LA RARA HISTORIA DE LA LECHUGA

LA RARA HISTORIA DE LA LECHUGA

Hasta el año 1989, cuando se le rescató de una bóveda oscura para exhibirla al público prácticamente por primera vez, la fabulosa custodia de los jesuitas parecía un mito.

18 de febrero 1996 , 12:00 a.m.

Se llama La Lechuga por el verde intenso de sus 1.486 esmeraldas, todas ellas excelsas gotas de aceite y alas de mariposa . Tal es la calidad de estas gemas que la custodia representa se ha dicho los mejores ejemplares de más de cien años de producción esmeraldífera.

La fabricó el español Joseph Galaz con dos orfebres más, entre los años 1700 y 1707, por encargo de La Compañía de Jesús de la Hidalga Villa de Santa Fe de Bogotá. Por eso, también se conoce como la custodia de los jesuitas.

Su elaboración costó 1.100 pesos (equivalente a cien mil dólares de hoy) más la alimentación de los tres orfebres. En este importe no estaban incluidos los materiales , pues solamente su gran topacio brasileño valió en ese entonces 400 pesos (cuarenta mil dólares).

Cuando Galas la entregó el jueves 16 de julio de 1707, la tasó en 20.000 pesos (dos millones de dólares).

Poderío jesuita Según una versión histórica, los jesuitas mandaron a fabricar la custodia para esconder gemas que no habían sido declaradas a la corona española. Los jesuitas replicaron, con razón, que nunca escondieron la existencia de la maravillosa joya, mucho menos a la autoridad real.

Sea cual fuere la verdadde todos modos forma parte del mito la joya manifiesta el alcance mundial de la influencia de la comunidad jesuita a principios del siglo XVIII. La asombrosa pieza contiene, además del topacio y las esmeraldas, 63 perlas caribeñas de Curazao, 68 amatistas de la India, 28 diamantes de Suráfrica, 13 rubíes de Ceylan (hoy Sri Lanka) y un zafiro del reino de Siam (hoy Tailandia). Total: 1.759 piedras preciosas de la mayor calidad, engastadas en un tabernáculo móvil hecho con nueve kilogramos de oro de 18 quilates, de estilo barroco y morisco.

Mide 80 centímetros de alto y el diámetro de su base es de 20 centímetros.

El vestido de ángel que se encuentra en la parte media de la pieza esta pintado con polvo de esmeralda y zafiro, el rojo de las botas es de polvo de rubíes Mitos y prohibiciones Su historia está llena de incógnitas. La exhibieron en la Iglesia de San Ignacio de Bogotá hasta 1.767 cuando el rey de España Carlos III cedió a las presiones de consejeros celosos del ascendiente jesuítico, y decretó su expulsión de todas las posesiones españolas.

Durante los siguientes 220 años la joya quedó escondida. Cuentan que siendo presidente José Hilario López, adversario de la comunidad, ordenó incautar La Lechuga para dársela al Tesoro Nacional. La orden nunca se cumplió porque un ciudadano, cuyo nombre la reservan los jesuitas, tomó la custodia y la mantuvo escondida hasta el regreso, décadas después, de la compañía de Jesús.

La leyenda sobre su paradero adquirió dimensiones cada vez más intrigantes.

Siempre se cruzaron distintas versiones: * Que hacia años los jesuitas la habían vendido a un coleccionista en los Estados Unidos.

*Que permanecía en el subsuelo del Colegio de San Bartolomé en Bogotá.

*Que formaba parte del tesoro secreto del Vaticano.

*Que existía un duplicado vendido como original al banco central de Colombia, y varias otras versiones estrafalarias.

Lo cierto es que el Banco de la República pagó 413 millones de pesos (3.5 millones de dólares) por la supuestamente auténtica Lechuga en 1987.

Hoy en día se le puede apreciar en el Museo de Oro, con su brillo verde hechizador, todavía rodeada del aura del misterio de sus siglos perdidos.

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