EL RECICLAJE TODAVÍA ES UN SUEÑO

EL RECICLAJE TODAVÍA ES UN SUEÑO

Las bolsas verdes para el papel, las amarillas para las botellas, las azules para el plástico y en las negras todos los desechos orgánicos.

19 de junio 1995 , 12:00 a. m.

La recolección en la zona A, se realiza los lunes, miércoles y viernes; en la B, los martes, jueves y sábados, y en la C, zona industrial y comercial, diariamente. Todo el proceso es ordenado, limpio y...

...La realidad es que en Bogotá no se practica el reciclaje. Lo enunciado arriba es un sueño de proyecto de ciudad, en donde se narra una teoría de cómo podría ser la recolección de las basuras.

Pero la verdad es que a la fecha en ninguna zona, sector o localidad, se ha involucrado a la comunidad para que separe las basuras que se producen e inicie así el proceso completo de reciclaje de ciertos elementos.

A pesar de las buenas intenciones de muchas entidades, el reciclaje tardará en convertirse en una practica común dentro de la sociedad bogotana. Tal vez, en la única parte de Bogotá en donde se realiza una parte del proceso es en la Urbanización Nueva Tibabuyes de Suba.

Allí, los habitantes de la urbanización separan las basuras y los sábados las llevan a un lugar predeterminado para luego venderlas a unos intermediarios, quienes a su vez la comercializan con los grandes industriales del reciclaje.

No hay decisión política El principal tropiezo que registra el reciclaje es la ausencia de una política ambiental municipal, a través de la cual se defina qué se debe hacer con los desechos. De lo contrario, el reciclaje seguirá siendo un proceso eminentemente marginal.

Esa es la percepción que registran investigadores como Guillermo Torres Daza, Director del Area de Reciclaje y Medio Ambiente de la Fundación Social y Marie Dominique de Suremain, Directora General de Enda América Latina.

Según Torres, el desinterés por crear las condiciones apropiadas para hacer del reciclaje una industria se refleja en la negativa del mismo Concejo de Bogotá de estudiar una iniciativa que se presentó con el fin de reglamentar el negocio.

El problema radica, básicamente, en que hay dos clases de reciclaje: el marginal, al que se dedican los habitantes de la calle, en su mayoría, y el industrializado, que desarrollan las grandes empresas.

Según cálculos realizados por la Fundación Social, tan sólo en Bogotá, alrededor de 50.000 personas acuden a la selección de desechos para sobrevivir.

Un ejemplo palpable se encuentra en la carrera 30 con calle 22. Allí, dentro de sus chabolas los habitantes del sector tienen montados los equipos necesarios para apilar cartón, fundir cobre y chatarra, separar vidrio y plástico.

Los materiales plenamente discernidos y embalados son vendidos para que una empresa que posea la infraestructura necesaria para procesarlos.

Sin embargo, dicho sector no posee las suficientes garantías para ampliar su campo de acción, pues la selección de materiales, que es lo que se realiza en la ciudad, siempre se ha visto como una actividad marginal y seguirá así hasta tanto no se definan unas políticas a seguir , aseguró Torres.

En este punto es donde se presentan las diferencias, porque mientras no haya una reglamentación que ponga en claro las condiciones de juego, el sector marginal no saldrá de ahí, indica Torres.

Así las cosas, Bogotá continuará enterrando en el relleno Doña Juana, alrededor de 26.000 millones de pesos al año, pues allí llegan los desechos sin una previa clasificación. Es decir, que cantidad de materiales que pudieran tener una segunda vida, pasan a la eternidad sin mayores reparos.

De implementarse una política de reciclaje en la ciudad, además de crear fuentes de empleo, se podría dar una utilización diferente a los terrenos que ocupan los rellenos sanitarios.

Por lo pronto, según estos dos expertos que reunió Fescol y el Cinep, los proyectos de la ciudad ideal, organizada y limpia continuarán pasando por las cabezas de algunas personas, mientras que en las calles se seguirán repitiendo las imágenes de seleccionadores y recuperadores tratando de subsistir de los residuos que dejan las demás gentes.

Estrategias para reciclar Según Guillermo Torres Daza, investigador de la Fundación Social, para implementar un programa de reciclaje es necesario tener en cuenta tres aspectos fundamentales: 1- Educación ciudadana para la reducción y recuperación de residuos en la fuente. En este punto se deben tener en cuenta tres estrategias para mejorar campañas que se han realizado en años anteriores: Más énfasis en la acción pedagógica que en la publicidad.

Diferenciación de las poblaciones a las cuales se va a dirigir la campaña.

Definición previa y precisa del sistema de recolección selectiva para garantizar el éxito de todo el proceso de los programas de reciclaje y aseo.

2- Desarrollo técnico administrativo de la recuperación y aprovechamiento de los residuos. Hasta ahora, todos los esfuerzos adelantados se han desarrollado en un campo de completa informalidad y marginalidad. Se deben definir mecanismos de financiación, asesoría, asistencia, estímulos y promoción para la modernización y expansión del sector.

3- Concertación y participación comunitaria. En este punto se hace necesario que la Administración asuma el papel de liderazgo que debe realizar para coordinar los esfuerzos y recursos de las entidades distritales involucradas y concertar con las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) los requerimientos de otros problemas.

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