UNA SEMANA DE TENSIÓN Y ZOZOBRA

UNA SEMANA DE TENSIÓN Y ZOZOBRA

En medio de la zozobra derivada de seis días de atentados, el alto Gobierno y sus agencias de inteligencia intentan descifrar quién o quiénes se ocultan tras los anónimos amenazantes, los comunicados apocrífos, el terrorismo telefónico y los testimonios que alertan sobre nuevos y más siniestros atentados.

18 de junio 1995 , 12:00 a. m.

La eventualidad de nuevas capturas de traficantes del Valle y la ola que se inició con el pavoroso ataque la noche del sábado diez de junio en el parque San Antonio en Medellín y tuvo su epílogo en la bomba en el Congreso, en mitad de la sesión plenaria de la noche del jueves, tienen en estado de acuartalemiento a funcionarios de la Fiscalía, la Policía, el DAS.

La hipótesis que ha cobrado más fuerza frente a la autoría de la escalada de violencia vincula directamente a Phanor Arizabaleta y a Henry Loaiza, El Alacrán .

Desde las épocas del narcoterrorismo del 89 y 90, pocas semanas, como la que termina, han sido más tensas para los analistas de los servicios de inteligencia del Estado.

Al que parecía ser el primer y único hecho de sangre en la persecución del cartel de Cali, el asesinato del jefe de inteligencia de la Sijín en Buga, se sumaron en cuestión de seis días, vertiginosamente, multiplicidad de atentados que, incluso, amenazan el proceso de paz.

El pavoroso ataque la noche del sábado 10 de junio en el parque San Antonio en Medellín, con saldo de 28 muertos y doscientos heridos; el secuestro y asesinato tres días después del director del departamento de contrainteligencia del DAS en Bogotá; el ramo-bomba enviado al gerente del Metro y los petardos que han explotado y que han sido desactivados en Medellín, han creado un ambiente de confusión dentro de la Policía, el DAS, la Fiscalía y, claro está, el alto Gobierno.

En medio de este ambiente de zozobra, explotó la bomba en el Congreso, en mitad de la sesión plenaria de la noche del jueves, y entonces se incrementaron los interrogantes.

Existe en realidad la intención de cabezas del narcotráfico de enviar un mensaje amenazante al Estado y revivir el espectro del narcoterrorismo? Interesa a la guerrilla hacer oír sus exigencias por vía de atentados con acento político? Quiénes intentan pescar en río revuelto? Hay una guerra de desinformación fundada en amenazas anónimas que reivindican lo ocurrido como obra de sectores radicales del narcotráfico del norte del Valle, y comunicados (cinco hasta ahora) que atribuyen y desvirtúan la participación de las Farc, el Eln y las milicias populares en los atentados.

La hipótesis que ha cobrado más fuerza vincula directamente a Phanor Arizabaleta y a Henry Loaiza, El Alacrán , con lo ocurrido y con una estructura sicarial suficiente para responder con violencia a la persecución oficial.

Arizabaleta sería responsable del asesinato del de la Sijín y Loaiza es un Rodríguez Gacha chiquito , dijo a EL TIEMPO un oficial de la Policía que sigue de cerca la cacería a los hombres más buscados del Valle.

La Policía atribuye a Arizabaleta el homicidio del sargento Oscar Mario Muñoz Cruz, jefe de la Sijín en Buga y a Loaiza el atentado en el parque San Antonio en Medellín, como producto de una alianza aún no suficientemente probada con milicias que en el pasado fueron pandillas al servicio de Pablo Escobar.

El caso más avanzado, no obstante, es el de Arizabaleta. El sargento Muñoz fue asesinado 24 horas después de entregar al Comando Especial Conjunto (CEC) una relación de bienes de Phanor Arizabaleta en esa ciudad.

El suboficial recibió una llamada dos horas antes del crimen. Vamos a matarlo por sapo , dijo el anónimo y colgó. Los homicidas, en efecto, lo esperaban en una motocicleta sobre la calle de la sede de la policía secreta en Buga y así la amenaza se cumplió al mediodía del miércoles 7 de junio. El sargento salía solo a bordo de una motocicleta de dotación oficial.

Sobre la base de esos antecedentes, el director de la Policía, general Rosso José Serrano, no dudó un instante en atribuir el homicidio a Phanor Arizabaleta y, con ello, orientar las indagaciones correspondientes en esa dirección.

El Alacrán En lo que respecta a El Alacrán y a su actuación como presunto gestor del atentado en Medellín, el origen de la percepción oficial tiene que ver por un lado con sus antecedentes al frente de escuadrones paramilitares y por el otro con un anónimo, varios informantes del CEC y un testimonio obtenido por la Fiscalía.

En enero de este año, cuando el Gobierno admitió la participación de cuatro militares en el secuestro y asesinato de 20 labriegos y el sacerdote Tiberio de Jesús Hernández, ocurrida en 1990 en Trujillo (Valle) el mismo comunicado oficial señaló a Loaiza como uno de los artífices de la matanza.

El episodio de Trujillo es el elemento de juicio fundamental en el que los servicios de inteligencia se basan para afirmar que existe una conexión directa entre Loaiza y paramilitares que han puesto en evidencia una excepcional crueldad, pues algunos de los cadáveres de los secuestrados de Trujillo fueron descuartizados con motosierras.

