerra dice que antiguamente se le cobraba al hombre cuando la mujer sangraba durante el parto.

A veces uno va a un velorio y si nombra al difunto, ellos dicen que al repetir el nombre se abrió una herida en el corazón , comenta un guajiro.

Los causantes de decepciones amorosas no se salvan del castigo. Si se comprueba que una persona fue la causante del suicidio de un wayúu, es culpada y se debe indemnizar a la familia materna del muerto.

Actualmente, según la oficina de Asuntos Indígenas de la Gobernación, los casos que más se presentan son los conflictos de tierras, las peleas por borracheras y el robo de chivos.

Según Guillermo Estrada, palabrero de la oficina departamental, los mayores problemas son por tierras, pues no se están respetando las leyes de propiedad por cementerios ancestrales, y se pelean los terrenos ya que se están pagando a buen precio alrededor de Riohacha.

Esto ha generado conflictos ya que gran parte de La Guajira es resguardo y la mayoría de los indígenas desconocen que la tierra no se puede negociar, pues es una propiedad comunitaria.

Cien mil por una risa El intercambio comercial y cultural de los indígenas con el mundo occidental ha logrado que puedan aplicar sus leyes en los conflictos con los alijunas.

Guerra cuenta que le tocó interceder por un amigo que con su carro golpeó un aviso metálico y lesionó a un obrero wayúu que trabajaba en la troncal del Caribe, en días pasados. El aviso le cayó en la ceja al indígena y le cogieron dos puntos. Llevamos a un palabrero wayúu, y al otro día ya estaba indemnizado .

Sin embargo, existen algunos indígenas que son muy estrictos con la ley. José Armando Pulido, un alijuna, relata que una vez yo me sonreí cuando pidieron tres millones cuando un familiar atropelló a un indígena. Terminamos pagando 600 mil pesos y a mí me cobraron cien mil pesos por la risa, ya que la consideraron una burla .

Para el pago de los daños no existen límites, y los wayúu a veces exageran en el castigo, porque están bien ofendidos. Hay unos indígenas que son bárbaros para pedir plata. Exigen un pago que ellos mismos no lo dan. Aquí han llegado a cobrar por un empujón cinco millones de pesos , dice Estrada.

Anteriormente se cobraba solo en animales, pero ahora, según las autoridades, se está utilizando el dinero en efectivo. En La Guajira muchas personas aseguran que varias familias han quedado arruinadas, sin chivos ni tierras, por pagar por los conflictos.

Estos pueden demorarse varios meses mientras se solucionan, y aquellos que no se pueden resolver por medio de la Secretaría Indígena, son remitidos a la Fiscalía , dice el palabrero Estrada, quien todos los días atiende una fila de indígenas en la oficina de Riohacha.

Los indígenas reconocen que la mejor forma de conseguir la paz es el pago, pues si no es así, existe la posibilidad de que la familia afectada pueda cobrar con sangre la ofensa.

Las huellas del desierto Ante el desconocimiento del pago de un delito se han presentado decenas de guerras. Durante los años treinta, una carrera de caballos se convirtió en el funeral de más de sesenta personas.

Igualmente, en 1993, terminó un enfrentamiento armado de más de 12 años. La guerra se inició porque los familiares de una joven epiayú fue devuelta por su esposo, un uriana y no le quisieron devolver los 50 chivos, las cuatro reses y los tres collares de oro que pagó por ella. El enfrentamiento finalizó luego de que la Secretaría de La Guajira mediara entre las dos familias.

Según los habitantes de La Guajira, el wayúu es el mejor detective del mundo. Sigue las huellas a través del desierto, indaga y llega hasta el asesino. Incluso han llegado hasta Montería a cobrar venganza , comenta un habitante.

El indio no olvida. Pueden pasar 20 años pero él tiene presente una ofensa que no haya sido pagada , dice Efraín Ipana, una autoridad indígena de 64 años.

Es muy difícil huir de la venganza wayúu. Guerra cuenta que hace tiempo un indígena asesinó en una noche de lluvia a un vecino en la alta guajira. El agua y el viento se llevaron del desierto las huellas del matador y los familiares de la víctima no encontraron pistas.

El asesino huyó al poblado del Pájaro, cerca de Riohacha. Allí construyó una ranchería, se casó y tuvo hijos. Cuando ya estaba viejo, el indígena se emborrachó una noche y compuso un jayeche , canto wayúu, en el que narraba la historia de un indígena que mató a otro en un camino en una noche de lluvia.

