COMANDO CHECHÉN LIBERÓ A SUS ÚLTIMOS REHENES

COMANDO CHECHÉN LIBERÓ A SUS ÚLTIMOS REHENES

Después de casi 30 horas de viaje, el comando checheno que asaltó el miércoles la clínica de Budenovsk y el lunes la abandonó en siete autobuses con cerca de 120 rehenes, periodistas y diputados rusos, liberó ayer en la noche a todos ellos en el pequeño pueblito de Zanduk, en el montañoso sur de Chechenia.

21 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Este corresponsal, como varios otros periodistas, miró ayer con un amargo sabor en la boca partir los buses con los 109 chechenos que asaltaron la clínica del poblado de Budenovsk, sus 61 rehenes y varios diputados, médicos y periodistas rusos.

La prensa extranjera decidió unánime no subirse a ese viaje. No tanto por los peligros evidentes o por la imposibilidad física de transmitir la noticia durante varios días. Sino porque el gobierno ruso se negó a dar las garantías que le pedimos después de una especie de asamblea colectiva a 38 grados a la sombra en la calle Kalinin, a 500 metros de la clínica de Budenovsk.

La parte más dantesca de esta toma de rehenes, la mayor de Rusia, terminó el lunes. Los rehenes fueron liberados, salvo un grupo de voluntarios que acompañó a los chechenos en el viaje de regreso a su república. La cuenta oficial de muertos en Budenovsk llega a 114, parte durante el ataque checheno al pueblo el miércoles pasado, parte durante los dos ataques de las tropas rusas contra el hospital en que se atrincheraron aquellos enseguida.

Aunque el gobierno ruso dijo ayer que de la clínica salieron ayer en total 1.100 personas, a las cuales habría que sumar cerca de 200 mujeres y niños liberados en días anteriores, los rehenes con los que habléé coinciden todos en un número mucho más alto, cerca de 5 mil.

Un largo viaje 30 horas les tomó llegar a destino a lo siete autobuses en que el comando y sus rehenes voluntarios abandonaron ayer después de cinco días de angustia y horrores la clínica de Budenovsk. El acuerdo era que los buses se encaminasen a Chechenia a través de Mozdok, la vía más corta. De allí a Shali y a Vedeno, las dos plazas fuertes que los chechenos perdieron en las últimas semanas.

Esa ruta pasa por zonas del oriente y el sur de la república, que las tropas rusas todavía no han podido ocupar y donde Basayev, el jefe del comando, podría escabullirse fácilmente. Por eso, cerca de Mozdok, el gobierno ruso detuvo los buses y les ordenó dar un rodeo que tomó casi toda la noche de ayer.

La tensión era inmensa. El primer ministro ruso Viktor Chernomirdin dio en la tarde ayer una declaración según la cual con los asaltantes no habría piedad cuando están en Chechenia . Un portavoz del ministerio del Interior dijo después que los rehenes no eran tales sino voluntarios . Declaraciones que insinuaban todo el tiempo la posibilidad de un desenlace violento. El cual, sin embargo, hasta la liberación de los rehenes no se presentó.

Cambio de planes Los autobuses volvieron hacia el norte, hasta Neftejumsk y después bajaron hacia el sur, rodeando Chechenia para entrar a Daguestán, la república vecina, al oriente. En el poblado de Tolstoi Yurt estuvieron detenidos, flanqueados por una muchedumbre de 10 mil personas, muchos de ellos chechenos, desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde.

Basayev exigía garantías del jefe de las tropas rusas en Chechenia; éste se negaba a darlas; y finalmente las otorgó el vice-primer ministro ruso Soskoviets. En estas pasaron seis horas.

Al fin, los autobuses cruzaron la frontera chechena y se encaminaron hacia el poblado montañoso de Dargo, donde los asaltantes habían prometido evacuar a los rehenes y que queda a escasos kilómetros de Vedeno, el viejo bastión de Shamil Basayev, el jefe de los asaltantes, hace poco conquistado por los rusos. Pero los autobuses no llegaron hasta allí.

A las diez de la noche, la televisión rusa informó que la liberación había tenido lugar en el pueblito de Zandak, poco antes de Vedeno. Salvo tres periodistas, que decidieron quedarse con el comando de Basayev, los rehenes y sus acompañantes, médicos, choferes, diputados y demás periodistas, regresaron a pasar la noche en Jasav-Yurt, a salvo.

Monte adentro Sobre los chechenos, al cierre de esta nota no había ninguna información. Pero con seguridad Basayev, el más profesional de los jefes militares chechenos, cuenta con perderse con sus hombres en la noche, en una región que conoce como la palma de la mano, llena de bosques y montañas.

El final de este drama que empezó el miércoles aún no llega. Aun falta ver si el gobierno ruso logra capturar al comando terrorista. La noche los favorece, pues la aviación no puede actuar. Pero Moscú debe tener unos deseos locos de ponerles las manos encima.

A partir de hoy habrá sin duda una intensa persecución. Si Basayev logra escabullirse el Kremlin y la Casa Blanca, sede de la presidencia y el gobierno rusos, harán un ridículo mundial. Y las consecuencias de la crisis de los rehenes, en el plano político, no habrán hecho más que empezar. Hoy, por ejemplo, el parlamento ruso discutirá una moción pidiendo la destitución del gabinete por este incidente.

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