NO MÁS PAÍS DE PRÓFUGOS

NO MÁS PAÍS DE PRÓFUGOS

Por fin una bocanada de aire limpio para Samper. Por fin, unos días, acaso unas horas de reconocimiento mientras el terror reaparece con su faz esquizoide. Por fin un resultado que brinda legitimidad y coloca al Presidente en su sitio y quizás le permita ejercer sobriamente la autoridad democrática, gobernar.

26 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Y es que gobernar no es tarea fácil en Colombia. En nombre de las reformas aupadas por la concupiscencia de falsa grandeza o por la demagogia, hemos desarticulado el ejecutivo sin lograr tampoco una democracia parlamentaria. En nombre de la profundización democrática y la descentralización hemos creado una profunda crisis fiscal. Cuánto difícil se ha hecho gobernar: el Presidente de Colombia no maneja la política monetaria, tampoco la política criminal y el parlamento se subasta al mejor postor entre las dádivas oficiales, los sinuosos cabildos monopólicos, el oculto interés de los corruptos y la prefinanciación electoral de los delincuentes.

Si, El Presidente de Colombia es un prisionero del régimen político pero también de la estructura del estado y de una Constitución que logró algunos avances pero nos dejó a medio camino de cara a los problemas fundamentales, pues fue cocinada en una olla de presión a todo fuego, como comida rápida, entre los ánimos revanchistas de quien ahora nos propone tumbar el régimen y la mano cargada de la post-izquierda ansiosa de poder.

Por eso el Presidente ha vivido horas amargas. Sólo. O casi sólo, pues a los errores en la conformación del gobierno en áreas decisivas, vino a sumarse la absurda posición de algunos integrantes del primer nivel que decidieron colocar su proceso personal y su imagen por encima de la suerte del gobierno y de la lealtad hacia Samper.

Pues bien, quizás este respiro incline al Presidente hacia su libreto y hacia sus credos, y lo lleve a abandonar tanto batuqueo innecesario. Apelando a lo que nos queda de nación el Presidente puede movilizar a la Colombia buena para promover la compensación social como ha sido su emblema, recuperar la ética social, intentar un proyecto productivo nacional y despertar la solidaridad perdida en una sociedad que a la grupa del sálvese quien pueda se convirtió en un país de prófugos huyendo frente a la necesidad de dar un sentido colectivo a nuestras vidas.

Los entretiempos pueden traer consigo la reanimación y el viraje conveniente o producir pasmo y llevar a la contemporización con costumbres políticas decadentes. Mandar, llamar a la titular, asumirse en la gran responsabilidad, tal la hora para Samper, tal su nueva segunda oportunidad. El Presidente debe aprovechar su don de gentes y su simpatía para avanzar en la prosecución de sus objetivos, sin tanta transacción. O al menos haciendo saber que la oveja tiene alternativas: puede mascar o puede morder.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.