Los otros elementos de juicio son más recientes. Tras la captura de Gilberto Rodríguez Orejuela y el estallido de la bomba en el parque San Antonio en Medellín, el alto Gobierno, la Fiscalía, la Policía y el DAS tuvieron acceso a un anónimo amenazante que, en términos soeces, sugería atentados contra el ministro de Defensa, Fernando Botero, el director de la Policía e inclusive contra el maestro Botero y familiares del presidente Samper.

Nosotros somos una gente del Valle que estamos p... con lo que nos han venido haciendo a nuestros familiares y a gentes que nada tienen que ver con actividades que nos han venido imputando sin ninguna prueba y sin ninguna realidad fehaciente...

Queremos ver al Ministro esta noche aplaudiendo en la televisión, como lo vimos aplaudiendo el viernes, aplaudiendo los muertos de anoche. Queremos verlos junto a los de la Policía y al Presidente aplaudiendo (...) Lo queremos ver tan efusivo... .

El anónimo, que sugiere la existencia en la organización de alacranes, caracoles y escorpiones , en lo que las autoridades interpretan como un intento por mostrar una presunta alianza de sectores del narcotráfico de Medellín, el norte del Valle y la Costa, hace referencia a los allanamientos, reivindica el asesinato del sargento Muñoz en Buga, involucra a milicias populares de Medellín y anuncia más actos de violencia.

Amenazas como éstas y algunas llamadas de alerta a las centrales del CEC y la Policía, han creado criterios dispares entre autoridades.

Aunque funcionarios de la Fiscalía y la Policía consideran que el comunicado tiene efectivamente origen en el narcotráfico, sí tienen criterios diferentes sobre su contenido.

Altos mandos de la Policía virtualmente descartan una gran alianza de los narcos del Valle o entre los niveles medios de la mafia del norte del Valle. No así, contratos aislados con pandillas o células de milicianos dispuestas a cometer atentados a cambio de gruesas sumas de dinero.

Informantes del CEC afirman que Loaiza ha dicho en distintas partes que él no se entrega y que con él todo a es a otro precio, pero esos mismos informantes también han explicado que otros narcotraficantes del Valle están preocupados de verse mezclados en las andanzas de El Alacrán o en los pasos de sus hombres , explicó una alta fuente de organismos de seguridad.

La Fiscalía, en cambio, ha recibido información que no sólo insinúa la existencia de un bloque de Cali y del norte del Valle sino la participación en él de antiguos agentes de Pablo Escobar y de una red potencial de más de 100 sicarios.

Lo que desconcierta de esa versión es que también han existido ofertas de sometimiento, que carecerían de sentido si la respuesta va a ser el terrorismo.

El abogado que se presentó el miércoles de esta semana para expresar la intención de Helmer Francisco Pacho Herrera de entregarse a las autoridades, también dijo haber sido comisionado por el apoderado del ex policía Víctor Patiño Fómeque.

En cuanto a Miguel Rodríguez, están la presión del Bloque y los anuncios del propio Gilberto Rodríguez en el sentido de que su hermano no va a resistir la presión derivada de los allanamientos y va a someterse.

Si ello es así, ahí está el duro golpe que contra la seguridad privada del segundo de los Rodríguez produjo esta semana el Ejército al capturar a 12 hombres a los que se acusa de espiar los movimientos del CEC.

Por su parte, frente a las versiones sobre Loaiza y el bloque mafioso dispuesto a acudir a la violencia, funcionarios del DAS se preguntan si tanto los anónimos como otro tipo de información no son parte de una estrategia orientada a volcar la acción del Estado sobre Loaiza y, como consecuencia de ello, liberar a Miguel Rodríguez y a otros presuntos capos de la presión a que empiezan a enfrentarse.

El DAS cree que el asesinato de su jefe de contrainteligencia, José Mardoqueo Cuéllar, puede tener origen en la información que éste había aportado sobre el cartel de Cali en general.

La guerrilla? Lo cierto por ahora es que la información recopilada apunta a avalar los mensajes en que el secretariado de las Farc y su comisión internacional rechazan ser autoras de hechos como el ocurrido en sábado pasado en Medellín.

Ambos desmintieron el comunicado que el país conoció la misma noche del atentado en el parque San Antonio y a través del cual presuntas milicias bolivarianas , conectadas con esa organización guerrillera, autoreivindicaban el atentado pero pedían disculpas por el saldo de víctimas.

Así, la participación de miembros de las milicias en el hecho es objeto de verificación dentro de la investigación penal, pero casi existe la incertidumbre que la orden del atentado no partió de las Farc sino del narcotráfico.

Los servicios de inteligencia de la Policía creen que por lo menos uno de los cuatro hombres que actualmente se encuentran capturados puede ayudar a desenredar el ovillo que conduzca hacia Loaiza y que haga evidente un contrato aislado con milicianos para perpetrar este y otros hechos. Quizá la serie de petardos en Medellín.

Entre tanto, lo que sí continúa sin una hipótesis clara es el ataque de la noche del jueves al Congreso. Un comunicado que según voceros de Palacio es lo más parecido que se ha gestado al lenguaje guerrillero y un anuncio de voceros del Eln en el sentido de que habrá una declaración, es todo cuanto parecen tener las autoridades.

Tampoco existe explicación sobre el terrorismo telefónico que esa noche se tomó a Bogotá y que sólo puso en evidencia que hay además quienes desean pescar en río revuelto.

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