MILICIAS Y NARCOS: UNARELACIÓN AMBIGUA

MILICIAS Y NARCOS: UNARELACIÓN AMBIGUA

Eso fueron esos caleños H.P , era una exclamación lanzada con dolor y rabia por muchas personas en las afueras del anfiteatro de Medellín el pasado domingo por la mañana, cuando los familiares de los 23 muertos durante la explosión de la bomba del parque San Antonio, se disponían a entrar a identificar los cuerpos de sus seres queridos.

18 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Relacionar el narcotráfico de Cali, del Valle, de Medellín o de cualquier parte, o incluso a la guerrilla con el atentado que mató a 23 humildes personas y dejó heridas a otras 217, parecía precipitado.

Sin embargo, con el transcurrir de la semana las investigaciones de las autoridades empezaron a arrojar resultados a favor de una de las hipótesis que señala como autores intelectuales del atentado a narcotraficantes del Valle del Cauca.

Pese a esta espantosa versión que empieza a revelarse, en Medellín, luego del horror y la indignación de volver a ver la ciudad convertida en blanco del narcoterrorismo, también ha sorprendido el señalamiento de las milicias como autoras materiales y ejecutoras de la explosión de la bomba colocada en la base de la escultura El Pájaro de Fernando Botero.

Según un oficial de inteligencia, desde la noche del atentado se tienen indicios sólidos, testimonios y colaboración de informantes, que están permitiendo esclarecer la participación tanto de los narcotraficantes del Valle del Cauca como de alguno de los 16 grupos de milicias que operan en Medellín.

Lejos de lo que pudiera pensarse, en lo que corresponde a la investigación que se realiza en Medellín, la pista más importante no ha sido el joven de 17 años detenido media hora antes del atentado con cinco frascos de pólvora, en el mismo Parque San Antonio.

Se aclaró que el joven cargaba un explosivo diferente del utilizado en el atentado. En los frascos había pólvora negra de fabricación casera a base de carbón de leña, piedras y azufre. Este explosivo se activa al lanzarlo contra un blanco. El joven dijo que el material se lo había entregado Pelusa , un delincuente del que las autoridades ya tenían información.

Se cree que el explosivo iba a ser usado para atentar contra alguien en otro sitio y que sólo fue una casualidad que el joven fuera sorprendido allí. Según se informó, con mucha frecuencia se detiene a personas que cargan este tipo de explosivo.

Otro aspecto que está claro es que la bomba puesta en la escultura de Botero tenía dinamita Slurry, común en la explotación de canteras, con gran cantidad de clavos, tuercas, tornillos y toda clase de desechos de plomo y hierro, que producen grandes daños al ser impulsados por la onda explosiva. Esta bomba se activó con mecha lenta.

Aunque el menor sigue detenido a órdenes de la Fiscalía, las pruebas sobre los autores materiales del atentado se han recogido por otro lado. Los relatos de testigos que se encontraban esa noche en la fiesta vallenata que se realizaba en el parque, permitieron la elaboración de tres retratos hablados, el señalamiento de personas con nombres propios vinculadas con las milicias y la detención de gente que se encuentra comprometida con el atentado.

Narcotráfico y milicias Simultáneamente se ha fortalecido la versión de que estas personas fueron pagadas por narcotraficantes del Valle. Según un integrante del equipo de inteligencia que investiga el caso, Medellín fue elegida como objetivo para el atentado para aflojar un poco la presión que se ejerce sobre los narcotraficantes de esa región del país y porque esta ciudad es muy sensible para revivir lo que significaron las tragedias desatadas por el narcoterrorismo.

Sin embargo, señalar la responsabilidad de las milicias resulta una generalización que compromete a 16 grupos, con aproximadamente 800 integrantes dispersos por toda la ciudad y sin ninguna cohesión ni mando unificado. Ni siquiera se ha revelado si el atentado lo ejecutaron las Milicias Populares o las Milicias Bolivarianas.

