AL CINE CRIOLLO CON SU MÚSICA

AL CINE CRIOLLO CON SU MÚSICA

La música arrastra literalmente la película , afirmaba Sergio Cabrera en una entrevista radial, refiriéndose a la banda sonora que Germán Arrieta compuso para La estrategia del caracol. Al lado de instrumentos convencionales, allí se escucha el sonido natural de los tiples y una versión electrificada inventada para la ocasión. El premio otorgado a la partitura en el Festival de La Habana se suma a los numerosos reconocimientos obtenidos por la película y reivindica el trabajo de compositores colombianos en un medio caracterizado por la ausencia de políticas y apoyos específicos.

06 de febrero 1994 , 12:00 a.m.

La referencia más inmediata en el campo internacional es el premio obtenido en 1986 por la banda sonora de Luis Pulido para La boda del acordeonista de Pacho Botía en el Festival de Nantes.

Para seguir la pista a los aportes nacionales en el género de la música cinematográfica, tendremos que remitirnos a décadas anteriores, pero no tanto como para identificar a todos aquellos músicos anónimos que en los cines de barrio inventaban sonidos a las imágenes silenciosas proyectadas por máquinas trepidantes.

De todas maneras, abandonar el medio de la composición erudita y la expresión personal, para ocuparse de una música cuyas exigencias técnicas obligan al compositor a ceñirse a normas específicas de tiempo y circunstancia, sigue siendo en nuestro medio una alternativa de ocasión. Como aquella que vincula a Luis A. Escobar en 1958 con Guillermo Angulo en la producción del documental Arte en Colombia, para el cual escribe música de cámara, escueta y eficiente, alejada del toque nacionalista que siempre le inspiró.

Ese mismo año trabaja para El milagro de sal de L. Moya, escenificada en las minas de sal de Zipaquirá, con base en un grupo instrumental reducido, semejante al presupuesto del filme. Habría que esperar dos décadas para volver al cine. En 1979 es llamado para colaborar con J. R. Peña en Mientras arde el fuego; después, Amazonas, infierno y paraíso, película intrascendente, al igual que Fuga, dirigida por un italiano que no hizo honor al apellido Rossatti.

Un tema adecuado para la capacidad melódica de Escobar, resulta el empeño de Gustavo Nieto Roa en su versión de la novela Caín de Caballero Calderón; le siguen una serie de documentales de Henry Laguado sobre pintores colombianos, en los cuales la música llega a ser repetitiva por la reiteración del tema.

Entre tanto, F. G. Zuleta se ensaya en el cine y escribe en 1963 la música que se escucha en El valle de los arhuacos de Vidal Rozo; en 1971, la instrumentación elaborada por Balcones de Cartagena, de Norden, sugiere atmósferas cálidas para las imágenes en blanco y negro. Este mismo director hace posible un experimento, el cual, aunque no hace carrera, ilustra conceptos valederos en la aguerrida década de los años sesenta.

Irrupciones intuitivas Jacqueline Nova irrumpe con sonidos electrónicos en la banda sonora del documental que intenta reconstruir la personalidad, ideas políticas y circunstancias que llevan a Camilo Torres a compartir acciones con la guerrilla. El sonido refuerza la atmósfera enrarecida en la cual se mueve el personaje y anticipa augurios fatales.

En contraste, debemos hablar del toque neoclásico que imprime B. E. Atehortúa a documentales históricos de Fracisco Norden (La ruta de Bolívar, Ayacucho y que también aparece en Aura o las violetas de Nieto Roa, en Milagro en Roma de Lisandro Duque, y en la versión televisiva de Jorge Alí Triana de Los pecados de Inés de Hinojosa.

Atehortúa ha trabajado, igualmente, para Carlos Alvarez (Los hijos del subdesarrollo), y Jorge Gaitán (Bochica). Música de expresión vanguardista como corresponde a su generación, concibe Luis Pulido para el mundo dislocado que dibujan Mauricio García y Carlos Santa en El caballero de la noche. El joven antioqueño. L. F. Franco es premiado en 1987 en el Festival de Cine de Bogotá por la música para el mediometraje Lunes de feria.

Mientras otros compositores como Borda y Figueroa, que estudiaron música para cine en Europa, se marginan del medio, sus colegas de academia trabajan valiéndose de la intuición. La estrategia que sigue debe procurar el desarrollo del cine nacional, ofreciendo alternativas a las menguadas oportunidades de que disponen nuestros compositores.

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