ES HORA DE DEFINIR NUEVOS MECANISMOS

ES HORA DE DEFINIR NUEVOS MECANISMOS

En los últimos cincuenta años, las Naciones Unidas han hecho un aporte innegable a todos los habitantes del planeta. Han ayudado a poner fin a diversas guerras, han distribuido alimentos a quienes los necesitaban, han luchado contra graves enfermedades y han ayudado a la extensión y consolidación de la democracia.

25 de junio 1995 , 12:00 a. m.

A través de estos esfuerzos, la organización mundial ha contribuido a la comprensión de las relaciones internacionales desde un nuevo punto de vista. Ha modificado nuestra imagen del Estado. Ha hecho posible la aceptación de la existencia de un bien común a nivel mundial. Ha propiciado el reconocimiento de la necesidad de conciliar los intereses de los diversos países, en lugar de permitir simplemente que compitan, lo que redunda en beneficio de todos.

Por todo esto, tenemos mucho que celebrar en el quicuagésimo aniversario de las Naciones Unidas, pero también debemos aprovechar esta oportunidad para explorar nuevas áreas de colaboración a nivel mundial.

Hoy en día hay enormes posibilidades de cooperación entre los Estados. El mundo ya no está dividido en dos campos rivales. Los adelantos tecnológicos han hecho posible la cooperación global en una escala sin precedentes.

Por otra parte, el fin de la guerra fría ha dado paso a una época que se caracteriza por desequilibrios materiales, sociales y políticos. Hoy en día nos enfrentamos a problemas urgentes como la escasez de recursos el deterioro del medio ambiente y los desastres naturales. Las migraciones masivas, las enfermedades y la inestabilidad económica ponen a prueba la capacidad de los Estados para hacerles frente.

En la actualidad también vemos cómo muchos buscan seguridad en una limitada identidad étnica, lo que ha conducido a un aumento abismal de los conflictos, no ya entre Estados sino dentro de un mismo Estado. La intolerancia se ha acentuado, como queda en evidencia día a día en los titulares de los periódicos.

En este contexto, nos enfrentamos a dos tareas. Debemos proteger los logros del pasado, y debemos prepararnos para enfrentar los problemas y los cambios que traerá consigo la nueva era.

De hecho, quienes integramos la comunidad de naciones necesitamos nuevos conceptos sobre el sistema internacional, la función que les cabe desempeñar a los ciudadanos dentro de un Estado y el rol del Estado en la comunidad internacional.

Tres objetivos claves Especialmente para afrontar tareas tan complejas y apremiantes para la seguridad, progreso y estabilidad mundial como las misiones de mantenimiento de paz, el desarrollo económico (factor esencial para el logro de la paz) y la extensión y consolidación de la democracia (factor que contribuye al respeto mutuo entre los ciudadanos de un Estados y entre los Estados, con lo que reduce las posibilidades de guerra).

Hace cincuenta años, cuando se comprobó que los antiguos métodos e ideas presentaban deficiencias, los Estados miembros de las Naciones Unidas desarrollaron nuevos conceptos sobre las relaciones internacionales. Hoy en día es tan urgente como entonces desarrollar un marco teórico que permita prosperar a la sociedad humana en su conjunto.

Hay que explorar nuevas formas de cooperación, que den a los individuos un sentido de identidad sin caer en el aislacionismo étnico. Hay que desarrollar nuevos métodos para proteger a las minorías. Hay que descubrir nuevas formas de asociación.

Todos los sectores de la sociedad pueden contribuir a este esfuerzo. Los individuos y las pequeñas comunidades pueden expresar sus necesidades. Las organizaciones no gubernamentales, los sindicatos, el comercio y el sector académico pueden aportar su experiencia a este debate. Los parlamentarios pueden dar a conocer las opiniones de quienes representan y ofrecer soluciones originales.

Las Naciones Unidas están dispuestas a ayudar en todo lo que puedan. Esta es una tarea de todos. El aporte físico e intelectual de todos es imprescindible para la creación del nuevo mundo que nos espera.

(Ver infografía de la participación de los cascos azules en el mundo) SAN FRANCISCO, 1945 Cincuenta años atrás, el 26 de junio de 1945, los jefes de las delegaciones de 50 países se dieron cita en el Memorial de los Veteranos de la Guerra en San Francisco, Estados Unidos para firmar, en un histórico acto -presidido por el presidente Harry S. Truman-, la Carta Magna de las Naciones Unidas.

La ceremonia de la firma de la Carta de la ONU representaba la consolidación de un proyecto que se venía gestando cuatro años atrás (1941) -en plena guerra mundial- con la firma de la Carta del Atlántico el 14 de agosto de 1941 por el presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, y el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill. Este proyecto buscaba mediante la cooperación internacional, y bajo el principio de igualdad soberana de todos los Estados, dar vida a una organización que se encargara de mantener la paz y la seguridad internacional.

Era lógico que tras ser testigos del genocidio nazi y luego de ser partícipes de todas las atrocidades de la guerra con sus enormes pérdidas materiales y humanas los países aliados y la comunidad internacional vieran la necesidad de promover un proyecto supranacional que impidiera una nueva guerra mundial.

En la reunión de Dumbarton Oaks, en Washington, de agosto a octubre de 1944 y en Yalta (Crimea) a comienzos de 1945, los tres Grandes (Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética) prepararon un proyecto de Carta para establecer una organización internacional encargada de mantener la paz y la seguridad; prevenir la agresión y conjurar las causas políticas, económicas y sociales de la guerra mediante una colaboración permanente y estrecha.

El 25 de junio de 1945, luego de nueve semanas de trabajo en San Francisco, el documento redactado en cuatro lenguas estaba listo y los delegados debían proceder al voto final. El presidente de sesión, el británico lord Halifax, estimó que el voto a mano alzada no estaba a la altura del acontecimiento. Los representantes de los 50 países fundadores de la ONU se pusieron entonces en pie, en un impulso de entusiasmo, para votar sí por unanimidad.

El 26 de junio fue la firma de la Carta. El orden alfabético hubiera querido que Argentina fuese el primer país firmante, pero otros países se opusieron afirmando que el país suramericano había esperado hasta marzo de 1945 para declarar la guerra a las potencias del Eje (Alemania-Japón-Italia). Por lo tanto se acordó que China tuviera el honor de ser el primer país en suscribir la Carta en reconocimiento por su prolongada lucha contra la agresión japonesa. Le siguieron la Unión Soviética, el Reino Unido, Francia y a continuación los demás países por orden alfabético, siendo Estados Unidos el último en firmar dada su condición de nación anfitriona.

En octubre del mismo año la Carta entró en vigor, y el espíritu de la ONU se vio plasmado en el artículo 1, donde los pueblos de las Naciones Unidas se declaran resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de los derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional, y a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro del concepto más amplio de libertad... .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.