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EN LA SELVA CHOCOANA NACE UN NUEVO PAÍS

EN LA SELVA CHOCOANA NACE UN NUEVO PAÍS

Cada mañana, antes de que salga el sol, don Sixto, un curtido campesino y pescador de La Mojarra (Itsmina), una olvidada y perdida población casi que sepultada en la selva chocoana cerca al cuadaloso río San Juan, sale a pescar. En su pequeña canoa de madera lleva los anzuelos, la carnada y los demás implementos que le sirven para llevar a su casa el pescado para el desayuno, el almuerzo y, si alcanza, para la comida.

Pero además, don Sixto carga en el bolsillo de su viejo pantalón un libro que nunca supo que existía y que ahora se ha convertido en la brújula que le enseñó a conocerse como ciudadano colombiano: la Constitución Política de 1991.

A través de este texto, descubrió que tiene derecho a defender su río, su tierra, su vida...

Una vez relata estando en un consejo de normalización, de esos que hace el PNR (Plan Nacional de Rehabilitación), llegó un colono a echarnos una carreta sobre la tierra y no sé qué más cosas. Ese tipo hablaba de leyes y de decretos y pensaba que nosotros, como siempre, íbamos a agachar la cabeza.

Yo no sé leer muy bien, pero despacito, entiendo. Entonces decidí sacar la Constitución para leerle el artículo transitorio 55 (que en la región se conoce como AT 55). Ahí está clarito. Dice que el Gobierno va a crear una ley que nos dará a los negros la propiedad sobre la tierra que hemos venido trabajando. Así está escrito y usted sabe que la palabra escrita hay que hacerla respetar .

Así como don Sixto, aquí en cada recóndito sitio de esta espesa selva del Chocó, atravesada por dos imponentes ríos (San Juan y Atrato), con una gran riqueza minera y con tradiciones culturales y étnicas tan vastas como desconocidas, llena de personajes casi anónimos, clandestinos, negros acostumbrados al olvido, se empiezan a dar los primeros pasos para creer en la ilusión del nuevo país.

Si bien la Constituyente marcó la ruta, el verdadero motor de esta nueva actitud fueron las veedurías populares y los consejos de normalización, impulsados y creados por el Plan Nacional de Rehabilitación (PNR) en 1989 para supervisar obras de entidades oficiales.

EL TIEMPO recorrió la poblaciones de Tadó, Istmina y Condoto. Allí habló con los veedores, con los mineros, profesores, alcaldes y con funcionarios del PNR. Y aunque todos ellos reconocen que aún hace falta mucho para consolidar un proyecto, coinciden también en afirmar que el proceso arroja buenos resultados. Maestros, a clase! A través de las veedurías que son integradas por habitantes de cada comunidad la gente ha empezado a identificar sus problemas y a exigir soluciones. En Istmina, por ejemplo, el plan de inversiones para el presente año se hizo con la participación de estas veedurías.

En los talleres que organizamos dice Rafael Geovo, veedor del municipio de Itsmina se fiscaliza si los maestros dictan o no las clases. También están muy pendientes de que el puesto de Salud tenga las medicinas y que se atienda a la gente como debe ser. Y le recuerdan al alcalde las prioridades .

La región del alto San Juan tiene hoy 15 comunidades, organizadas en comités operativos y veredales que se reúnen cada mes no solo para analizar su situación, sino para estudiar la forma de generar una alternativa política y defender el territorio.

Si aquí algún día se da un cambio radical, los protagonistas serán los campesinos, los mineros y los pescadores. Son ellos, por increíble que parezca, los únicos que entienden el nuevo país. Las instituciones se están quedando cortas , dijo Geovo.

Estos talleres y foros comunitarios se vienen realizando desde hace cinco años aproximadamente. Al comienzo dice Claudia Lozano, coordinadora del PNR en el Chocó fue difícil porque no había conciencia ni educación para la democracia. Pero hoy, cada vez que hay reuniones, la gente va con mayor frecuencia, hay más interés y se están formando líderes .

En Condoto, las veedurías visitan los almacenes y mercados del pueblo para verificar que los pesos, las medidas y los precios se ajusten al bolsillo de los condoteños. Mensualmente también van a observar el estado en que se encuentran las obras para la construcción del matadero, del Palacio Municipal y la plaza de mercado.

Ahora hay una nueva Constitución que la gente ha aprendido a querer; el Plan Nacional de Rehabilitación está funcionando y nadie quiere que en este pueblo vuelva a pasar lo que ocurrió con la alcaldesa anterior que nos llenó de promesas y no cumplió , dijo Exio Cristanto Asprilla, veedor en Condoto, para explicar la actitud que han asumido los condoteños, quienes cada vez exigen más.

Para el profesor Quiñónez, maestro desde hace más de treinta años y veedor por oficio en Tadó, el proceso organizativo y fiscalizador de la gente tiene su origen en el artículo transitorio, que ha permitido que los chocoanos se agrupen en torno a la Constitución. Todo el mundo lo interpreta, lo analiza, creo que es la primera vez que pasa algo así. Antes pensaban que el Gobierno tenía que hacer todo, pero la gente ahora está colaborando y se siente dentro del país .

Por ejemplo, dijo un habitante de Tadó, la alcaldía tiene un presupuesto de 700 millones y recibe regalías por 150 millones, queremos ver que ese dinero se invierta bien. El alcalde nos hizo la promesa de pavimentar la carretera Tadó-Las Animas y de instalar una antena parabólica para emitir mensajes de ayuda a la comunidad sobre siembras, titulación de tierras y salud, esperamos que cumpla .

En efecto, EL TIEMPO pudo comprobar que el recurso de las antenas parabólicas se ha convertido en el canal de comunicación más eficaz entre las instituciones y la población, en vista de que las vías de comunicación son casi inexistentes y de difícil acceso. Siguen los problemas Pese a los notorios avances en materia de participación comunitaria que se ha logrado en el Chocó a través de la Constitución y del PNR, la verdad es que los problemas están lejos de solucionarse.

La explotación y exploración de oro y platino, ha traído consigo la prostitución, el deterioro ambiental y una migración masiva de personas provenientes de Risaralda, Antioquia y la Costa Atlántica.

La expectativa de obtener dinero fácil, ha hecho igualmente que los campesinos abandonen los campos y de vez en cuando se presenten hechos delictivos.

Queremos que el Gobierno central mire hacia acá y construya vías alternas para que el campesino pueda sacar sus productos. De pronto, Dios no lo quiera, la situación se nos voltea. Ya nosotros hemos hecho bastante y vamos a seguir , dijo un funcionario de Condoto.

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