CELEBRAMOS AL SON DE VALOY

CELEBRAMOS AL SON DE VALOY

Gabriel Berdugo llegó la tarde del martes al estadio Romelio Martínez, una hora después que el bus del Junior se desplazara al aeropuerto para el viaje a Bogotá, donde anoche cerró su ciclo campeonil frente a Santa Fe. Llegó a ver a su hijo, de igual nombre pero delantero, miembro de la Selección Juvenil del Atlántico que actuó y perdió 2-0 frente a Valle del Cauca. Y aunque su propósito era ver el partido y esperaba ambiente para ese lance, todos los comentarios giraban sobre el encuentro del Junior en Bogotá.

15 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Entonces, además le tocó desempolvar del baúl de los recuerdos, en su mente, aquella primera estrella del cuadro Tiburón , que tiene muchas coincidencias con la cuarta de ayer: fue ante Santa Fe, en Bogotá, de noche y una fecha igual: 14 (diciembre de 1977).

Berdugo era el capitán del conjunto, dirigido en aquel entonces por un estratega emergente, el argentino Juan Ramón La Bruja Verón, sustituto de su compatriota José Puchero Varacka.

La expectativa era tan grande como esta , recuerda Berdugo. Faltaban dos jornadas para terminar el campeonato y nosotros estábamos decididos a liquidar el campeonato esa noche en Bogotá .

A mí no se me olvidan los detalles. Llegamos un día antes del partido. Nos instalamos en el Hotel Cordillera. Cuando llegamos al aeropuerto y luego en el hotel, se prendió el carnaval de la colonia costeña residente en la capital. Desde ese día y durante las horas previas al juego, nada más se veían caras junioristas, caras amigas.

Conmigo, en la habitación, se alojaba mi compadre Dulio Miranda, que era compañero como defensor central. Yo le decía a Dulio y al resto de jugadores que nos teníamos que morir si era necesario para ganar, pero que no podíamos defraudar a la gente.

Ese grupo del 77 era duro. Nosotros éramos un equipo de lucha, de temperamento. Era, como decían en ese entonces, un equipo de obreros . Varacka nos formó así. A él le tocó irse pero dejó todo arreglado con Fuad Char, el entonces presidente. Ya con Verón y el grupo como soporte, todo continuó igual.

Atrás había clase. Delménico en el arco, Oscar Bolaño, Toto Rubio, Dulio. En el medio, marca: Comesaña, Jorge Solari y cuando alguno no estaba, entonces surgían Rafael Reyes y el argentino Pinza Vidal. Como talentos creadores, el propio Verón y Alfredo Arango, que colocaba pases precisos al Caballo César Lorea y a Camilo Abelardo Aguilar.

Esa noche del partido salimos con todo. Y fuimos una tromba, pese a lo difícil que era Santa Fe. Primero anotamos con Lorea y luego, dos veces, con Aguilar. No recuerdo quién evitó la blanqueada por Santa Fe. Creo que fue Pandolfi? En ese partido volamos. Era el primer título de Junior.

No, no dimos la vuelta olímpica. No la quisimos dar. Entre todos los jugadores tomamos esa decisión antes de salir al estadio. La reservamos para Barranquilla, donde a los tres días cerrábamos contra Nacional, un domingo por la tarde, con ese calor caribeño.

Pero celebramos algo en el Hotel, que era una locura. No salimos a la calle. Celebramos con vino, porque así quisieron los argentinos. Allí Fuad Char estaba loco de la emoción. No le importaba perder una apuesta que él quería perder: si Junior era campeón, el aumento era disparado para todos y los premios extraordinarios .

Ese Junior era bravo, con un grupo maduro, motivado por Varacka, quien se preocupaba por todo lo del jugador, en especial por la vida personal. Y Fuad nos acompañaba a cada viaje y luchaba a la par nuestra.

Yo de la emoción esa noche no pude dormir. Y al día siguiente el regreso a Barranquilla. Qué cosa tan impresionante. Te digo una cosa: me asusté con tanta gente! El pueblo se fue al aeropuerto y acompañó durante horas las caravanas. Yo, que luego anoté el gol del segundo título en el 80 en Cali, nunca tuve una emoción tan fuerte como aquella.

Celebramos apenas el domingo, luego del empate con Nacional. Dimos la vuelta olímpica frente a nuestro público y por la noche la rumba fue larga, hasta el amanecer, con el merengue del dominicano Cuco Valoy en la Caseta La Saporrita. Cómo no voy a recordar eso...!

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