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CANAL DEL DIQUE, UN ERROR HISTÓRICO

CANAL DEL DIQUE, UN ERROR HISTÓRICO

Cada año, los sedimentos que el Canal del Dique arroja al mar avanzan entre 150 y 200 metros en la bahía interna de Cartagena, que corre el peligro de partirse en dos si el proceso no se detiene a tiempo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de marzo 1996 , 12:00 a. m.

Además, la sedimentación está matando los corales de las islas del Rosario y secando el sistema de ciénagas entre Calamar y Cartagena, a lo largo de 115 kilómetros.

En 20 años, en el corregimiento de Pasacaballos, la profundidad de la bahía en la desembocadura del canal pasó de 20 metros a uno, lo que muestra la gravedad de la situación.

El análisis del ministro del Medio Ambiente, José Vicente Mogollón, está argumentado con estudios de varios años de la historia del canal y de la bahía.

Mogollón planteó ante el presidente Ernesto Samper Pizano la urgencia manifiesta con el fin de captar recursos y acometer las obras de rectificación necesarias en el canal. Samper, de acuerdo con Mogollón, estudia la solicitud, respaldada por las autoridades y gremios de Cartagena y Bolívar.

Según el ingeniero y ex alcalde de Cartagena, José Enrique Rizo Pombo, los sedimentos (sólidos en suspensión) que arrastra el canal no son generados en su curso ni en su cuenca. Los recibe del río Magdalena.

La carga de sedimentos del río Magdalena es permanente y creciente, y proviene de la erosión causada por la descontrolada deforestación en la cuenca, especialmente la de las laderas , sostiene Rizo.

Tanto para Mogollón como para Rizo, el mayor problema de la bahía de Cartagena, por encima de las descargas sanitarias del alcantarillado local, que se arrojan en ella en un 30 por ciento, lo constituye el Canal del Dique.

La sedimentación en la bahía está a mitad de camino del Bajo de Santa Cruz, localizado en su centro; en cinco o siete años llegaría a ese bajo y en 15, al corregimiento de Caño de Oro, en la isla de Tierrabomba, lo que sería su muerte y la de Cartagena como puerto , advierte Mogollón.

La carga de sedimentos que arrastra el canal hasta la bahía es acumulativa e irreversible o de reversión lenta y de alto costo, por lo que se hace indispensable una acción inmediata para corregir la situación.

Mogollón sostiene que el problema del Canal del Dique es prioridad de su gestión y destaca que hay asegurados 1.600 millones de pesos para el estudio que definirá de una vez por todas lo que se debe hacer con esa arteria fluvial para que no siga causando más daño.

De esa suma, 800 millones de pesos son aportes del gobierno y los restantes 800 un préstamo del Banco Mundial.

El proyecto será ejecutado por la Corporación Autónoma del Canal del Dique (Cardique) cuya jurisdicción abarca los municipios de Cartagena, Arjona, Calamar, Córdoba, El Carmen de Bolívar, El Guamo, Mahates, María La Baja, San Estanislao, San Jacinto, San Juan de Nepomuceno, Santa Catalina, Santa Rosa de Lima, Soplaviento, Turbaco, Turbana, Villanueva y Zambrano, en Bolívar.

También a Campo de la Cruz, Candelaria, Luruaco, Manatí, Repelón, Sabanalarga, Santa Lucía y Suan (Atlántico), y San Onofre, en Sucre.

La directora de Cardique, Cecilia Bermúdez, dijo que las obras que deben realizarse, de acuerdo con estudios actualizados, pueden requerir inversión por unos 50 millones de dólares.

El canal tiene una longitud de 115 kilómetros, 65 metros de ancho promedio, 50 vueltas, caudal mínimo de 60 metros cúbicos por segundo, medio de 115 y máximo de 200 metros cúbicos por segundo.

La carga de sedimentos es de 21.3 toneladas por segundo, 1.8 toneladas varias, 10 millones de toneladas año, 80 por ciento carga de suspensión y 20 por ciento carga en lecho.

EL LADO BUENO El canal no genera sólo problemas. También beneficia a más de veinte poblaciones localizadas en sus orillas o zonas de influencia, y es motor de desarrollo regional, vital para innumerables especies de flora y fauna, y soporte de Cartagena como principal puerto del país.

Cartagena y otras 21 poblaciones, entre ellas Calamar, Mahates, San Estanislao, surten sus acueductos con las aguas del canal, que es fundamental para el desarrollo de la pesca, la agricultura, la ganadería y el transporte.

El Canal del Dique transporta el 80 por ciento de la carga que mueve el río Magdalena y las perspectivas futuras de movilización son mayores si se tienen en cuenta la apertura económica y la implementación del transporte multimodal.

La meta del proyecto de recuperación que se ejecute, de acuerdo con Mogollón, es salvar las bahías de Cartagena y Barbacoas, los corales del Rosario y los ecosistemas de ciénagas y caños existentes entre Calamar y Cartagena.

Entre ellas, las del Guájaro (35.000 hectáreas), Floral Loral (45 kilómetros cuadrados), Juan Gómez (200 kilómetros), Los Negros (9.000 hectáreas), Jobo (12.000 hectáreas), Tupe (220 kilómetros), Matuya, (10 kilómetros), y María La Baja (1.000 kilómetros cuadrados).

Fue construido en seis mes Un siglo después de haber sido fundada por Pedro de Heredia (1533) Cartagena era el principal puerto comercial del mar Caribe, y en 1649 el gobernador Pedro Zapata expuso ante el cabildo de la ciudad un proyecto para abrir un canal que la uniera con el río Magdalena.

Las razones esbozadas fueron, entre otras, la necesidad de abastecer los barcos mercantes y la armada de galeones españoles, la existencia de un mercado importante en el que circulaban mercancías que provenían de Europa, mayor seguridad y beneficios económicos frente a los caminos existentes en la época.

El Canal se inició en enero de 1650 con mano de obra de 2.000 indígenas y esclavos y fue terminado en seis meses, llegando hasta la bahía de Barbacoas por el caño Matunilla.

Mogollón dice que fue posible porque la empresa concertó en unir el sistema de ciénagas de la región.

Entre 1815 y 1821 el canal se utilizó durante la guerra de la Independencia para llevar provisiones a Cartagena, sitiada.

En 1920 se contrató al segundo ingeniero del Canal de Panamá. C.L. Vanderburgh para estudios de rectificación del Canal del Dique, y a The Foundation Company para las obras, pero fue en 1934 cuando el gobierno decidió contratar obras para evitar el paso de embarcaciones por Barbacoas y permitir el acceso directo del canal a la bahía de Cartagena.

Nacía, entonces, sin que nadie se diera cuenta, ese gran monstruo ecológico que anda suelto, equivalente a un dragón de la Edad Media que es preciso combatir hasta dominarlo , dice el ministro Mogollón.

Con la rectificación del canal y su llegada de manera directa a Pasacaballos, y la creciente deforestación a lo largo de las riberas del Magdalena, la sedimentación está matando a la bahía interna de Cartagena, los corales del Rosario y las ciénagas de la región.

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