CAPTURADO EL ESTRANGULADOR DE MIAMI

CAPTURADO EL ESTRANGULADOR DE MIAMI

Luego de una cacería de brujas de diez meses en la que se siguieron cerca de 5.000 pistas, se destinaron más de 100 agentes y se gastó un millón de dólares, la policía de Miami capturó el domingo pasado a Rory Enrique Conde, al temido estrangulador de la calle ocho.

28 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Conde, un colombiano de 30 años, que vive en Estados Unidos desde que tenía seis meses de nacido, confesó -según la policía- haber abusado sexualmente y extrangulado a un travesti y cinco prostitutas de esta ciudad.

La historia comenzó en agosto de 1994 cuando Conde atravesó por una de las peores crisis de su vida: la separación de su esposa Carla Bodden que se quejaba continuamente por la inclinación de su cónyuge a incluir prostitutas en su vida sexual.

Carla lo abandonó, y angustiado por la situación Conde resolvió volver a la calle 8 (sitio donde se concentran la mayoría de las trabajadoras sexuales), pero esta vez para tomar venganza.

La primera víctima El día 17 de septiembre cayó la primera de sus víctimas: Lázaro Comesaña, un travesti de 27 años que trabajaba en el conocido sector, y se comenzaban 10 meses de terror para los vecinos del sector.

Un mes después Elisa Martínez de 44 años fue violada y estrangulada bajo las mismas condiciones de Comesaña. A partir de ese momento la policía de Metro Dade comenzó a sospechar que el travesti y la prostituta habían sido asesinadas por el mismo hombre y comienza la persecución.

El 20 de noviembre fue encontrada muerta la tercera mujer, Chairty Nava, de 23 años, pero en esta ocasión el estrangulador dejó un mensaje a la policía en el que daba a conocer su campaña de exterminio y en el que retaba a autoridades a capturarlo.

Así continuó la historia de terror y muerte que siguió con Wanda Crawford de 38 años, Nicole Scheneider de 28 años, y Rhonda Dunn de 21 años.

Las prostitutas de la calle ocho estaban atemorizadas y el terror infundido por el desconocido asesino hizo que dejaran sus actividades en esta calle de la Pequeña Habana .

Así mismo Rory Enrique Conde decidió dejar su cacería el 12 de enero de 1995 y reiniciar sus asesinatos cinco meses después.

El día 19 de junio optó por acercarse a otro sector donde pudiera cometer el delito pues en la zona donde operaba ya no había mujeres blancas que correspondieran a su gusto. Así fue como llegó al área de Biscayne Boulevard conduciendo un auto japonés en el que recogió a otra prostituta de 30 años -no identificada por seguridad- a quien le pidió un momento de compañía. Para terminar con su delito, Conde la condujo a su casa ubicada en el 950 SW, 104 Court, donde abusó sexualmente de ella. Posteriormente la amarró y la torturó.

Convencido de que su víctima había muerto por asfixia, Rory la abandonó en el baño y se dirigió al día siguiente a su lugar de trabajo. Mientras tanto, la mujer logró desatar sus piernas y pedir auxilio activando la alarma de incendios que puso en alerta a los vecinos.

Los datos que esta mujer dio a la policía permitieron la captura en pocos días del estrangulador de la calle ocho, como se conoce a Rory Enrique Conde.

Pruebas contundentes Una vez atrapado, Conde hizo una detallada confesión en la que admitió haber recogido a las prostitutas en la calle y haber violentado sexualmente a sus víctimas antes de estrangularlas.

Nos hizo una confesión muy completa. Se puso a llorar y dijo que estaba arrepentido de lo que había hecho , dijo un portavoz de la policía.

Una prueba DNA que se le practicó a la última víctima confirmó que los restos de semen en su cuerpo coincidían genéticamente con los encontrados en las otras prostitutas asesinadas.

Ordenes de registro autorizadas por la Corte permitieron hallar en la casa de Conde otras evidencias, aseguró la policía.

Conde fue recluido en la cárcel Torner Guilford Knight, la prisión de seguridad mediana, desde donde recibió el veredicto de la Corte que no le da derecho a fianza.

Según Félix Jimenez, sargento de la policía de Metro Dade, a Conde le espera cadena perpetua o silla eléctrica.

Jimenez explicó al diario Nuevo Herald de Miami que a Conde siempre le había gustado tener relaciones con prostitutas... y cuando su esposa lo descubrió, se separó de él. El no podía culparse a sí mismo, así que decidió culpar a las prostitutas .

Buen vecino Los más sorprendidos son los vecinos de Conde.

No me lo puedo creer. Mi puerta es la de al lado de su casa. Siempre estaba dispuesto a ayudar a todos. Incluso tenía un juego de llaves de mi casa , dijo ayer Ana Suárez a la agencia Efe, horas después del anuncio policial de la resolución del caso.

Rory -que vivía de la venta de materiales de construcción- parecía una buena persona, siempre colaboraba. Siempre lo veía en la puerta de su casa tomando una cerveza tranquilo , dijo a EL TIEMPO otro de los vecinos.

Para la mayoría de ellos Conde se mostraba como un hombre de carácter suave, calmado, siempre dispuesto a colaborar. No que no tenía ningún historial en la policía por consumo de drogas o bebidas alcohólicas.

Raul Rodriguez, primero en llegar al apartamento 104, de propiedad del confeso homicida, dijo que conocía a Conde y a su familia y que nunca le había visto ninguna actitud que identificara a a Conde como un delincuente.

No obstante Rodríguez recordó que hace un mes lo vio salir del complejo habitacional con una prostituta.

Las malas relaciones de Conde con su esposa, Carla Boddel no eran un secreto para el vecindario y algunos vecinos aseguraron que cuando Carla estaba embarazada Rory la botó del apartamento.

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