EL PLAN DE SALVAMENTO DE SERFIN DEJA DUDAS

EL PLAN DE SALVAMENTO DE SERFIN DEJA DUDAS

Grupo Financiero Serfin, el tercer grupo bancario de México, anunció una reestructuración que probablemente ayude a ganar algo de tiempo a una de las mayores instituciones mexicanas en dificultades.

14 de junio 1995 , 12:00 a. m.

No obstante, los analistas dijeron que la reestructuración no va tan lejos como esperaban en materia de recaudación de capital fresco y en eliminar los préstamos en mora de los libros del grupo. Agregaron que es probable que muchos inversores queden desilusionados porque la reorganización, que cuenta con la asistencia del gobierno, deja al banco en manos de la misma gerencia que dejó a Serfin en una situación precaria al prestar demasiado rápido.

Desde una perspectiva más amplia, la estructura del rescate de Serfin pone sobre el tapete interrogantes sobre si el gobierno mexicano cuenta con los recursos necesarios para sanear la larga lista de instituciones abrumadas del país.

Un grupo de altos funcionarios mexicanos ha tratado de lograr que participen bancos extranjeros en la reflotación mediante inyecciones de capital fresco y la adquisición de parte de instituciones mexicanas. Pero la mayoría de los bancos extranjeros se han mantenido en la línea lateral debido al temor de que la crisis mexicana aún no haya tocado fondo.

La reacción de los inversores ayer fue mixta. En México, las acciones L y B de Serfin subieron un 4,29% y 5,77% respectivamente, pero sus acciones A, propiedad exclusiva de los inversores mexicanos, cayeron un 14,4%. Los ADR de Serfin cerraron ayer en la Bolsa de Nueva York a US$4,625, un aumento del 2,78%.

Según el plan de reestructuración, el gran grupo financiero acudirá nuevamente a sus accionistas acaudalados, principalmente las familias Garza y Sada de Monterrey, en busca de una inyección de efectivo. Justo antes de la devaluación del peso mexicano del 20 de diciembre, que sacudió al sistema bancario de este país, Serfin pasó el sombrero entre sus accionistas para que cooperaran con una capitalización a fin de hacer frente a unos US$392 millones de pérdidas por concepto de préstamos en problemas. Esta vez se pedirá a los accionistas de Serfin que inyecten unos 1.240 millones de pesos (US$203 millones) a Banca Serfin y que participen en una emisión de bonos convertibles por unos US$152 millones.

Deuda morosa Como parte de la operación, el gobierno comprará la astronómica suma de 4.340 millones de pesos (unos US$711 millones) de préstamos en mora de las cuentas de Serfin y los colocará en un fondo de rescate bancario conocido como Fobaproa. Serfin retendrá alrededor del 20% del riesgo de estos préstamos y seguirá intentando cobrarlos a nombre del gobierno.

Esta es la segunda reestructuración bancaria con asistencia del gobierno que se da en un mes. Semanas atrás, Banco Bilbao Vizcaya, de España, tomó el control de Multibanco Mercantil Probursa, otro banco mexicano en dificultades, y el gobierno mexicano absorbió US$783 millones en préstamos morosos para facilitar la transacción.

Debido a su asistencia en el caso de Probursa, el gobierno pudo colocar el banco en manos de un nuevo grupo gerencial que se espera que modifique sustancialmente la administración de la entidad bancaria. Lo que los analistas e inversores comienzan a cuestionarse en el caso de Serfin es por qué el gobierno no presionó con más fuerza para sustituir la plana gerencial.

Este tipo de reestructuración por lo general no resuelve los problemas , dice Frank Fernández, gestor de cartera de Global Emerging Market Advisors LP, firma inversora de Nueva York. Las mismas personas que metieron el banco en problemas siguen allí .

Brian Pearl, analista de Salomon Brothers, agregó: Aquí lo principal es que la gerencia es la misma y que mantendrá el 20% del riesgo de los préstamos .

Lo que no se se sabe es cuál será el apetito por la nueva deuda convertible de Serfin, que se emitirá sobre la porción de los accionistas actuales, que ya han invertido profusamente para mantener el banco a flote. Muchos de estos accionistas, incluido Enrique Molina Sobrino, presidente del directorio de Grupo Gemex, batallan con las enormes deudas de sus propias compañías.

Además, el gobierno declaró que Serfin también estudia el pago de 3.200 millones de pesos en capital que pidió a principios de año a Procapte, banco del gobierno que administra un fondo de rescate.

(Ver gráficas del Crecimiento nominal de los préstamos y Relación préstamos en mora/capital total)

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