SERIE NEGRA O FILM CRIMINAL

SERIE NEGRA O FILM CRIMINAL

Intrigas policíacas dominadas por la corrupción y atmósfera delictuosas impregnadas de lo que se reconoce como el lado perverso de la humanidad. Ese thriller con trasfondo psicológico, también llamado neo-polar , goza de admiradores en todas partes y su renovación en los últimos años ha sido posible gracias a personalidades talentosas encabezadas por Scorsese, Alan Parker, los hermanos Coen, De Palma, Besson y Tarantino.

16 de junio 1995 , 12:00 a. m.

El beso de la muerte, según Barbet Schroeder, capta de manera realista el mundillo del reciclaje de los vehículos robados en Queens (N. Y.) y profundiza sobre la descomposición que caracteriza la cotidianidad de algunos policías infiltrados en las organizaciones criminales.

Su guión, intrincado o enmarañado como debe ser todo ejercicio del género de géneros, rebasa la doble moral de un asesino profesional -sensible, astuto y carismático- para exponer aquella vulnerabilidad del inocente que adopta los métodos del hampa en medio de las rivalidades existentes entre detectives federales del FBI y agentes de la policía estatal.

Schroeder, excelente director de actores y recreador de ambientes opresivos, establece por demás que persisten métodos extrañamente similares entre ciertos códigos del crimen organizado y los comportamientos ambiguos de quienes delatan a sus cabecillas para obtener reducciones en sus penas. David Caruso -el chico bueno que desciende a los infiernos- y Nicholas Cage -el fisicultor malo que peca por atormentado- complementan la representación dramática y verista de las situaciones.

La última seducción, en la escritura personal del muy destacado realizador John Dahl, recupera el prestigio un poco subestimado de la Serie B que narra con agilidad los asuntos malditos y se regodea visualmente sin mayores despliegues técnicos ni interpretativos. La fuga de una ladrona inescrupulosa llamada Bridget y la manipulación erótica ejercida por el dinero sucio, dos temas paralelos que trastornan la rutina de un pueblo cualquiera y la tranquilidad del indefenso protagonista masculino. Ella es peligrosa e inmoral; él, una víctima no tan inocente.

Dahl, conocido por los coleccionistas de video a través de Kill me again y Red Rock West, mantiene el hilo conductor de su tortuosa historia con los giros imprevisibles y toque originales de lo que se denomina elipsis cinematográfica; es decir, que se insinúan pero no se muestran aquellos sucesos obvios que coartan la fluidez del relato. Linda Fiorentino logra delinear un personaje inquietante a lo James N. Cain que raya en los perfiles malévolos. Para quien desee aproximarse al mundo perverso del film-noir , esta es una buena ocasión.

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