El canto gustó y se repitió de parranda en parranda, cruzando por las trochas y poblados hasta llegar al norte de la península. Un hermano del indígena muerto oyó el jayeche . Entonces, recorrió los pueblos y comenzó a indagar de dónde venía el canto, cruzó el desierto, llegó a la ranchería del indígena y lo asesinó .

Una historia de palabra La proyección de la corona española en el territorio wayúu fue muy escasa y la del Gobierno colombiano es reciente. Esto permitió que el control de los territorios fuera de los indígenas y sus leyes se mantengan vigentes.

Una prueba de esto, es que actualmente, según investigaciones de la Oficina de Asuntos Indígenas del Mininterior, cerca de 84.000 indígenas hablan sólo wayunaiki, idioma nativo.

Luego de las guerras de los wayúu contra la corona española se pasó a los conflictos internos. Los indígenas participaron en la Guerra de los Mil Días y se enfrentaron como liberales y conservadores.

Los clanes, que se forman por descendientes míticos comunes, no se unen para los conflictos. Existen cerca de 26 clanes (Epieyú, Uriana, Epinayú, entre otros) y en ciertas ocasiones se presentan conflictos a su interior.

Las familias wayúu se rigen por el matrilinaje, es decir que la descendencia de los individuos se establecen por línea uterina o materna. El jefe de la familia es el tío materno.

Lo primero que hace la familia cuando se presenta un conflicto de unos de sus miembros es evaluar la situación Cuando se trata de una muerte se le debe pagar a la familia de la madre la carne y la sangre, mientras que al padre le corresponde un pago por la lágrimas, que puede ser opcional.

El wayúu no diferencia en la indemnización la intención. El pago se realiza de acuerdo a la jararquía que tenga la personas afectada.

Los wayúu consideran reveladores los sueños. En ellos pueden encontrar pozos de agua, prevenir enfermedades y hasta crímenes.

En caso de muerte, la familia del indígena afectada pide el arma y cuando es accidente se pide el carro que causó la tragedia.

Cuando la familia ofendida define el monto se envía a un palabrero putchipu u o putchipala para pedir una indemnización por el daño.

El palabrero visita a la familia materna de la persona que cometió el delito. Se sienta en un chinchorro frente al mayor que representa al agresor chinchorro y lleva testigos de la parte a la que se representa.

Durante este acto, el palabrero justifica el monto del pago por la dignidad del indígena ofendido.

Allí, ellos deciden si aceptan el cobro o piden una disminución de la cifra, pero siempre dejando en alto la dignidad del afectado.

La respuesta de los agresores es transmitida por el palabrero a la familia ofendida. El palabrero puede ir varias veces a llevar y traer mensajes hasta lograr un acuerdo. Luego se fija la fecha del pago y se pueden tomar un trago entre las dos partes, en señal de paz.

En caso de que no se solucione nada se puede cobrar venganza.

La ley indígena Las leyes del mundo wayúu, para algunos desconocida, está reconocida constitucionalmente.

En el artículo 246 de la nueva Constitución se establece que las autoridades de los pueblos indígenas podrán ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial, de conformidad con sus propias normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios a la Constitución y leyes de la República .

Luis Javier Caicedo, abogado de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), asegura que la ley wayúu es uno de los sistemas más bien elaborados de los indígenas colombianos.

Ante la diversidad de cultura de los cerca de 82 grupos étnicos en Colombia, es imposible que se pueda establecer un código indígena para todos, por eso es mejor que cada grupo regule sus acciones , dice Caicedo.

El sacerdote de Uribia, Rodrigo Carmona, que apenas lleva cuatro meses, dice que como iglesia no pueden estar de acuerdo con que se pague por la muerte de personas y menos que se realicen venganzas en las familias .

Por otra parte, el coronel Miguel Angel Vargas, comandante de la Policía de La Guajira, dice que ellos siempre han respetado las tradiciones indígenas y no interfieren en sus conflictos ya que ellos tienen sus propias leyes.

Sólo intervendremos en caso de que las autoridades indígenas constituidas nos lo soliciten , comenta el alto oficial.

Según la Oficina de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior, la ley wayúu ha permitido que se mantenga un paz en la región.

Weildler Guerra, antropólogo, asegura que el indígena no es agresivo. Son más peligrosos los taxistas bogotanos. En los wayúu siempre existe la posibilidad de compensación y no existe, como muchos creen, la ley del talión , dice Guerra.

Comenta que el derecho wayúu es uno de los más vigentes y efectivos que existen en el país. La existencia de la legislación colombiana no ha desvirtuado la legislación wayúu ya que es eficaz , concluye.

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