LOS FAVORITOS, IMPLACABLES

LOS FAVORITOS, IMPLACABLES

Argentina y Brasil, con sendas goleadas, comenzaron a justificar ayer su condición de favoritos en el Torneo Preolímpico de Fútbol, al derrotar por 6-0 a Ecuador y 4-1 a Perú, respectivamente.

19 de febrero 1996 , 12:00 a.m.

Los goles del equipo de Daniel Alberto Passarella fueron marcados por Marcelo Delgado, a los 14 y 41 minutos, Hugo Morales (26 y 55), Ariel Ortega (49) y Hernán Crespo (60), en una eficiente demostración de capacidad ofensiva por parte del combinado anfitrión, que encontró buenos momentos en el juego colectivo de su ataque.

La movilidad del mediocampista Ariel Ortega, su renuncia a la habitual gambeta para apelar al toque rápido y preciso, además de sus buenos encuentros con los arietes Hugo Morales y Marcelo Delgado, impusieron el ritmo ante un desarticulado Ecuador.

La retaguardia de Ecuador, a partir de los gruesos errores de los defensas Segundo Matamba, Franklin Anangonó y el arquero Sandro Borja, fue frágil presa de la potencia argentina, cuyo amplio triunfo alimenta las esperanzas del equipo y la afición.

Ecuador, que llegaba con promesas de progreso en el torneo, no mostró nada de su anunciado 4-4-2 ni del propósito de su entrenador, Otto Morcillo, de luchar por el control del mediocampo en el partido con Argentina.

El equipo anfitrión ingresó al campo de juego con evidentes deseos de lograr la victoria en la primera oportunidad posible, algo que el defensa Christian Bassedas anunció con un fuerte disparo desde fuera del área a los 12 minutos.

Situaciones parecidas se sucedieron en los siguientes minutos, en los pies de Delgado y Claudio López, hasta que el primero logró batir la portería ecuatoriana a los 14 minutos, abriendo una cuenta que luego continuarían sus compañeros Morales, Ortega y Crespo.

La fragilidad del equipo ecuatoriano tal vez no lo haya convertido en el rival adecuado para medir el verdadero potencial del equipo local, que el martes deberá enfrentar a Chile en el Grupo B.

Iván Hurtado, requerido al Celaya de México para reforzar la defensa del conjunto de Morcillo, no aportó nada y los principales intentos de ataque de su equipo estuvieron a cargo de José Mora, fundamentalmente.

Mientras el conjunto visitante se mostraba cada vez más desarticulado, los jugadores albicelestes seguían arrimando peligro a la valla bajo cuyos palos se había ubicado Borja.

Ecuador no pudo siquiera llevar el peligro en el segundo tiempo, contra lo que había ocurrido en el primero, aunque con intentos aislados.

Argentina se dedicó, luego del sexto gol, a regular su ritmo y preservar sus reservas físicas.

Mientras, al vencer por 4-1 (1-1) a Perú en el partido apertura del Torneo, Brasil inició ayer en Tandil una suerte de carnaval futbolístico que podría llevarla directamente en los Juegos de Atlanta-96.

Favorita del grupo A de clasificación, que también integran Uruguay, Paraguay y Bolivia, el onceno de Mario Lobo Zagalo no lució un juego esplendoroso y solo encontró su mejor juego en los últimos diez minutos del encuentro, cuando el atacante Savio marcó la diferencia.

El primer tiempo del partido mostró a Perú con un prolijo planteamiento táctico, al recostar contra la ultima línea a sus cuatro volantes e impedir así la progresión ofensiva del equipo auriverde.

La estrategia un tanto conservadora, pero muy pragmática, del entrenador peruano Freddy Ternero dio sus frutos a los 22 minutos, cuando el volante Jean Ferrari venció al portero Dida luego de recoger dentro del área un pase de Hidalgo.

Aun antes, el árbitro colombiano Oscar Julián Ruiz omitió cobrar un claro penalti del mediocampista Amaral, quién paro el balón con una de sus manos dentro del área.

Pero, tanto va el cántaro al agua que Brasil, presionando y presionando, encontró el camino, y de la manera más insólita. Transcurrían 44 minutos y tras un tiro de Caio que se perdió contra el palo derecho de Villanueva, la zurda mágica de Juninho convirtió en gol olímpico un tiro de esquina, después de grueso error del portero Frank Villanueva.

Cuando transcurrían 79 minutos de juego, el atacante Savio encontró la solución a los desvelos de su equipo y, luego de recibir pase de Caio, fue derribado en el área por el volante Nolberto Solano. El mismo Savio ejecutó desde los 11 pasos para poner el partido 3-1.

A dos minutos del final del partido, otra vez Savio sentenció el juego, al poner e. 3-1 en una jugada en que lució en fuera de lugar. Y, 120 segundos después, el recién ingresado Jamelli marcó el mejor tanto de la tarde, al rematar de taco sobre un costado del portero Díaz, que había entrado al campo en sustitución de Villanueva.

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