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Su único capital, el tiempo

Su único capital, el tiempo

PARA EL TIEMPO En una silla ubicada en la entrada de la casa de su sobrina, el escritor, periodista e investigador chocoano Arnoldo Palacios espera que el reloj marque las 2:30 p.m. para asistir a una cita en el Gimnasio Moderno de Bogotá, donde la Embajada de Francia y el Ministerio de Cultura le rinden un homenaje a él y a Aimé Césaire, el poeta francés de Martinica.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de agosto 2009 , 12:00 a. m.

Palacios, quien desde su infancia tiene problemas para mover las piernas por la poliomielitis, sujeta a dos manos un bastón azul y encuentra enla quietud la oportunidad para reflexionar sobre la vida.

“Cuando estaba pequeño no podía correr. Entonces, me quedaba sentado en un andén, miraba pasar la gente y escuchaba las conversaciones de los viejos”, recuerda Palacios, quien, desde joven, conoció la riqueza cultural de su natal Cértegui, un municipio a 45 kilómetros de Quibdó: “Yo tenía mucho tiempo y me acostumbré a meditar desde chiquito. Por ejemplo, me ponía a pensar por qué el cielo no se le caía encima a uno”.

El primer contacto de Arnoldo de los Santos Palacios Mosquera con la literatura fue en la década de los 30, cuando el Ministerio de Educación Nacional envió a Chocó resúmenes de obras de autores como Cervantes, Dante y Shakespeare. Además, su creatividad se estimulaba con las narraciones orales de los ancianos del pueblo.

Luego, la muerte de su prima Ana Zoila lo tomó por sorpresa porque sucedió cuando ella tenía 14 años. Una fiebre muy alta,según comenta, le arrebató a una de sus compañeras de juego, que lo visitaba con frecuencia en la casa.

“Yo sabía que para los entierros se podían hacer necrologías o textos, en los cuales se dice algo acerca del difunto”, recuerda el escritor sin dejarse embargar por la nostalgia. “Quise despedirla de esa manera, escribiendo mi primera página, un texto conmovedor”, agrega.

Palacios considera que la clave de su trabajo radica en que tiene tiempo para escribir y construye las historias a partir del conocimiento adquirido a través de la experiencia: “Yo fui a Francia y ahora vivo allá. Por donde paso,trato de aprender sobre la cultura extranjera, e incluso de tomar ciertos elementos”.

Sus textos viven en su mente. Gracias a su memoria, pudo reescribir su primer libro, Las estrellas son negras, en apenas tres semanas, luego de que el original fue quemado durante el ‘Bogotazo’, en 1948.

Luego vinieron las novelas La selva y la lluvia (1958) y Buscando mi madredios (1989), los cuentos Navidad de un niño negro (1973) y Entre nos hermanos (1966), así como los ensayos Recopilación de literatura oral del Chocó y Chocó: amargo panorama, ambos inéditos.

Palacios llegó a Francia en 1950 y hoy reside en Normandía. Pese a ello, afirma que no pretende elaborar textos como los franceses, pues para tener éxito en su profesión es necesario hablar de lo que se conoce de primera mano

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