Ranas toro amenazan a otras especies en el Valle

Ranas toro amenazan a otras especies en el Valle

En el Valle del Cauca hay tantas ranas toro que hasta han pensado en organizar concursos para cazarlas, como sucede con el sapo vallecaucano, en Australia.

06 de julio 2009 , 12:00 a.m.

La rana toro es una de las 10 especies introducidas más bravas del mundo. Al principio, cuando empezaron a detectarlas, funcionarios de la Corporación Autónoma Regional del Valle (CVC) las controlaban a punta de escopeta de copa.

En 1986 llegaron a un ranario de Caldas, procedentes de Brasil. El plan parecía bueno. La idea era reproducirlas en cautiverio, exportar las ancas y vender otra parte en el mercado local, como un plato exótico, y generar mucha plata.

Incluso, un estudio del Sena, de la época, les veía mucho potencial para el consumo. Los ranarios se proyectaban para satisfacer la demanda de los estratos 5 y 6.

Pero, los planes no salieron como se esperaba. La autoridad ambiental de entonces, el Inderena, decomisó las ranas de Caldas porque fueron introducidas al país ilegalmente.

En 1989 mil de ellas, 400 adultas, fueron a parar a Buga, al centro agropecuario que el Sena tiene en este municipio. Pero algunas escaparon y en 1994, un funcionario de la CVC, Joaquín Romero, fue el primero en reportar la presencia de una hembra por los lados de Mediacanoa, cerca de la laguna de Sonso.

Así empezó el problema Lo que era un plan de negocios fantástico se ha convertido en un dolor de cabeza para los biólogos de la región.

Una hembra, en una sola postura, deja entre 10.000 y 70.000 huevos y la gran mayoría sobrevive.

La rana toro amenaza hoy la supervivencia de especies nativas del Valle del Cauca, se come desde insectos hasta pequeños mamíferos, acaba con lagartos, ratones, aves, peces y ranas propias de la región, y genera un desequilibrio en la población natural.

Controlar a la rana toro no es tarea fácil. Existen, en promedio, 3,83 individuos por metro cuadrado.En algunas partes hay hasta siete por metro cuadrado.

Ya todo el norte del Valle geográfico está invadido y un reporte indica que las vieron por el sur, cerca del aeropuerto de Palmira.

Están en Caldas, Risaralda, Cundinamarca, Tolima y se teme que hayan llegado a Antioquia.

No sólo acaban con las especies nativas; también se comen todo antes de que lleguen otros animales en busca de alimento.

A los biólogos les preocupa que suban a la montaña y empiecen a atacar a las especies andinas, región rica en biodiversidad.

“La autoridad ambiental debe generar una estrategia de control”, dice el biólogo Wilmar Bolívar, de la facultad de ciencias naturales y exactas de la Universidad del Valle, y quien ha dedicado 12 años al monitoreo de la rana toro.

En 1997 se firmó un convenio entre la CVC (la autoridad ambiental del Valle) y la Universidad del Valle para su monitoreo y control. Ya están identificadas, se cuenta con un mapa para ubicarlas y se han evaluado sus efectos; ahora la tarea es cómo atraparlas.

Otra rana que empieza a quitar el sueño es el coquí. Éntró a Cali en 1999 y aún se desconocen sus efectos sobre las especies nativas. También está la hormiga loca que se trajo del Brasil para controlar una plaga de la caña y ahora atenta contra las iguanas y las garzas.

1.000 Ranas toro fueron llevadas en 1989 al centro agropecuario del Sena en Buga. Se cree que escaparon algunas y en 1994 fue vista la primera hembra en su ‘medio natural’

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