Aunque no hay un fallo que así lo demuestre, la Policía tiene información de inteligencia acerca de que Pablo Escobar le pagaba a los milicianos en los barrios populares para que lo protegieran y le hicieran trabajos. Belén Aguasfrías y Altavista, al occidente de la ciudad, fue uno de los sectores donde más se detectó esta relación. Allí es donde más se han concentrado los operativos para tratar de capturar a los responsables.

Después de la muerte de Pablo Escobar, muchas de las personas que trabajaban para él, quedaron desocupadas sin hacer nada y conformaron bandas o grupos de milicias. Ellos trabajaban para recibir plata y siguen buscando lo mismo, no importa que ideología tenga el grupo ni para quien trabaje.

Ellos son susceptibles de ser contratados para que vayan y pongan una bomba. Si hacemos un análisis de la mentalidad y calidad de gente que compone esas milicias, para nosotros ser milicias es lo mismo que vándalo , dijo un oficial de inteligencia de la Sijin.

Tras la reinserción de 650 miembros de las Milicias Populares de los grupos Del Pueblo y para el Pueblo, Metropolitanas y del Valle de Aburrá, en mayo del año pasado, se esperaba que este fenómeno de violencia perdiera fuerza.

Sin embargo, actualmente se tienen detectados dos grupos grandes de milicias: las Populares con influencia del Ejército de Liberación Nacional, Eln, que corresponden al 75 por ciento; y las Milicias Bolivarianas inspiradas en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, que tienen el 25 por ciento de la fuerza total.

Si hablan de otro plan de reinserción y se acogen a la vida civil otras milicias, de todas maneras van a surgir otros grupitos y van a seguir. Eso tiene una relación con los problemas sociales de los barrios , dijo el oficial.

Cuando van a hacer un trabajo, forman un comando con los hombres que necesiten, ya sea para quemar un bus o lanzar una papa explosiva porque alguien no quiso pagar el impuesto .

Sin proyecto político Cuando los tres grupos de milicianos se reinsertaron, se habló de la unión de nueve frentes en lo que autodenominaron Bloque Popular Miliciano. Según se ha podido detectar, esta organización se disgregó en el último año y actualmente están buscando el reagrupamiento de los 15 sectores del Eln. Ellos mismos han visto que no es conveniente estar trabajando cada uno por su lado. Los líderes han detectado que se ha perdido terreno político por las divisiones.

Uno de los objetivos de las milicias sigue siendo atacar la presencia de bandas delincuenciales y usurpar funciones de la fuerza pública. También extorsionan, cobran cuotas, ejercen presión sicológica, amenazan y expulsan a personas de una determinada zona. Por ejemplo, le dan un plazo de 24 horas a una familia para que se vaya del barrio, la obligan o la ajustician. En su propósito de mantener limpio el sector, asesinan y realizan masacres para cobrar los ataques de que pueda ser objeto su zona.

Por eso defienden su territorio, los establecimientos y los vehículos de servicio público. Todos ellos tienen que pagar o donar una cantidad de dinero mensual o semanal.

Para justificar esa extorsión disimulada les prestan seguridad. Dos o tres milicianos hacen la ruta con el conductor del bus para evitar que lo atraquen o le roben el vehículo.

A las milicias, las autoridades no les conocen un proyecto político. No tienen un coordinador en el Eln o en las Farc. Dicen tener esa línea, pero no hay un vínculo directo con estas organizaciones guerrilleras.

Según las autoridades, les conviene llamarse milicianos para marcar una diferencia con las bandas armadas y justificar sus actividades ilícitas. También les favorece decir que son de la guerrilla para provocar más temor entre la gente.

La relación con los grupos guerrilleros puede ser a través de órdenes esporádicas. Por ejemplo, el Eln necesita realizar alguna actividad para mostrar su presencia en Medellín, es entonces cuando hacen el contacto con alguno de los grupos de milicias para que quemen un bus. El hecho se reivindica como del Eln porque fue lo ordenó.

El miliciano es un muchacho que vive en los barrios populares sin muchas oportunidades, sentado en las aceras sin nada que hacer -dijo el oficial de inteligencia-. En la búsqueda de algo para sobrevivir, están dispuestos a realizar cualquier cosa por dinero, ya sea cuidar o hacerle un trabajo a los narcotraficantes .

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